Los venezolanos hemos recuperado la esperanza y en cuestión de días recuperaremos la ansiada Libertad.

Tenemos la inusual y espectacular oportunidad de rediseñar nuestro querido País desde las cenizas en que lo dejará el fallido experimento socialista.

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Aunque la caída de la tiranía es ya inevitable, el aplomo, la madurez y la inteligencia con que se manejen los próximos eventos marcará la forma en que esta suceda. De ello dependerá el grado y profundidad de los daños que las lacras del régimen usurpador puedan causar a la ciudadanía en su retirada.

Una vez cesada la usurpación, llegará el tiempo de conformar un gobierno de transición, lo cual exigirá de sensatez, firmeza y sabiduría.

La ciudadanía venezolana se ha ganado una posición protagónica por su decidida participación en las distintas gestas libertadoras que van a terminar por expeler a esta tiranía. Los venezolanos hemos comenzado a adquirir madurez ciudadana.

El siguiente escalafón de esa madurez ciudadana debe materializarse en una nítida participación en las labores de diseño de ese nuevo País y en la negociación, sin complejos, de un nuevo Pacto Social. Hemos puesto sangre, sudor y lágrimas, pues pongamos condiciones también.

Los últimos sesenta años han dejado claro que un Estado omnipresente, todopoderoso y presidencialista al extremo como el que teníamos, termina conduciendo a la desnaturalización de la política, mutando su objeto de servir al público a servirse de lo público, en detrimento de la sociedad a la que se debe servir.

En el nuevo estado de cosas, el ciudadano debe ser colocado al centro de toda la actividad gubernamental y las funciones del Estado deben restringirse a las estrictamente necesarias para otorgar al ciudadano Seguridad, Justicia, Salud, Educación e Infraestructura.

Hemos aprendido una muy costosa lección cuando el Estado le atribuye a sus gobernantes la administración de activos productivos. Por una parte, el gobierno comienza a competir con los ciudadanos, de manera desequilibrada y desleal para luego corromperse y esquilmar el erario público; y, por la otra, descuida y abandona la atención de las funciones esenciales de Estado, Seguridad, Justicia, Salud, Educación e Infraestructura.

La reciente presentación del proyecto de Plan País en la que el Presidente Encargado de la República de Venezuela, Ing. Juan Guaidó, invitó a toda la ciudadanía a involucrarse y participar activamente en su elaboración, hace entender que la nueva generación de políticos venezolanos está conectada con el signo de los actuales tiempos. Debemos esperar y exigir que la ciudadanía organizada sea tomada en cuenta, tanto en la elaboración, como en la aprobación de ese Plan.

El diseño de la nueva Venezuela y la participación en su renacimiento son quizás los más importantes eventos en la vida de todos los venezolanos a los que nos tocó vivir estos tiempos convulsos.

juanriquezes@gmail.com / @juanriquezes

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