viernes 2  de  diciembre 2022
OPINIÓN

¿Puede Occidente neutralizar a Putin?

Visión analítica desde Washington DC, la capital del país, donde el poder y sus efectos tienen otra perspectiva

Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT 13 de septiembre de 2022 - 19:05

La producción de crudo de Estados Unidos se mantuvo en 12,1 millones de b/d por segunda semana consecutiva, según las últimas estimaciones semanales de la Energy Information Administration (EIA).

No obstante, de acuerdo con The Wall Street Journal, en un artículo publicado el 11 de septiembre, de Ryan Dezember, los altibajos de precios en los mercados petroleros continúan con operaciones escasas y una perspectiva borrosa de la oferta y la demanda, causante de la caída irregular del 30%, la semana pasada, desde los máximos de este año cuando el barril alcanzó los 122 dólares hace tres meses.

Esta semana, el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) abrió con una subida del 1,58 %, hasta 88,16 dólares el barril, impulsada por los nuevos obstáculos en las negociaciones nucleares con Irán.

El panorama es tan incierto que llevó a la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, a advertir a los estadounidenses que podrían experimentar un alza en los precios de la gasolina durante el invierno, cuando la Unión Europea reduzca de forma significativa la compra de petróleo ruso.

Ante esta perspectiva, no hay duda de que Occidente y particularmente Europa enfrentarán un duro invierno con los suministros de energía en manos de un hombre que busca vengarse de los que considera sus enemigos: la Alianza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La invasión a Ucrania puede no estar yendo como esperaba el presidente ruso Vladimir Putin, pero él tiene los medios para castigar a Occidente por ayudar al gobierno de Kiev con armas que ahora están obligando a sus tropas a retirarse.

El corte del suministro de gas, de la tubería que va de Rusia a Alemania, fue una clara señal de que Moscú busca que el invierno por venir castigue a millones de familias europeas.

Para el presidente Joe Biden, los desafíos crecen a diario tomando en cuenta que ha comprometido a Estados Unidos y a la OTAN para apoyar a Ucrania durante el tiempo que sea necesario.

La semana pasada, el director de la CIA, William Burns, sostuvo que la guerra de Rusia en Ucrania fue un fracaso y gracias a los errores cometidos por Putin, la economía rusa se verá impactada negativamente durante años.

Sin embargo, incluso si los sueños del Kremlin de apoderarse de Ucrania han fallado, no se puede subestimar el daño que también causará a las economías occidentales.

Aun así, es poco probable que este revés para Putin conduzca al fin de la guerra pues no hay señales de que Moscú busque un compromiso, de hecho, está lejos una solución pacífica porque Ucrania ha dejado en claro que nunca negociará la renuncia a su soberanía.

Entre tanto, los costos del presupuesto para financiar la ayuda bélica aumentan rápidamente.

Solo Estados Unidos ha gastado más de 15.000 millones de dólares para apoyar a Ucrania desde que Biden asumió la presidencia, mientras muchos en Washington DC se siguen preguntando ¿Se puede mantener este nivel de ayuda financiera durante años?

Hasta ahora, el Congreso, en un esfuerzo bipartidista, ha respaldado en gran medida el compromiso con Ucrania.

Pero, con las elecciones de mitad de mandato y el invierno acercándose, podría producirse un giro en la estrategia.

Ya se han manifestado algunas voces republicanas que han expresado preocupación ante el gasto por el apoyo a Ucrania, en un momento en que el costo de vida aumenta y el temor a una recesión es cada vez mayor.

Biden se ha mantenido optimista sobre no perder el control del Senado en las elecciones de noviembre, pero si eso sucede, podría verse sometido a una gran presión para reducir o detener el suministro de armas o buscar vías para poner fin a la participación estadounidense en Ucrania.

En todo caso, dado que La Casa Blanca ha prometido mantener suministros de armas durante años, si es necesario, pero dar marcha atrás a su compromiso personal sería el peor legado para el mandatario, además de que podría dañar sus esperanzas de ganar un segundo mandato en 2024.

Es probable que la guerra de Ucrania se convierta cada vez más en un tema de división entre demócratas y republicanos, y esto es sin duda lo que espera Putin, quien aprovechará todas las oportunidades para causar también fracturas políticas en Occidente.

Ya hay un cambio de liderazgo en el Reino Unido y, con el colapso del gobierno italiano es probable que un partido de derecha con más empatía hacia Rusia asuma el poder, un escenario que podría repetirse igualmente en Estados Unidos.

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