La investigación sobre la injerencia de Rusia en la campaña presidencial de 2016, acaba de presentar sus primeros resultados.

El exdirector de la campaña de Donald Trump, Paul Manafort, y su asistente, Rick Gates, han sido encausados. Asimismo, George Papadopoulos, un voluntario asesor de política exterior, llegó a un acuerdo de culpabilidad. Tony Podesta, hermano mayor del jefe de campaña de Hillary Clinton, John Podesta, está siendo investigado.

La prensa ha recogido ampliamente los hechos y sus implicaciones. El presidente Trump ha querido desestimar la importancia del encausamiento, insistiendo en que los cargos no se relacionan con la campaña y desviando la atención del escándalo por venta de uranio a Rusia.

Desde luego, la cuestión no es suspender esta investigación para favorecer otra, sino respetar las decisiones de las instituciones de Justicia, siempre que estas sean necesarias y pertinentes.

El fiscal especial, Robert Mueller, ha sido objeto de ataques que cuestionan su imparcialidad y algunos medios han llegado incluso a solicitar su despido. Ante esto, representantes de los partidos Demócrata y Republicano le han dado su respaldo y alertado de que tal decisión sería catastrófica. El clamor ha sido tan fuerte, que la Casa Blanca se ha visto obligada a declarar que no tiene intenciones de despedirlo.

La investigación de la trama rusa, cuyos primeros resultados ya se aprecian, posee una trascendencia que no puede obviarse. En esencia, de lo que trata es de la viabilidad de la democracia representativa, de la que el proceso eleccionario es consustancial. Erosionar la confianza de los estadounidenses y socavar la credibilidad de las elecciones constituye un ataque a fondo a los valores de la sociedad estadounidense y a su sistema político.

Cualquier acto que amenace el funcionamiento normal de la nación debe investigarse en profundidad y castigar a los responsables, sin distingos de filiación política, rango o patrimonio. Así pues, la investigación no solo debe proseguir sino llegar hasta sus últimas consecuencias.

Nadie puede quedar fuera de la acción de la justicia.

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