El desodorante vaginal se ha convertido en el protagonista de la importación informal y el mercado negro cubano. Se trata del producto estrella de un negocio lucrativo que al llegar a las fronteras cubanas encuentra lagunas legales que permiten confundirlo entre las categorías “artículo de primera necesidad” y “medicamento”.

Normal. En términos médicos, del mismo modo que los pies o el aliento, la vagina puede adquirir olores muy particulares debido a la presencia de bacterias. Una infección que se conocen como Vaginosis Bacteriana, tiene en este tipo de desodorantes un asistente efectivo. Porque tiene propiedades que actúan contra los hongos y bacterias de la zona vaginal y equilibra el nivel de pH de una manera eficaz.

Increíble pero cierto. La calentura y la limpieza son dos de las cualidades inmateriales e intangibles, de cuyo comienzo no hay memoria pero forman parte de la cubanía, que por momentos superan al baile, la solidaridad y/o la alegría. No fue por casualidad que en 1512, cuando apenas habían transcurrido 20 años de la conquista, un histórico documento firmado por el rey de España criticaba a nuestros nativos aborígenes por bañarse demasiado y practicar sexo inmoral.

No por gusto la necesidad, el precio, el brío isleño, la transportación, algún cohecho aduanal y las redes de distribuidores, ayuden a que “New Freshness Feminine Deodorant Spray” se nos haya convertido en el producto vedette del momento. A 7 CUC la unidad, se puede encontrar en las vías subterráneas del mercado negro cubano, precio que, teniendo en cuenta el costo de compra, la transportación y el soborno al aduanero, en lugar de clientela parece buscar accionistas.

“¿Tan jugoso resulta el negocio que merece la pena arriesgarse? Sí. Los teléfonos celulares, los HD, las bolitas de lavar ropa, los aires acondicionados, todo eso está quemado; pero el desodorante vaginal no. Después de evaluar los destrozos provocados por la fuerza del huracán Irma, la falta de medicamentos y el claro desabastecimiento de artículos de higiene y limpieza, las autoridades aduanales flexibilizaron el control en cuanto a este tipo de producto y categoría de importación. Hay que aprovechar el momento “bisneando” con algo que, por ahora, carece de restricciones y genera ganancias aceptables”, explica uno de los mercaderes que, como negocio privado, se dedica a comprar fuera, transportar y revender mercadería en la isla.

“No somos cuentapropistas, no existe categoría para los comerciantes cubanos. Somos un grupo social ilegal con suficientes contratiempos. Por eso, cuando los empresarios de currículum se sientan a hablar de negocios, con mucha frecuencia se centran en números y estadísticas; nosotros solo podemos centrarnos en lo posible, en esos productos lucrativos que generan ganancias en ascenso porque todo es temporal”.

El negocio parece mover una provechosa cifra de dinero, y contables callejeros aseguran que vale la pena. Los mercachifles comentan que teniendo mulas (transportadores) disponibles, el negocio es lucrativo y solo el artículo de marras mueve un aproximado de 10.000 dólares anuales limpios de polvo y paja. La pregunta es, ¿por qué el Estado cubano, tan hábil y aprovechado, no toma nota y ubica el producto, que aseguran tan buscado, en su red de tiendas?

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Está usted de acuerdo con un "alcalde fuerte" para la ciudad de Miami?

SI
NO
NO SÉ
ver resultados

Las Más Leídas