La semana pasada, el Instituto de Liderazgo Hispano del Congreso (CHLI, por sus siglas en inglés) celebró su entrega anual de premios al liderazgo hispano. Este evento rindió homenaje a dos personas que trabajan para el Congreso, tanto del Partido Republicano como del Partido Demócrata, que se han destacado en sus esfuerzos por promover el progreso económico de la comunidad hispana, con un interés especial en la responsabilidad social y la competitividad global.

Lo más importante es que el Instituto de Liderazgo Hispano del Congreso prepara, conecta y rinde homenaje a líderes, en especial a jóvenes hispanos, patrocinando pasantías y becas en Washington, DC, en el Congreso o en compañías incluidas en la lista Fortune 500, además de realizar frecuentes conferencias que ayudan a garantizar que estos jóvenes profesionales tengan las mejores oportunidades para tener éxito.

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Este año, uno de los beneficiarios del premio Stephen Vermillion en reconocimiento al personal del Congreso, es la luz de mi vida, mi esposa, Viviana Bovo.

A menudo, se hace un reconocimiento a los miembros del Congreso y los políticos a nivel local y estatal por el excelente trabajo de su personal. Como esposo de la asesora principal de Asuntos del Hemisferio Occidental del senador Marco Rubio, sé que este es el caso de Viviana. Yo puedo dar fe de que Viviana ha sido vital para el avance de las prioridades jurídicas del senador en lo que respecta a América Latina, sin dejar de estar rotundamente conectada con nuestra comunidad en Miami. No obstante, algo más significativo que esto es que la historia de Viviana es la de muchos en el sur de la Florida.

Nació en la Habana, Cuba, Viviana y su familia huyeron del régimen de Castro y llegaron a los EE UU. Años más tarde, Viviana trabajó en la Asamblea Legislativa de la Florida, en la oficina del representante estatal Manny Prieguez en 1998 y del entonces representante estatal Marco Rubio en el 2000. Viviana fue ascendiendo en Tallahassee cuando Rubio pasó a ser coordinador del partido mayoritario y más adelante, vocero de la Cámara de Representantes de la Florida.

Desde el 2010, Viviana ha trabajado con el senador Marco Rubio en el Senado de EEUU. Viviana se siente orgullosa de haberse graduado de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y es un verdadera exponente de Miami-Dade.

Por su arduo trabajo, dedicación y voluntad genuina de brindar servicio, Viviana ha triunfado en cada función que ha asumido. Pensar que una refugiada cubana trabaja con el senador más importante en el Senado no es solo una prueba de la grandeza de este país, sino del orgullo enorme que siento por mi esposa, sabiendo que trabaja diariamente por defender los derechos humanos, la libertad y la democracia, en casa, y en el extranjero.

Como mismo Viviana expresó momentos después de recibir el reconocimiento del Instituto de Liderazgo Hispano del Congreso: “Este premio no es solo para mí, es para todo mi equipo. Stephen me dio el siguiente consejo: trabaja para cargos públicos, siempre trabaja en equipo y siempre defiende los derechos humanos”.

Este premio que Viviana recibió es bien merecido y la Florida ha recibido un buen servicio teniéndola a ella en la capital de nuestro país.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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