@navarroadris

En los últimos años he conocido a numerosas mujeres solteras (y no solteras) que coinciden en este punto: "Los hombres de hoy en día son muy complicados" ¿Será verdad? ¡Pero si ellos siempre han dicho que las complicadas somos nosotras!

Es más, muchas son las que se preguntan dónde quedaron esos hombres que se hacían llamar simples, sencillos, directos  y que te conquistaban con flores, llamadas de teléfono y una cortesía que últimamente parece haber desaparecido.

¿Será que se sienten intimidados por un nuevo modelo de mujer libre, independiente, fuerte, que además ya no necesita vivir a la sombra de ellos? ¿O simplemente es que el hombre de hoy en día evita el compromiso?

Hace poco un amigo me comentaba: "¿Para qué quiero comprometerme con una si puedo tener las que yo quiera, disfrutar, llevármelas a la cama  y encima no dar explicaciones? Es más, añadía, ante una situación incómoda las borro de mi lista de contactos y punto, a la siguiente".

Está claro que Miami es una ciudad que se presta a lo fácil, no hay más que salir una noche de fin de semana para darse cuenta que el mercado de mujeres es abundante y muchas de ellas se regalan por una copa de vino (y si son dos, mejor). Pero ¿qué pasa con el resto, la gran mayoría, que quieren algo más y que simple y llanamente  buscan una estabilidad emocional? ¿Cómo salir victoriosas?

Analizar las relaciones de pareja, especialmente cuando se están comenzando es asunto complicado. Yo siempre digo que este inicio es comparable a un juego de ajedrez, tienes que mover las fichas con inteligencia y lentitud porque de lo contrario quedas fuera y ¡adiós! vuelta a empezar. El juego aplica a los dos, eso está claro, pero cada vez la mujer lo tiene más difícil (a mayor edad peor) y ellos a su vez se tornan más complicados y egoístas. Además el juego no es parejo puesto que en la actualidad, según cifras de la O.N.U. existen más mujeres que hombres así que, definitivamente, ellos juegan con ventaja y lo saben.

Uno de nuestros grandes enemigos son los teléfonos inteligentes, ¡si señoras! llegaron supuestamente  para facilitarnos la vida pero  los mensajes de texto, concretamente los de whatsapp, han desvirtuado por completo ese hermoso arte de enamorar y conquistar que ha caracterizado al sexo masculino por siglos. Incluso hombres por encima de los 50 años  se han sumado a ello, ¿Por qué?  Porque es más cómodo un “hola, ¿Cómo estás?” que una llamada para hablar y de paso quedar. Así de fácil. Les es más sencillo tantear y en su caso, eliminar.

Quizás las nuevas generaciones de mujeres sepan mejor como lidiar con este tsunami de mensajes absurdos que no van a ninguna parte pero para una mujer educada en la vieja escuela de ¨él tiene que buscarte, llamarte y conquistarte¨  este modelo de hombre  tecnológico no cuadra. Ni mamá ni abuela nos dijeron nada al respecto.  ¿Será que el hombre de hoy ha cambiado su lanza de cazador por un smartphone? 

Por otro lado los hombres dicen que somos mujeres independientes, decididas, que eso les encanta y que nosotras también nos debemos lanzar, pero ¡ojo! No te dejes convencer fácilmente porque una vez que lo haces les quitas su papel de cazador, se asuntan y se van. ¿Con qué se justifican? Con un ¨necesito mi espacio”. Hace poco escuché a un novio decir a su pareja: ¨Mejor no me escribas ni me llames así me obligas a buscarte¨ ¡Wow! Para que luego digan que nosotras somos las complicadas.

El novio de mi amiga Laura la dejó porque según él, ella el escribía mucho por whatsapp y eso le agobió. La dejó tres días antes de que fuera agarrar un vuelo rumbo a Europa para  empezar una vida junto a él. Todo estaba hablado, ella vendió sus pertenencias, compró su billete  pero él se asustó (bueno, yo en lo personal tengo mi teoría, esa de piensa mal y acertarás)  pero… ¡Nosotras somos las complicadas! Eso sí, valentía a Laura no le falto. Por lo menos apostó.

