Acabamos de vivir la final de la Europa League y el Manchester United de la mano de José Mourinho se coronó campeón para sumar otro trofeo a su ya inmensa carrera llena de éxitos, su título número 25, lo que a mi entender reafirma que el portugués es sencillamente The Special One.

Así de sencillo.

Su carrera comienza a ser exitosa en su natal Portugal, con el Porto, pasando por Inglaterra y el Chelsea, el Inter en Italia, el Real Madrid, el Chelsea en una segunda ocasión y, ahora, con el Manchester United, consiguiendo tres títulos en su primera temporada.

Mou es un ganador nato, aunque no sin polémica.

Su manera de expresarse –siempre diciendo lo que piensa- es conflictiva para muchos, incluyendo a él mismo, y es por eso, entre otras cuestiones que su figura es muy contradictoria y que ha levantado ronchas donde quiera que ha pasado.

Sus errores también le han costado.

Lo mismo con la prensa, que con los jugadores o con entrenadores rivales, José es figura activa, luchando contra todas las banderas, sobre todo con aquellas que creen le afectan el rendimiento de su equipo.

Hay excelentes entrenadores en Europa en este momento. Guardiola, Ancelotti, Klopp, Aleggri y hasta Zidane que sigue revolucionando la Liga y la Champions con su éxito, son espectaculares estrategas que día tras día ganan, muestran buen futbol y se disputan la cima en sus ligas y en la Champions.

Y Mou está ahí en ese grupo selecto.

Es cierto que son legendarias sus broncas con Iker Casillas, Arsene Wenger, Pep Guardiola –en paz por ahora en Manchester-, entre otros, pero también es cierto que el estratega portugués consigue ganar y ganar y volver a ganar, como decía el ya fallecido entrenador español Luis Aragonés.

Puedes criticar todo lo que quieras su forma de jugar o su forma de actuar, pero lo que no se puede negar es su capacidad para adaptarse a cada país futbolístico y conseguir títulos.

Su nombre es sinónimo de campeón.

Ojo, ahora viene la parte más difícil con el Manchester United, el club más destacado de la historia de la Premier, que busca desde el retiro de Sir Alex Ferguson volver a la cima del futbol inglés y europeo.

Cartera e historia tienen de sobra, así que a partir de la próxima temporada no se valen excusas para no conseguir trofeos más importantes. Ya la parte de la luna de miel permisiva ha pasado. Ahora toca ganar y solo ganar.

Y ahí es donde Mourinho es un animal competitivo en su salsa. Su historial desde principios del siglo con el Porto, a quien hizo campeón de Europa, es la mejor prueba de que este entrenador es uno tocado por una varita mágica hasta la recién conquista de la Europa League con el Manchester United.

De hecho, nada más de imaginarnos lo que viene la próxima temporada en la Premier League con el Chelsea de Conte, el Tottenham de Pochettino, el City de Guardiola, el Liverpool de Klopp y el United de Mou, es para frotarse los dedos y sentarse a esperar que comience la liga de futbol mejor organizada de todo el planeta.

Así de emocionante amenaza con ser la Premier ahora que Mourinho lleva una temporada completa en el banquillo de su equipo.

Tengo claro que se me nota a la legua que soy fan de su trabajo, de su manera de ser, muchas veces demasiado sincera y hasta agresiva con los que le ponen en duda su labor, pero más que todo soy hincha del éxito continuado de este entrenador, que un día tuvo que levantar al Real Madrid ante el dominio abrumador del Barcelona en el 2010, cuando aterrizó en la capital española.

Les pido que no se duerman con Mou porque tengo la impresión de que tras ganar esta Europa League el camino a otra etapa de éxito está al alcance de su mano.

Como siempre ha sido en su carrera.

Al fin y al cabo, él es The Special One.

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