Como madre, abuela y defensora de los derechos humanos, he luchado incansablemente por los derechos fundamentales de todas las personas, incluidos los que no tienen voz: los no nacidos.
El aborto es uno de los procedimientos que más altera y amenaza la vida dejando cicatrices médicas, emocionales y psicológicas. n
Hoy por hoy, el consentimiento de los padres es requerido para que un menor de edad pueda perforarse los oídos, hacerse un tatuaje e incluso ir en un viaje colegial a poca distancia. La obtención de un aborto no debe ser una excepción.
Como padres, debemos estar involucrados en las decisiones que afectan a nuestras hijas. Los padres tenemos derecho a saber lo que está pasando en la vida de nuestros hijos, especialmente con respecto a su salud y bienestar. n
Por este motivo, he vuelto a presentar un proyecto de ley, llamado Ley Interestatal de Notificación del Aborto del Niño. Este proyecto de ley penaliza como un delito federal transportar a una menor a través de las fronteras estatales para eludir las leyes de notificación a los padres sobre un aborto en el estado natal de la menor de edad.
Además, hará que los proveedores de aborto en estados que no tienen esta ley, deban notificarlo a los padres. nEsta histórica legislación pondrá fin a las clínicas de aborto y a las organizaciones de planificación familiar que se aprovechan de niñas vulnerables atrayéndolas a desobedecer imprudentemente las leyes estatales. n
El pueblo estadounidense ha hablado alto y claro sobre este tema. Alrededor del 70% del público favorece las leyes de notificación a los padres, y más de 30 estados han promulgado esas leyes.
Sin embargo, estas leyes suelen eludirse mediante el transporte interestatal de menores de edad, adonde habilitadores de aborto anuncian abiertamente sus servicios. n
Consentimiento de los padres o de las leyes de notificación parental pueden variar de un estado a otro, pero todos están hechos con el mismo propósito en mente: proteger a las adolescentes asustadas y confusas, y permitirles tomar decisiones adecuadas, seguras y estar bien informadas. n
Tenemos la responsabilidad de proteger a los no nacidos y esta legislación da un paso más para asegurarnos de que cumplamos con esta sagrada obligación de preservar la santidad de una vida humana inocente. n Debemos permanecer vigilantes y seguir haciendo lo que es correcto para los padres y, sobre todo, para nuestros jóvenes. Voy a continuar la lucha por la dignidad y los derechos fundamentales de las mujeres y los niños no nacidos. Con su ayuda, estoy segura de que podemos aprobar este importante proyecto de ley en el Congreso.