Después de haber presentado su plan de desarrollo al país, el presidente Iván Duque tiene en mente lo que será su plan de gestión para los próximos años de gobierno. Es un plan ambicioso y que se ocupa de fortalecer las regiones. Sin embargo, hay una región, que aunque no tiene territorio, en masa poblacional es casi como hablar de Nicaragua o El Salvador y se quedó por fuera. Los colombianos en el exterior se quedaron por fuera del plan de desarrollo a pesar que le aportan al país más de seis mil millones de dólares al año en remesas que ayudan al desarrollo de la regiones más importantes del país. La comunidad internacional que debería tener en su representante un vocero para que le transmita al ejecutivo las necesidades de la comunidad que representa, se ha dedicado al postureo y a presentar balances de una pobre gestión en favor de quienes dice representar. Es inconcebible que siendo congresista del partido de gobierno no tenga la capacidad de gestión para que su propio presidente incluya a la diáspora en sus prioridades.

Ya en varios debates electorales en campaña para la cámara de representantes habíamos pronosticado que la gestión del representante Vélez seria pobre por no decir inexistente (ver debates aquí https://www.youtube.com/watch?v=_tYQsjJUfTw / https://www.youtube.com/watch?v=4_vCn6n08jU). Y ahora, preciso, en esta coyuntura, vemos como los colombianos en el exterior se quedan por fuera del plan de gobierno de Iván Duque. Yo quisiera pensar que el presidente Duque, quien sacó una votación muy alta en el exterior sabe muy bien de la importancia que tiene la diáspora para el país. Asumo que sus asesores, incluidos aquellos que residen en el exterior poco o nada han hecho para hacer hincapié de la importancia de articular políticas públicas que ayuden a cerrar la brecha entre aquellos que viven en Colombia y la diáspora. A la hora de la verdad es una ecuación muy simple; existen una cantidad de propuestas que no pretenden pedirle al gobierno nada distinto a que se reconozca la enorme contribución de la diáspora al país, y que se busque incluir a estas comunidades en los planes de desarrollo de Colombia para que no se continúe con la tendencia de tener a casi seis millones de colombianos en el olvido total.

Aquí la pregunta es clara para el gobierno colombiano. ¿Por qué no se incluyó a la diáspora en el plan de desarrollo del presidente Iván Duque? Esperemos haya una respuesta lógica para esto y que no sea que se olvidó por completo a quienes contribuyen tanto al país. Las historias detrás de esos seis mil millones de dólares deben ser respetadas y valoradas. Aquí, mi intención no es atacar o descalificar la gestión del presidente, pero sí hacer un llamado de atención de un tema que solo se puede entender cuando se conoce de primera mano, como lo he hecho yo, viajando por el mundo y entendiendo la problemática de una población migrante colombiana que pide a gritos que se le escuche, atienda y que no se le olvide. Presidente Duque, este llamado se hace con respeto pero también exigiendo que se le dé prioridad a esta comunidad tan olvidada y que solo se le busca para venderle viviendas o para que voten. Del resto, es como si no existiera.

Finalmente, es hora de articular políticas públicas que incluyan a los colombianos en el exterior y esperamos nuestro llamado sea escuchado no solo por el ejecutivo sino por el legislativo que está en mora de crear un gran marco para las migraciones que sea incluyente y resuelva las necesidades de representación, atención y acompañamiento que tienen los colombianos en el exterior.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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