El enunciado "La Salud es lo Fundamental", es aceptado por casi el 100% de la población, es decir no hay ninguna controversia al respecto entre los médicos, los científicos y los filósofos del mundo.
El enunciado "La Salud es lo Fundamental", es aceptado por casi el 100% de la población, es decir no hay ninguna controversia al respecto entre los médicos, los científicos y los filósofos del mundo.
Pese a ello, la humanidad no conoce a ciencia cierta los medios más efectivos para mantener la salud en estado óptimo. Por más de 10.000 años de civilización, nuestra especie ha sido azotada por millares de enfermedades que por todo este tiempo han causado la muerte prematura de más del 99,997 % de la población.
Etiología
En mi concepto la etiología común y universal de todas las enfermedades conocidas, que tan bien son denominadas enfermedades de la civilización, es el consumo excesivo de CARBOHIDRATOS DE ORIGEN VEGETAL que sobrepasan la capacidad máxima del individuo, para metabolizar y catabolizar estas substancias.
Este importante concepto es basado en el hecho de que el animal humano ha sido por más de 8 millones de años, y actualmente sigue siendo esencialmente carnívoro.
Nuestros antecesores para sobrevivir tuvieron que consumir los restos de carne, que eran abandonados por los leones o tigres después de que estos animales se saciaban.
La desesperación de nuestros antepasados los llevó a comer absolutamente todo, inclusive rompían los huesos para consumir el tuétano lo cual hizo que su cerebro creciera descomunalmente en relación con el cerebro de los otros simios que no comían carne. El cerebro humano está compuesto por 60% de grasa saturada.
Nadie puede negar que el animal humano ha sido carnívoro por siete millones de años y solo en los 10.000 últimos se convierte en omnívoro de conveniencia. Y si somos más exactos en las últimas cuatro o cinco décadas, la humanidad empieza a consumir cantidades descomunales de carbohidratos altamente refinados. Esta ingesta ha ocasionado la pandemia del sobrepeso, obesidad, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y Alzheimer.
Antecedentes
La creencia generalizada es que el hombre puede comer cualquier cosa. Según estudios, hace 35 millones de años hubo una sobrepoblación de monos. Muchas especies de homínidos, para sobrevivir tuvieron que desplazarse a la planicie donde encontraron nuevos alimentos. Sin embargo, en su nuevo hábitat también hallaron otra competencia, los herbívoros y la presencia de fieras más ágiles y poderosas que podían fácilmente devorarlos. Los alimentos vegetales eran consumidos rápidamente por animales más pequeños, veloces y numerosos. Como resultado, muchas de las especies intermedias de simios se extinguieron.
Existe un fósil bípedo que data de más de siete millones de años llamado Toumai. Para muchos científicos, es la muestra de que todos nuestros antecesores bípedos pudieron sobrevivir gracias al descubrimiento del alimento de origen animal y consiguientemente tuvieron que adaptar su fisiología para convertirse en carnívoros.
La caja torácica, el abdomen, el estómago y los intestinos, se redujeron grandemente, asemejándose a la anatomía y fisiología común en los animales carnívoros.
10 mil años omnívoros
Era más eficiente para el organismo de esos simios alimentarse con 100 kilos de carne de un gran animal, que aporta unas 700.000 calorías, a conseguir igual cantidad calórica a través de los vegetales. Para lo cual tendrían que ingerir unos 2.000 kilogramos de vegetales, frutos y raíces comestibles. Simplemente, no era práctico.
Si consideramos que nuestros antecesores sobrevivieron durante 7 u 8 millones de años exclusivamente como carnívoros, es lógico deducir que cuando el hombre descubre la agricultura y se convierte en omnívoro de conveniencia se produce una transición brusca que deterioraría totalmente su salud y a su longevidad.
Mi postura es que 10.000 años no son suficientes para que el metabolismo humano se adapte a una dieta diferente. Como consecuencia, le sobrevienen a nuestra especie las llamadas enfermedades de la civilización sobrepeso, obesidad, hipertensión, dolencias cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, diabetes y el cáncer entre otras miles, todas muy raras en el mundo animal salvaje.
