domingo 22  de  febrero 2026
OPINIÓN

Prensa y Gobierno, a las antípodas, ¡Cómo debe ser!

En Estados Unidos, la Primera Enmienda protege la libertad de prensa. Y parte de la dinámica es que más temprano que tarde se produzcan tensiones entre la prensa y aquellos sobre quienes informa
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

Aunque el auge de Internet y las nuevas plataformas sociales ha creado confusión alrededor del papel de los medios de comunicación, la premisa sigue siendo que la prensa se respete en toda democracia porque representa uno de sus pilares fundamentales. Informa sobre temas de interés nacional e internacional y promueve la rendición de cuentas de los gobiernos, al exponer la agenda política del poder constituido, en aras de la transparencia que facilite la gobernabilidad.

En este sentido, las relaciones entre los medios y la autoridad establecida alcanzan su cenit cuando la prensa mantiene su independencia bajo el lema de que el periodista no es amigo de nadie.

En Estados Unidos, la Primera Enmienda protege la libertad de prensa. Y parte de la dinámica es que más temprano que tarde se produzcan tensiones entre la prensa y aquellos sobre quienes informa.

El presidente Joe Biden había disfrutado de un período de luna de miel con los medios, pero la reciente cumbre en Ginebra, entre el mandatario estadounidense y el presidente ruso, Vladimir Putin, recordó al mandatario que los medios no están alineados a todos sus deseos.

A los ojos de la prensa, el encuentro no estaba destinado a producir resultados concretos sobre un avance significativo en las relaciones entre Washington y Moscú, que llevan mucho tiempo deterioradas.

Sin embargo, Biden estaba decidido a subrayar la importancia de su diálogo con el líder de una potencia nuclear como Rusia.

Así, ante una pregunta, sobre por qué estaba tan seguro de que el “putinismo” cambiaría su comportamiento autoritario, Biden respondió airado: “¡No estoy seguro de que (Putin) cambie su comportamiento! ¿Qué demonios? ¿Qué haces todo el tiempo? ¿Cuándo dije que tenía confianza?... Lo que dije fue, aclaremos esto, dije que lo que cambiará su comportamiento es si el resto del mundo reacciona y contribuye a limitar su posición en el mundo", sostuvo el mandatario visiblemente enojado.

Este forcejeo de palabras no significa una ruptura de relaciones entre Biden y los medios. De hecho, el mandatario posteriormente se disculpó.

El consejero de Seguridad Nacional debió luego atajar la controversia y resumir posteriormente, los logros para Biden: “El primero (cumbre) fue identificar áreas en las que Estados Unidos y Rusia podrían trabajar juntos en beneficio de nuestros intereses mutuos. Lanzamos conversaciones de estabilidad estratégica, para ayudar a reducir la posibilidad de un conflicto convencional masivo nuclear intencionado o no intencional. Eso es progreso”.

El nuevo libro publicado por el académico Harold Holzer, del Hunter College de la City University de Nueva York, The Presidents vs. the Press, o Los presidentes contra la prensa, en español, investiga “la batalla interminable entre la Casa Blanca y los medios, desde la época de los padres fundadores (de EEUU) hasta la era de las noticias falsas".

Holzer relata cómo tanto George Washington y Thomas Jefferson, a pesar de creer en la libertad de expresión, consagrada en la Primera Enmienda, también criticaron a reporteros y periódicos que se les oponían, en un momento en que las salas de redacción eran abiertamente partidistas.

A principios del siglo XX nace el periodismo de investigación para revelar la corrupción de gobiernos locales o nacionales y monopolios explotadores en las industrias del petróleo, ferrocarriles, banca, seguros y procesamiento de alimentos.

Según el libro, el periodismo de investigación retrocedió durante la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y los años del macartismo que perseguía a posibles comunistas.

De hecho, aspectos importantes de la vida de algunos presidentes nunca se informaron, como los problemas de salud de Woodrow Wilson por un derrame cerebral no detectado durante su último año en el cargo, la parálisis de la parte inferior del cuerpo de Franklin Roosevelt o los escándalos de faldas de John F. Kennedy, entre otros.

Holzer destaca el hábil y efectivo uso de la gestión de medios de Ronald Reagan.

Igualmente detalla los esfuerzos sin precedentes de Barack Obama para controlar estrictamente el flujo de información gubernamental a la prensa y su uso efectivo de Internet para evitarlo. Su administración luchó enérgicamente contra las filtraciones a la prensa y procesó a fuentes gubernamentales que revelaron información clasificada, algo que la administración de Donald Trump siguió haciendo.

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