La muerte del senador John McCain habría sido una excelente oportunidad para que los republicanos presentaran una imagen de unidad ante el país, pero sólo sirvió para dejar constancia de las divisiones internas en torno a la figura del presidente Donald Trump.

Es cierto que Trump eventualmente reconoció el servicio que McCain prestó al país, luego de solo expresar sus condolencias a la familia.

El mandatario dejó la impresión de que le era imposible elogiar a McCain y unirse a aquellos que durante el funeral lo honraron por su integridad, patriotismo y coraje, incluido el vicepresidente Mike Pence.

En todo caso el mandatario prefirió ignorar el destacado papel que desempeñó el senador en la política de Estados Unidos, tal vez en respuesta a los muchos enfrentamientos que tuvieron en el pasado, tanto por las políticas de agenda como por el estilo de gobernar de la actual administración.

Los dos personajes estaban tan distanciados, en relación a muchos temas clave, que McCain efectivamente se había convertido en la voz alternativa del Partido Republicano en sus relaciones con el Poder Ejecutivo.

El legislador fue un duro crítico de la Rusia de Vladimir Putin y por eso quedó lejos de la admiración que Trump siente hacia el presidente ruso.

En sus memorias publicadas en mayo pasado, McCain descarga contra Trump por no haber sido severo con Putin por interferir en las elecciones presidenciales de 2016, a pesar de que toda la comunidad de inteligencia estadounidense lo trató de convencer de la responsabilidad de Moscú.

En la publicación The Restless Wave, su último libro, McCain describe Putin como "un hombre malvado capaz de las peores acciones" y por eso nunca pudo entender por qué Trump quería ser amigo de alguien así.

Es indudable que el Partido Republicano ha perdido una figura clave en sus filas, pero más allá de sus cualidades personales perdió en McCain a alguien siempre listo para enfrentar a Trump, cuando consideraba que no estaba actuando en favor de los intereses de la nación.

El senador Lindsey Graham, amigo y colega de McCain, reprobó la actitud del Presidente por menospreciar el historial del veterano senador y por no haber depuesto su actitud de confrontación luego de su muerte.

Es posible que las palabras de Graham tocaran al mandatario, porque llamó al senador después de haber pronunciado un emotivo discurso en memoria de su amigo en el Senado.

Seguramente Graham tomará el relevo como voz crítica en el partido, pero es poco probable que tenga el mismo impacto que McCain tuvo en Trump o en la Casa Blanca.

Curiosamente, ni McCain ni Graham creían que hubo colusión entre Rusia y la campaña del magnate neoyorquino.

No cabe duda que si McCain hubiera vivido toda la presidencia de Trump, habría desempeñado un papel importante en el entramado de la investigación del fiscal especial Robert Mueller.

El senador McCain, quien nació en la base naval estadounidense de Coco Solo en la zona del Canal de Panamá, siguió siempre muy de cerca el acontecer venezolano.

En diversas ocasiones McCain expresó en declaraciones a DIARO LAS AMÉRICAS que le preocupaba el rumbo que había seguido el fallecido presidente Hugo Chávez y luego las políticas fallidas de Nicolás Maduro.

“Venezuela es un tema de discusión perenne porque nos preocupa a todos”, dijo en una oportunidad.

McCain era partidario de buscar el apoyo de países aliados de Estados Unidos en la región, alegando que Maduro estaba destruyendo los derechos de los venezolanos y socavando los intereses de Estados Unidos.

Recordado en su país por su participación en la guerra de Vietnam, cuando fue derribado, sufrió graves heridas y fue capturado como prisionero de guerra, pasando más de cinco años en la infame prisión de Hanoi Hilton, donde fue torturado.

Su carrera posterior como senador, durante más de 30 años, se definió por su disponibilidad con los medios y por decir siempre lo que pensaba.

Trump, quien una vez afirmó que McCain no era un héroe de guerra, llegó a la política desde la experiencia que otorga una vida dedicada a los negocios inmobiliarios y programas de televisión. Desde esta perspectiva, es imposible pensar que hubieran podido ser amigos o aliados.

Ahora les corresponderá a los líderes del Partido Republicano llenar el espacio que dejó McCain para salirle al paso a Trump, cuando crean que el Presidente está socavando los intereses de Estados Unidos.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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