¿Qué hacer para que los estadios se llenen de fanáticos?
Entre las tantas premisas para explicar la ausencia de la afición en los partidos de béisbol de los Marlins no ha faltado aquella explicación de la falta de victorias, así como la escasa presencia de figuras individuales que animen a pagar las entradas.
Los Marlins tienen a José Fernández, uno de los mejores lanzadores del béisbol en este momento. Cuentan con Adeiny Hechavarría como su campocorto y por si fuera poco, Giancarlo Stanton está entre sus jardineros, mostrando que si está sano, sus batazos son capaces de dejar a cualquiera con la boca abierta.
Pero aún así, los boletos no se venden prolijamente. Tal vez haya desconfianza de la afición ante el riesgo de volver a sufrir una desilusión. Quizás simplemente Miami no termine de engancharse con su equipo de béisbol o simplemente hay cautela, pero los niveles de asistencia no terminan de elevarse.
Los Marlins comenzaron la semana barriendo a los Bravos de Atlanta. En el primero de esa serie, Fernández tiró ocho entradas sin carreras. Sólo 21.992 aficionados estuvieron presentes aquella noche. Pocos vieron la barrida, porque el miércoles, 15.558 y 17.836, respectivamente, pagaron entradas. El viernes llegaron los Dodgers con Yasiel Puig, y aunque las cifras decían que se habían vendido 20.722 boletos, había muchos claros en las tribunas.
Está claro que no tienen que llenarse las tribunas para que un equipo sienta el éxito en sus finanzas. Hoy el béisbol está cerca de ser un negocio lucrativo. El año pasado, según el comisionado Bud Selig, las ganancias de los equipos subieron hasta 9 mil millones de dólares, mil más que en la temporada de 2012. Los derechos por transmisión de televisión son la veta más importante, aunque no es malo que el público se presente a los parques y consuma los productos que allí se venden.
No es casual que los Astros y los Marlins sean de las franquicias más lucrativas de las Grandes Ligas. Tal vez eso lo va entiendo el fanático que día a día sigue a los equipos. Hace casi un año, cuando José Dariel Abreu saltó al tinglado por la pugna de su contrato, había gente soñando con tenerlo en Miami. Hoy, muchos suspiran al pensar lo que sería una alineación con él y Giancarlo Stanton. Pero las cuentas no dieron.
Es verdad que no todos los estadios se llenan. Fenway Park es único y Wrigley Field tiene aficionados incondicionales, pero los demás no revientan las taquillas noche a noche y aun así son exitosos. Y si de algo sabe la gente de los Marlins es sobre hacer negocios. El béisbol es otro terreno.