A nadie le gusta que lo espíen. ¡Díganselo a esta cubana!
Ni el más imaginativo de los autores de ciencia ficción supo predecir que la conquista del ciberespacio iba a tener más importancia, a principios del siglo XXI, que la colonización de otros planetas, a donde nos veríamos impulsados a emigrar los seres humanos tras haber devorado, como termitas sin cordura ni conciencia, cualquier forma de vida en este planeta Tierra. n
A ninguno se le ocurrió que el éter iba a ser motivo de una campaña geopolítica. n
Desde que Amstrong dio en la Luna aquel u201cpaso tan pequeño para el hombre pero tan grande para la humanidad u201d, en 1969, han pasado 45 años. Desde que un programa del Departamento de Defensa de Estados Unidos logró establecer un sistema seguro de comunicación entre ordenadores, en 1966, han pasado 48. Si bien todo aquello ocurrió en el contexto de la Guerra Fría, el desbalance entre el impulso y utilización de ambas posibilidades es descomunal: aquellos que pudimos contemplar el alunizaje somos en muchos casos unos ineptos en el uso correcto y las complejidades de la internet. n
Pienso que si los avances hubieran sido proporcionales, algunos de nosotros, tal vez, habríamos elegido vivir en otro planeta, con escafandra, vegetales de invernadero, pollos sin plumas y un agua de sabor raro, racionada y despachada por una máquina. No lo sé. No sé si personalmente hubiese optado por escaparme de este inicio de siglo truculento que está viviendo nuestro mundo. n
El hecho es que la mayor libertad, la Libertad Suprema que se pudo alcanzar en esta época estaba ahí, en el ciberespacio, donde todos fuimos exploradores, navegantes sin punto de partida ni destino obligado. Sentados frente a la pantalla, buscamos de todo, lo sabíamos todo, lo expresábamos todo. La educación y la sensibilidad conformaron la ética espontánea que se usaba en la red. n
Pero aquella fantasía de libertad se fue desgastando con los fraudes, el uso de la red por parte de terroristas de toda laya, depredadores sexuales, ladrones de identidad y campañas difamatorias. También se ha ido esfumando el secreto personal, porque la carrera de diferentes empresas por obtener datos específicos, convenientes para sus actividades comerciales, y objetivos como el de la seguridad nacional, han justificado que esta tecnología se haya adueñado de nuestra sociedad, en vez de servirla, como fue su objetivo al inicio. n
Y luego vino el golpe de gracia: el famoso espionaje a gran escala del Imperio u2026 nAun así, a pesar de los Julian Assange, los Bradley Manning y Edward Snowden que han herido la confianza ciudadana, la internet es un producto Made in USA (de los pocos que quedan. Aun maltrecho por esos escándalos de u201cespionaje u201d, Estados Unidos no debería renunciar al control que tiene sobre la ICANN, que es como quien dice el mecanismo funcional de esta complicadísima entelequia. n
Sobre todo, porque la intención de desposeer a este país de esa u201ctutela u201d no es nueva: ya en 2012 rusos y chinos querían ponerla en manos de la ONU. u00bfDe la ONU? u00bfY por qué no de la OEA? n
Mejor se la entregan a José Miguel Insulza, que debe estar aburridísimo y no se quiere meter con Venezuela. n
En esas estamos precisamente ahora, debatiendo en una Cumbre, NetMundial, en Brasil el u201cnuevo orden sobre el control de internet u201d, cumbre que aprovecó el jefe de la delegación norteamericana para pedir perdón por los escándalos del espionaje global, a los que se vio expuesta la propia Dilma Rousseff. n
Y donde Rousseff, ni corta ni perezosa, propuso la creación de una u201centidad de carácter multisectorial u201d para que se haga cargo del ICANN. Es decir, del gobierno de la red. Eso de u201ccarácter multisectorial u201d, me gustaría que la señora Rousseff lo disecara un poco. A nadie le gusta que lo espíen. u00a1Díganselo a esta cubana! Pero no es como para pretender quitarle al Cesar lo que es del Cesar. n
A Rousseff no le gustó nada que la espiaran, pero es que con los amigos que tiene, u00bfqué otra cosa se puede hacer? Rousseff predicó en la Cumbre que el gobierno de internet debe basarse en el u201crespeto de los derechos humanos u201d, de la u201cprivacidad u201d y de u201cla libertad de expresión u201d. n
Como ya el presidente Barack Obama entregó el paquete -y parece que la ONU es lo suficientemente u201cmultisectorial u201d- le doy esta idea: u00bfPor qué, Señor Presidente, no le entrega usted las llaves de la navegación virtual al Consejo de Derechos Humanos? Usted recordará que admitió en su membresía, el año pasado, a China, Cuba y Rusia. n u00a1Con estos miembros y algunos invitados como Turquía o Venezuela, el funcionamiento de la libertad virtual estará garantizado! n
El negocio de la alta política y las disculpas nacionales se me escapa por completo.