Entre los integrantes de la fementida sociedad civil designados por la Asamblea Nacional, AN, para llenar plaza como miembros del Comité, que a su vez, postulará a los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, llaman la atención dos médicos, jefes de diferentes servicios, del Hospital José María Vargas de Caracas.
¿Casualidad que con tanta gente que hay en un país dos nombramientos eminentemente jurídicos, recaigan en dos profesionales de la Medicina que para más casualidades, prestan servicios en el mismo hospital?
Para algunos, entre ellos el cronista, la casualidad no existe. Según Voltaire “Lo que llamamos azar no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto conocido".
No toda coincidencia es sinónimo de fraude, de trampa, de dolo. No obstante, ninguna debe quedar dispensada de explicación.
Lo que no sería coincidencia, llegado el caso, es que los galenos en cuestión serán despedidos de manera indefectible, sumaria, sometidos al escarnio público, si en sus funciones relacionadas con los referidos magistrados, no acatan las órdenes del Poder Ejecutivo, vía su empleador directo, el Ministerio del Poder Popular de la Salud, órgano de adscripción del referido Hospital. Y si las acatan: “La RoboLución os lo premiará con el botín que reparte entre sus peores hijos”.
Proseguimos con nuestro inventario de casualidades
Un exintegrante en el área disciplinaria judicial de la represiva Fiscalía General de la República; un exjuez en lo criminal del no menos postrado Poder Judicial chavista; un exfuncionario de la llamada Dirección Ejecutiva de la Magistratura, viga maestra de la podredumbre tribunalicia en los últimos 27 años, para cerrar con una exintegrante del servicio de registros y notarías, acaban de aumentar la cuota, para nosotros obscena, del chavismo en el Comité de marras, pues ¿Quién les va a creer a ustedes, señores protochavistas de dicho Comité, que el oficialismo, sectario, excluyente, cerril, casualmente y solo tratándose de ustedes, para darles empleo, no les exigieron e investigaron hasta sus tuétanos, sus promesas de obediencia perruna, sus juramentos, chavistas o maduristas, de Patria o Muerte?
Y para agotar, por hoy, el tema de las casualidades: No hay comisión o subcomisión parlamentaria que haya presidido el diputado a la AN, apellidado, Alessandrello, para la designación de magistrados, sin las autocandidaturas de un par de frotaesquinas que han hecho de etiquetarse como integrantes de la “sociedad civil”, su profesión, arte u oficio. En la presente oportunidad, casualidades que tienen algunos, han salido premiados y sus números siguen jugando.
Sumados, los fementidos miembros de la sociedad civil que acabamos de retratar, a los ocho parlamentarios del partido oficialista autoimpuestos, a contravía de la Constitución, para integrar, igualmente el aludido Comité, totalizan 16. Lo que equivale a 16 votos oficialistas o gobierneros de un total de 23, que no están del todo mal para pasar aplanadoras, darles migajas a los opositores más condescendientes, no sin antes protagonizar, riñas bufas, sainetes, tragicomedias, shows en general, y, con ello, convencer al graderío que trabajan y luchan por conformar un TSJ, independiente y autónomo. Tienen 27 años, simulándolo, para terminar con magistrados –salvo muy honrosas excepciones— corruptos, sumisos, obedientes, sí o sí, a las órdenes del Poder Ejecutivo y éste, a su vez, el muy lacayo-cipayo, desde el pasado tres de enero obligado a acatar, sin chistar, las imposiciones del anteriormente vituperado Imperio.
Mucha tela que cortar para María Corina Machado y la constelación de organizaciones de veras democráticas que la respaldan.
Por lo pronto hay que desenmascarar tal fraude, masivo, impúdico, con movimientos espasmódicos, tipo película muda. Para que no se vuelvan a repetir las casualidades, con o sin historias clínicas.
@omarestacio