Philip Roth, uno de los autores más importantes de la literatura norteamericana de la segunda mitad del siglo XX y eterno candidato al premio Nobel, ha fallecido en la madrugada de este martes en un hospital de Manhattan, a los 85 años. Según su agente, Andrew Wylie, la causa de la muerte ha sido una insuficiencia cardíaca.

Nacido el 19 de marzo de 1933 Newark (Nueva Jersey), hijo de un matrimonio de descendientes de emigrantes judíos de Europa del Este y criado en el barrio de clase media de Weequahic, Philip Milton Roth, es el último de los gigantes de las letras americanas del siglo pasado, junto a Saul Below (1915-2005), John Updike (1932-2009), Bernard Malamud (1914-1986) y Norman Mailer (1923-2007).

Roth brilla por su capacidad de profundizar en las obsesiones de la cultura de su comunidad judío-americana. Temas como el sexo y el deseo, la vejez y la muerte, o el judaísmo y sus obligaciones, le reportaron prestigio literario y reconocimiento universal y, en ocasiones, crítica y odio por parte de la comunidad judía horrorizada por el acto de traición a la comunidad hebrea. La etiqueta de judío que odia a los judíos le persiguió de por vida.

A propósito de la vida y obra del autor de Pastoral Americana, retomo un texto publicado en el No.27 de la Revista Hispanoamericana de Cultura, Otro Lunes.

El 19 de marzo de 2013, la literatura norteamericana celebró el cumpleaños ochenta de Philip Roth con un inesperado silencio editorial. El octogenario escritor se había despedido en octubre de 2012, cuando declaró a la revista francesa Les Inrockuptibles que Némesis seria “su último libro”.

“He dedicado mi vida a la novela: he estudiado, he enseñado, he escrito y he leído. He dejado fuera casi todo lo demás. Ya basta. Ya no siento ese fanatismo por escribir que sentía antes”.

La noticia se confirmó un mes después: el 9 de noviembre Lori Glazer, vicepresidenta de Hougton Mifflin, editorial que publica las obras de Roth, corroboró la decisión del escritor.

El “silencio” de Philip Roth sorprendió a los lectores arrastrados no solo por la fuerza y vitalidad de sus libros. Roth es el único escritor vivo cuya obra completa ha sido editada por The Library of America (honor solo compartido con Saúl Below y Eudora Welty). Y, según el crítico literario Harold Bloom, el autor de Pastoral Americana (Premio Pulitzer 1997) está considerado uno de los cuatro escritores más importantes de la narrativa estadounidense actual, junto a Thomas Pynchon, Don DeLillo y Cormac McCarthy.

Pero, la exigencia continua de vitalidad ante la página en blanco pasa factura, y Philip Roth prefirió solo colaborar en su biografía que escribe el autor Blake Bailey y participar en la realización del documental sobre su carrera, Philip Roth: desenmascarado (Philip Roth: Unmasked), llevado a la pantalla por la cadena de televisión pública estadounidense PSB. En el documental el autor de La mancha humana se adentra en los puntos más polémicos de su vida y obra: ideas suicidas, depresiones y sesiones de psicoanálisis que refuerzan la agudeza de su narrativa. Así como la acusación de judío antisemita por su primer cuento y la desvergüenza que caracteriza su forma de escribir: fluida e incisiva.

Philip Roth no pretendía anticiparse al futuro. “Simplemente se considera un cronista que certifica el carácter indisociable de lo individual y lo colectivo. En el siglo XXI, la sexualidad está modelada por las nuevas tecnologías, mientras la política retrocede al siglo XIX, con guerras ilegales y una exacerbación de las desigualdades sociales. El viejo conflicto entre Eros y Tánatos sigue agitándose en nuestro inconsciente y el amor es casi siempre el producto de una confusión, con un desenlace amargo. El hombre es una animal social, pero eso no significa que haya logrado vivir en paz con sus semejantes”.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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