Por Vida Gaviria @modomama

La Crianza Respetuosa es una forma de abordar el ejercicio parental que considera al niño como una persona con los mismos derechos de un adulto y cuyas bases fundamentales son el amor, el respeto y los límites no punitivos. En este mismo marco se circunscribe la Teoría del Apego desarrollada por el psiquiatra infantil John Bowlby quien estudió a los niños huérfanos de la II Guerra Mundial y la impronta que había dejado la ausencia de figuras significativas en sus vidas.  Bowlby concluyó que los seres humanos necesitamos contar con un apego seguro que nos garantice protección, amor y alimento para desarrollarnos sanamente.  Aunque su teoría se refiere a los primeros años de vida en los cuales las crías humanas dependemos casi exclusivamente de la presencia de un adulto responsivo a nuestras necesidades para así garantizar la supervivencia, la Crianza Respetuosa es aplicable a cualquier etapa evolutiva de los seres humanos.

Bases de la Crianza Respetuosa

Podemos resumir este abordaje a la crianza en los siguientes aspectos:

  • Igualdad de derechos para niños y adultos que desmonta la creencia de que los mayores son los únicos que saben y por ende, los niños deben obedecer.
  • Empatía para ser capaces de sintonizar con las necesidades genuinas de nuestros hijos y responder a ellas oportuna y amorosamente.
  • Límites claros basados en el modelaje, y el amor con firmeza pero sin violencia.
  • Respeto a su integridad física y emocional que descarta las correcciones físicas o agresiones psicológicas y busca alternativas respetuosas. Respeto de igual manera a sus ritmos evolutivos.

Límites y crianza respetuosa

Algunas personas pueden confundir la horizontalidad que propone esta corriente con una falta absoluta de límites lo cual es incierto e insano.  Los límites claros son a la vida como las señales de tránsito a una autopista.  ¿Qué pasaría si manejáramos por una vía rápida sin semáforos ni señalizaciones? Así mismo sucede cuando no sabemos los roles ni las tareas propias ni de los demás, estamos desorientados, angustiados y llenos de incertidumbre por no saber lo que nos espera.  Unos límites definidos desde el amor y el respeto, que comprendan las demandas de cada ciclo vital por el que pasan nuestros hijos, que se ajusten con el tiempo a medida que el peque vaya creciendo y sus necesidades vayan cambiando; son sanos y necesarios.  Con frecuencia nos confrontamos con situaciones que nos obligan a poner límites entre adultos y no siempre resulta tan fácil por lo que modelar esta práctica desde pequeños es un gran legado que dejaremos a nuestros hijos.

Disciplinar sin gritos ni violencia

La Crianza Respetuosa propone formas alternativas de enseñarles a nuestros hijos a convivir respetando el derecho propio y de otros de mantener relaciones empáticas y de tolerancia.  Cuando un peque de dos años en plena necesidad de explorar el mundo, hace un berrinche porque está cansado, podemos practicar la empatía, comprender sus razones y con firmeza amorosa decirle que sentimos mucho que se sienta tan frustrado y que estamos a su lado para acompañarlo.  Una vez superada la crisis podremos explicarle con palabras cómo entendemos que se siente y cómo puede comunicarlo en una próxima oportunidad asertivamente.  Probablemente nos parezca que un peque a esta edad no es capaz de comprender este mensaje pero si somos pacientes y consistentes, nos sorprenderá comunicando su incomodidad tal y como esperamos.

No hay recetas mágicas

Criar es una labor demandante que requiere nuestro compromiso 24 horas, 7 días a la semana los 365 días del año.  No hay vacaciones ni pausa en nuestro rol de madres y padres pero por fortuna existen alternativas para disfrutar este viaje emocionante y desconocido.  Te invito a buscar opciones más en sintonía con las necesidades de tu hijo o hija. Verás cómo el ambiente familiar cambia inmediatamente para bien, tú te sientes plenamente satisfecho con el proceso y los resultados. 

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