La conmoción nacional que provocó el debate sobre la nominación del juez Brett Kavanaugh por el presidente Donald Trump, para ocupar el cargo de juez vitalicio en la Corte Suprema de Justicia la semana pasada, demostró cuán fracturado políticamente se encuentra Estados Unidos.

El emotivo testimonio de la Dra.Christine Blasey Ford en el Comité Judicial del Senado, describiendo cómo fue abusada sexualmente cuando tenía 15 años, que provocó el airado rechazo del presunto responsable, el juez federal de apelaciones Kavanaugh, dividió al país en pos de la verdad.

Curiosamente, el enfrentamiento no demostró ser una lucha de género porque hubo mujeres que salieron tanto en favor de Ford como de Kavanaugh. Tampoco fue una cuestión de ideologías entre republicanos y demócratas.

Con una intervención tan moderada como la de Ford, en contraposición con la furia desatada por Kavanaugh para defenderse, muchos republicanos incluso parecían vacilar preguntándose ¿cuál de los dos está diciendo la verdad?

El propio Trump allanó el camino, respaldando por completo a su candidato para la Corte Suprema y arrojando dudas no solo sobre el relato de Ford, sino atacando también a las otras dos mujeres que presentaron acusaciones similares en contra del juez nominado.

El Comité Judicial estaba dividido y las incriminaciones iban y venían sobre las presuntas motivaciones políticas de ambos lados.

El senador republicano Lindsey Graham, de Carolina del Sur, llegó incluso a acusar a los demócratas de querer tratar de destruir la carrera de Kavanaugh.

Sin embargo, se suponía que la audiencia era para evaluar los testimonios sobre un suceso ocurrido hace más de 35 años, aunque en realidad fue una batalla por el futuro equilibrio ideológico de la Corte Suprema.

Todo un ejercicio de política pura y dura por el poder.

No es de extrañar que el secretario de Defensa Jim Mattis, durante un discurso poco publicitado frente a cientos de cadetes militares en Lexington, Virginia, la semana pasada, admitiera estar desconcertado con lo que le estaba pasando a su país.

El general Mattis dijo en su intervención que Estados Unidos atravesaba un momento difícil y añadió que evitaba mirar o leer las noticias de Washington porque lo deprimían.

“Si ustedes ven las noticias comenzarán a preguntarse ¿qué está sucediendo en Estados Unidos?”- dijo el titular de Defensa.

Este intercambio de acusaciones desde el Senado, probablemente también estuvo en la mente del jefe del Pentágono.

No obstante, a pesar de las muchas desconcertantes noticias provenientes de la capital, también se produjo un desenlace notable: La Cámara de Representantes logró aprobar 361 a 61 el proyecto de ley de gastos de defensa de $ 675 mil millones para 2019 y lo envió a Trump para ser firmado.

Este ejercicio legislativo, relativamente fácil de la Cámara, asegura al Pentágono su completo financiamiento para un nuevo año fiscal por primera vez en una década.

Esto fue una buena noticia para Mattis porque los secretarios de Defensa de la última década tuvieron que enfrentar meses de incertidumbre, hasta que el Congreso lograra por fin ponerse de acuerdo para aprobar el presupuesto militar.

Lamentablemente, este desenlace positivo pasó desapercibido por la notoriedad que alcanzó la lucha por el control en la Corte Suprema.

La controversia sirvió de igual manera para poner en relieve la gran confusión y desconocimiento que existe en el país sobre las mujeres y sus derechos, y la inexistencia de un marco referencial que sirva de guía para enfrentar situaciones poco ordinarias que les afecten.

La experiencia de Christine Ford provocó muestras de solidaridad de muchas mujeres, que en todo el país se identificaron con ella por su incapacidad de denunciar a tiempo su doloroso secreto.

Muchas afirmaron haber tenido experiencias similares y explicaron sus propias barreras mentales para permanecer en silencio por tanto tiempo.

También es cierto que Kavanaugh recibió mucho apoyo de personas que pensaban que era injusto que se destruyera su carrera, por un presunto incidente que ocurrió hace más de tres décadas, cuando él también era un adolescente.

En todo caso, también hay otros que están convencidos de que los republicanos podrían salirse con la suya, y que a pesar de las dudas que existen sobre el juez nominado, Kavanaugh podría ser confirmado para la máxima corte del país, pero de igual manera muchos apuestan a que los republicanos perderán su mayoría en el Congreso.

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