@RicardoEMontes

Si hoy me preguntan quién será el campeón de la Conferencia del Este en la NBA me sigo inclinando por los Cavaliers de Cleveland, pero cada vez con menos convicción, basándome en el pensamiento ciego que hace preferir a un equipo por el simple hecho de “tener a LeBron James”.

Van dos semanas de campeonato en el mejor baloncesto del mundo y ya se le comienzan a ver las grietas a varios equipos, entre ellos al actual subcampeón de la liga.

Algo no lucía bien cuando Cleveland anunció la firma de Dwyane Wade, días después de la de Derrick Rose, para acompañar a LeBron James, mientras esperan por la recuperación de la operación en la cadera del recién adquirido en el cambio de Kyrie Irving, Isaiah Thomas.

Se temía que las lesiones podrían ser un factor en el panorama de este equipo, por el historial con el que llegaban estos jugadores. No habían pasado cuatro encuentros cuando ya Rose y Wade se estaban perdieron encuentros por problemas físicos. Ausencias resaltadas en una derrota ante los Nets de Brooklyn con un triple doble de LeBron la semana pasada; un Déjà vu para los fanáticos de esa ciudad, que observan cómo su “hijo prodigo” vuelve a quedarse solo. Aún es temprano para sacar conclusiones, pero sí es un asunto para prestarle atención.

En el oeste ya hay dos equipos resquebrajándose; los Suns de Phoenix, que luego de tres encuentros ya estaban despidiendo a su entrenador, en medio de una polémica con su jugador estrella Eric Bledsoe, quien hizo pública su incomodidad dentro del equipo vía su red social de Twitter.

Por el otro lado están los Pelicans de Nueva Orleans, que a mediados de temporada pasada se hicieron con los servicios de DeMarcus Cousins, con la intención de hacer pareja con Anthony Davis en la pintura. El experimento no ha funcionado.

Si a eso le agregamos la lamentable lesión de Gordon Hayward de los Celtics de Boston en el primer encuentro de campaña, que atenta con la meta que tenían de pelear con Cleveland por el primer puesto del este, refleja lo abierta que podría estar la NBA.

El Miami Heat tiene oportunidad de sacar ventaja de todo esto. Si el equipo que dirige Erik Spoelstra puede conseguir esa química que lo llevó a ganar 30 de los últimos 41 encuentros de la campaña pasada un poco más temprano, podrían estar peleando por uno de los primeros tres puestos de la Conferencia del Este.

Hay que prestarle atención a un factor importante: las lesiones. Una de las razones principales por la que el equipo no clasificó el año pasado fue por los problemas en un tobillo que alejó de las canchas a Dion Waiters en el tramo final, evitando un par de deslices del conjunto; como la derrota ante los Knicks de Nueva York que sigue fresca en la memoria.

Al ser agente libre en este verano, Waiters decidió no operarse el tobillo, optando por una recuperación vía rehabilitación, que tras las dos primeras semanas de campeonato no luce como la mejor decisión, pues el propio jugador ha admitido sentir un dolor que le impide llegar al máximo de sus capacidades. Faltan más de 75 encuentros de temporada.

Pero no sólo ha sido Waiters. Hassan Whiteside comenzó el año perdiéndose juegos por lesión en su rodilla y Rodney McGruder fue intervenido quirúrgicamente y se perderá, al menos, la mayor parte de la temporada regular. Estamos hablando de tres de los cinco titulares del 2016-2017.

Sí, el Heat tiene posibilidades de adueñarse de uno de los cupos de la élite del este, pero tampoco se escapan de los problemas iniciales que han atacado a varios conjuntos de la NBA, ya sea por lesión o por problemas internos. El Heat tiene chance, pero siempre que la suerte esté cerca de Biscayne Boulevard.

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