Esta semana los triunfos contundentes en el plano político, económico y diplomático han sido muy claros y precisos en el desarrollo de la estrategia correcta frente a las diversas presiones y sanciones contra la dictadura del usurpador Maduro, en el marco de la celebración de la 74 Asamblea General de la ONU en la ciudad de Nueva York.

Como venezolano opositor, identificado con la línea política y estratégica del presidente Juan Guaidó, me siento ahora mucho más optimista frente a la concreción de las políticas diseñadas por la alianza opositora democrática y la comunidad internacional, especialmente de los Estados Unidos, para avanzar paulatinamente en el cese de la usurpación, como elemento fundamental que nos permita lograr el gobierno de transición y la realización de elecciones transparentes en libertad y democracia.

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No creo que existan antecedentes históricos de hechos de importancia que en el pasado hayan ocurrido en el tiempo de una semana política muy caliente, con participación del presidente de los Estados Unidos y su cuerpo de asesores en seguridad nacional.

El presidente Trump dedicó cuatro días consecutivos con su presencia en la ONU para apoyar y escuchar las diversas opiniones sobre el caso venezolano y reiterar su invalorable y decidido respaldo al presidente Juan Guaidó, a la legítima AN y al pueblo venezolano que sufre la crítica crisis humanitaria, sin antecedentes históricos.

La reunión de cancilleres del Grupo de Lima el lunes fue determinante porque marcó la pauta política de los próximos eventos. Las conclusiones fueron favorables a continuar aplicando más presión internacional sobre la dictadura del usurpador, hasta lograr una salida democrática.

Por su parte, la Asamblea de Cancilleres integrantes del TIAR mantuvo el mismo espíritu de apoyo y solidaridad con la causa venezolana encabezada por Juan Guaidó. El canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo fue el vocero final quien dio a conocer los puntos acordados tras la reunión del órgano consultor de la OEA sobre la invocación del Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca

Holmes destacó que se ha decidido identificar a personas relacionadas con el régimen de Nicolás Maduro que estén involucradas en el lavado de activos, aplicándose para ellos “todas las medidas para perseguir, capturar, extraditar y sancionar a los responsables. Congelándose todos los activos que estas personas tengan en cualquiera de los territorios del TIAR, aun para aquellos que ya no son parte activas del régimen”. Precisa y contundente afirmación.

El presidente Iván Duque de Colombia hizo en su intervención central serias y precisas denuncias, en un documento de 128 páginas, sobre los vínculos concretos del régimen del usurpador Maduro con los grupos narcos guerrilleros y terroristas de la FARC y ELN, en territorio venezolano, bajo la protección del gobierno madurista. El presidente Duque aspira que estas evidencias aportadas en su intervención sirvan para aumentar las sanciones establecidas en el TIAR a la dictadura venezolana.

Sin duda que el discurso más esperado fue el del presidente Donald Trump por las seguras repercusiones internacionales de su contenido. En el caso concreto de Venezuela, Nicaragua y Cuba fue expresivo y sin ambigüedades. Fue directo al grano, al referirse al caso venezolano manifestó su respaldo total al presidente Juan Guaidó y la lucha del pueblo por rescatar su democracia y libertad, y calificó al dictador Maduro de marioneta cubana protegida por guarda espaldas cubanos. Cuba, sentencia Trump, saquea la riqueza de Venezuela parta mantenerse a flote, exigiéndole a los “venezolanos atrapados en esta pesadilla, que no olviden que Estados Unidos, está unido apoyándoles con vastas cantidades de ayuda humanitaria preparadas”.

Finalmente, expresó: “Estamos siguiendo muy de cerca la situación en Venezuela. Esperamos el día en que se restaure la democracia y Venezuela sea libre”.

El propio presidente Trump presidió en Manhattan la reunión especial de contacto con cinco mandatarios y quince representantes de gobiernos latinoamericanos, la cual sin duda es determinante para los futuros episodios de enfrentamiento práctico a la dictadura del usurpador Maduro.

El canciller Julio Borges, representante oficial, al lado de Carlos Vecchio, embajador en USA y el diputado Miguel Pizarro Rodríguez comisionado ante la ONU del gobierno del presidente Guaidó, manifestó en su exposición: “Ninguna opción puede ser descartada para liberar a Venezuela y a la región del régimen corrupto de Maduro”.

“Dicen que mantener abierta todas las opciones es peligroso presidente Trump, la evidencia muestra que lo peor que puede pasarle a Venezuela es que nada pase. Lo que es realmente peligroso, lo que es inaceptable, es tener un régimen que desestabiliza a toda le región y que hoy está matando de hambre a 35 millones de personas”.

Julio Borges finalmente llamó a todos los países de la región a sancionar a Cuba comunista: “Es la hora de que Raúl Castro y Miguel Díaz Canel comprendan las consecuencias de apoyar un gobierno criminal”

El presidente Trump en su respuesta final dijo: “Venezuela atraviesa una tragedia de proporciones históricas y ha sido destruida por el socialismo, pero seguiremos apoyando al pueblo venezolano cada día hasta que sean finalmente libres de esta terrible opresión. ¡Serán libres, sucederá!”. No existe ninguna duda sobre sus claras intenciones solidarias. Gracias presidente Trump.

Después de los discursos y retóricas viene lo mejor de esta jornada semanal histórica, la cual resumimos de esta forma: La designación por la ONU de una Misión Internacional para investigar los DDHH en Venezuela, es de obligatorio cumplimento por parte del régimen. No requiere autorización previa del régimen.

Aplicación de nuevas sanciones al régimen, prohibiéndole entrada a los Estados Unidos a todo el alto personal ejecutivo nacional, fuerzas armadas, diputados de la Asamblea Nacional Constituyente y sus respectivos familiares. También sanciones de la Comunidad Europea, en especial Suiza, a 17 altos funcionarios del régimen y torturadores y violadores de DDHH.

Prohibición y condena de no ingresar a USA a Raúl Castro y sus familiares por sus constantes violaciones a los derechos humanos en su país.

En definitiva, podemos comprobar que la cosa no es juego, que la comunidad internacional va en serio a resolver este problema por las vías que sean necesarias para garantizar la libertad a los venezolanos.

Ahora vamos muy bien, con fe y confianza en Dios y con el optimismo que más pronto que tarde derrotaremos la dictadura, su usurpación e iniciaremos la construcción de la nueva Venezuela democrática y libre.

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