Conversaba hace varios días con un grupo de amigas, todas latinas e inmigrantes, y por esas cosas de la vida siempre sale el tema de la inmigración: sus pros, sus contras, cómo la hemos pasado, dónde hemos vivido, si lo volveríamos a hacer, dónde nacieron nuestros hijos y así subjects varios, que inevitablemente salen a relucir cuando estamos juntas las mujeres y nos da milagrosamente por darle un break al tema de los hijos.

Mientras conversábamos me di cuenta que cada una tenía una experiencia de vida distinta, una historia que contar, un país que le sirvió de acopio cuando salieron del suyo propio y así, miles de referencias que nos hacen distintas pero similares a la vez. Estuvimos discutiendo un buen rato, pero en lo que todas coincidimos (por lo menos las venezolanas), es que ninguna estaba dispuesta a regresar a Venezuela, por lo menos por ahora. My heart was shattered.

Días después, esta conversación todavía retumbaba en mi cabeza sin poder evitar sentir una mezcla de dolor con rabia, tanto por mi país como por mis compatriotas. Cómo es posible que un país que lo tenía todo, este tan desgraciado que prefiramos dejarlo para dar tumbos de país en país buscando un mejor futuro para nuestros hijos, cómo es posible que emigremos a sabiendas de lo difícil que es empezar de cero, cómo es posible que prefiramos separar familias, cómo es posible que teniéndolo todo nuestra única salida sea empezar de nuevo con poco y muchas veces con nada.

Mi experiencia como inmigrante fue muy diferente a las que oigo últimamente, aunque nosotros vinimos a este país hace muchos años atrás, con un plan y con muchos deseos de hacer de este nuestro hogar permanente, de más está decir que hemos vivido momentos muy duros durante el camino.

Siempre he dicho que a estas alturas de mi vida me siento en un limbo, no soy ni de aquí ni de allá. Ni de Venezuela ni de USA al cien por cien, es un sentimiento extraño, como de no pertenecer ya más a nada de lo que estabas acostumbrada cuando creciste, pero de querer ser parte a como dé lugar de esta nueva vida y cultura que vas formando junto con tu familia.

Y hoy pienso: ¿qué pasaría si decidiera regresar a Venezuela?, ¿si quisiera que mis hijos fuesen venezolanos más que americanos? ¿qué pasaría si no me hubiese ido bien y hubiese tenido que regresar a mi patria? Al escuchar los cuentos de mis amigas, me doy cuenta que no hubiese sido, ni es una opción, injusto más que insólito, acaso eso no es un derecho que tenemos todos los que gozamos de doble nacionalidad…como es posible que hasta del derecho a regresar a nuestro propio país nos hayan privado.

Hasta cuándo Venezuela…

Besos

Instagram: @bilingualandlovingit
E-mai: bilingualandlovingit@gmail.com
https://www.facebook.com/bilingualandlovingit/
Twitter: @bilingualandlov
https://www.pinterest.com/noellebrillem/

LEA TAMBIÉN: 

 

 

Deja tu comentario: