El año 2018 ya es historia. De lo que se trata ahora es de descifrar el nuevo y cuánto podemos hacer, entre todos, para mejorarlo. Ya estamos casi a dos décadas dentro del siglo XXI, un privilegio realmente. Sobre todo, por el universo tecnológico tan deslumbrante que nos ha tocado disfrutar.

Dicen que el tiempo es una convención humana, lo medimos desde épocas inmemoriales, me imagino que debido a la finitud de nuestra estancia fascinante sobre la tierra. A las doce de la noche del día 31de diciembre creemos dejar atrás logros y tareas pendientes. El primero de enero nos embarga la alegría de volver a empezar otra aventura insospechada.

Me resulta difícil y triste constatar que en mi querida Cuba, la dictadura llega a su sexta década. Pienso, irremediablemente, en mis padres y en la esperanza que siempre guardaron en sus corazones de verla libre, como tantos otros de sus coterráneos, quienes ya descansan en paz.

Reflexiono sobre tamaña injusticia sufrida por un pueblo laborioso y talentoso, coartado por la represión y la inoperancia. Hago votos, siempre, por el arribo de la libertad para que vuelvan a dar rienda suelta a sus sueños y esperanzas.

Muy afortunado me siento, sin embargo, de contar con esta tribuna en el decano de la prensa en nuestra ciudad, Diario las Américas, donde podemos dialogar sobre inquietudes comunes.

A veces pareceré reiterativo, pero espero me sepan disculpar. De nada vale establecerse y vivir en el mejor país del mundo y no hacerse de las herramientas para avanzar. De que valen tantos beneficios sociales si no participamos abiertamente de dichas ventajas.

Educarse es la clave, hacerse de una profesión. Llegamos a estas costas en busca de una nueva y mejor vida y cuando logramos ese primer paso, que cada día es más complejo y difícil, les recomiendo mucho que pasen a la segunda fase y concurran a nuestras oficinas de ingreso o al website del Miami Dade College (www.mdc.edu) , donde existen más de 300 alternativas de programas de estudio.

Algunos que son certificados de menos tiempo, otros diplomas de dos años y hasta licenciaturas en variadas profesiones de alta demanda en los sofisticados mercados actuales.

Sí, es necesaria la perseverancia, quitarle tiempo al sosiego, combinar el estudio con el trabajo necesario, pero les cuento que vale la pena.

En estos días de festividades, donde disfruto de un merecido asueto, suelo encontrarme, por sitios peatonales de nuestra ciudad, con personas que no cesan de agradecer la existencia del College y su conocida política de puertas abiertas, sin la cual, el sueño de progreso no se hubiera hecho realidad.

Para comienzo de año las personas se trazan metas de salud: bajar de peso, comer sano, hacer ejercicios, lo cual resulta ser sumamente valioso para seguir disfrutando.

El complemento impostergable, no obstante, será la profesión que nos coloca a la altura de este, nuestro gran país, donde suele ocurrir la ventaja exclusiva de la segunda oportunidad. Por cierto, en una ciudad que presagia el futuro de los Estados Unidos.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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