A nadie puede quedarle duda de la perversa manipulación a la que ha sido sometida la política internacional venezolana por parte del partido de gobierno durante las últimas dos décadas, con el deliberado objeto de posicionarse ante la comunidad internacional y generar el blindaje que desde el comienzo sabían les haría falta al develarse la dictadura.

El chavismo desplegó la chequera petrolera por toda América Latina y El Caribe, mientras la tuvo, buscando financiar campañas políticas para apalancar el acceso al poder de otros miembros de movimientos izquierdistas afectos al Foro de Sao Paulo y, cuando ello no fue posible, ofreciendo apoyos económicos, por vía de petróleo fiado o regalado, todo ello con el fin de comprar lealtades para poder mantenerse en el poder con la menor resistencia de los cuerpos colegiados de la comunidad internacional.

La inmensa distorsión comienza desde la firma de los primeros acuerdos entre Cuba y Venezuela en el 2004, en los que se convino intercambiar médicos, enfermeras y deportistas cubanos por una cantidad cercana a los 100,000 barriles diarios de petróleo. Junto con dichos acuerdos, se funda la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), que no es más que una alianza de aprovechadores de los regalos de la petrochequera chavista.

Al año siguiente se funda Petrocaribe, cuya única misión es suministrar petróleo y derivados en condiciones muy favorables a los pequeños países del caribe (cada uno con un voto en la OEA y en la ONU), mediante mecanismos de financiamiento de tal lenidad, que más que petróleo lo que comercializa es dependencia. Aunque la inmensa caída de la producción petrolera venezolana en los últimos años ha afectado los volúmenes que Petrocaribe distribuye a sus dependientes, pareciera todavía contar con algunas de esas lealtades.

El chavismo utilizó esas lealtades en el año 2009 para evitar, mediante la aplicación de la carta democrática en la OEA, la defenestración de uno de los suyos, Manuel Zelaya, que siendo presidente de Honduras y de manera ilegal pretendió convocar una asamblea constituyente para cambiar la constitución e incorporar la reelección indefinida y, como consecuencia de ello, fue objeto de una destitución por decisión de la Corte Suprema de Justicia hondureña.

En el 2006, el chavismo decidió abandonar la Comunidad Andina de Naciones, como consecuencia directa del anuncio de Colombia y Perú, en torno al inicio de las negociaciones de Tratados de Libre Comercio con USA.

En el 2008 se constituye la Unión de Naciones Suramericanas –UNASUR–, que viene siendo como un hijo de la CAN y del MERCOSUR, en la que Venezuela con su petrochequera y las naciones del vecindario con gobiernos izquierdistas, cooptaron el diseño y estructuración del ente y de su dirección. Hoy día es un elefante blanco, el cual no tiene mayor importancia y del cual varios países desean retirarse.

También buscó el chavismo la aceptación como miembro pleno del Mercosur, con el claro objeto de cooptar su dirección en conjunto con otros países miembros cuyos presidentes eran también, casualmente, adeptos al Foro de Sao Paulo. En el 2017 Venezuela fue suspendida indefinidamente del Mercosur, por violar los principios democráticos que unen a sus miembros.

Ni que hablar de lo errático del manejo del diferendo con Guyana, de las cada vez peores relaciones con nuestros vecinos, de la diplomacia de micrófono, del agrado por los dictadores y tiranos del mundo, de la afrenta permanente a nuestros socios comerciales, del maltrato consuetudinario al cuerpo diplomático acreditado en el País y los ciudadanos en el exterior que buscan servicios en las embajadas y consulados venezolanos, entre muchas otras faltas y carencias diplomáticas.

Como podrá observarse, la política internacional venezolana en nada ha servido durante los últimos 20 años para ayudar al pueblo venezolano, sino más bien para atornillar a la dictadura que lo oprime.

En virtud de ello, Control Civil propone que la política internacional venezolana en el futuro sea concebida, diseñada y ejecutada por profesionales de la carrera diplomática que no sean miembros de partido político alguno y que estén bajo el control y la supervisión del Poder Civil.

juanriquezes@gmail.com / @juanriquezes

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