El novio de Vanessa, una compañera de trabajo, llevaba años loco por ella. Tras muchos intentos fallidos por su parte por fin  acabaron saliendo juntos y él le juro amor eterno.  Cuando al cabo del tiempo ella le propuso ir a conocer su mundo (familia, casa, ciudad)  él desapareció. Todavía sigue en paradero desconocido. Una vez más ella la valiente.

He conocido muchas historias donde la mujer de cierta edad (formada, independiente, lista para armar una familia) decide dar el paso y ellos vuelan en la otra dirección. ¿Será entonces que no están preparados para este nuevo modelo de mujer? ¿O es que pasada una edad al hombre le cuesta salir de su zona de confort? Es más, me atrevo a decir que parte de la culpa quizás sea nuestra, porque tal vez y sin quererlo ni buscarlo, les estamos quitando su rol de hombres, ese arduo pero necesario trabajo de conquista propio de épocas pasadas.

Antes era muy sencillo, se casaban jóvenes bajo la estructura: ¨él afuera como proveedor y ella dentro como organizadora de casa e hijos¨, pero  la mujer de hoy va más allá, trabaja, viaja y lucha al mismo nivel, o incluso más que un hombre y llegada una edad  se topan con que más que ser compañeras son competencia. ¿Funciona realmente este tipo de mujer para ellos? ¿O la clave es jugar a que ellos siguen teniendo el control para que se sientan más seguros y por ende interesados? El que no salgan corriendo ya es algo hoy en día.

Alguien me comentaba: ¡Mientras mayores, peores!  Y es verdad, normalmente son separados, divorciados y con mañas muy establecidas donde la palabra CEDER ni la conocen. Hay mujeres que, visto el panorama, son ellas las que ceden y ceden una y otra vez convirtiéndolos, sin quererlo, en seres inaguantables. Peor aún: hombres imposibles que en muchas ocasiones terminan siendo finiquitados por sus parejas y en manos de otras, ya sean en calidad de amantes que los adulan y por ende los empeoran todavía más o en mujeres que en busca de una segunda oportunidad tienen que lidiar con taras imposibles de arreglar.

Durante mucho tiempo  he observado y analizado a numerosas parejas. Las más exitosas normalmente son aquellas en la que la mujer aguanta, da su brazo a torcer y le crea a su compañero una atmósfera tranquila donde no tenga de que quejarse, lo va esculpiendo y poco a poco acaba manejándolo con tacto y cariño.

No suena mal, ellos felices, pero ¿Y ellas? La realidad es que hoy en día y llegados a cierta edad, una mujer independiente que trabaja, que cuida de sus niños y que llega a su casa en busca de compañía y cariño no está para esos juegos. Ella también espera cierta reciprocidad emocional."Si yo doy todo como tú, ¿Por qué en el plano emocional debo quedar relegada? ¿Por qué tú si puedes hacer lo que quieres y yo tengo que decir “sí, mi amor”?" Señores, llegó el momento de entender que ya no todo gira en torno a ustedes, también nosotras estamos aquí.

Hay quienes puedan pensar que soy feminista por defender a la mujer pero nada que ver, todo lo contrario. Arriba el hombre de antaño, el simple y directo, el hombre romántico que no conquista con palabras (muy típico en Miami) sino con  acciones. El que agarra el teléfono y llama, el que te mira a los ojos y te dice sus sentimientos aunque no te gusten. El que te cita para seguir y el que te cita para cortar. Si por años ¨las complicadas¨ fuimos nosotras, por favor señores ¡no nos quiten el papel! Entiendan que es parte del juego y a su vez nosotras, mujeres, también debemos entender su papel y dejar que lo desempeñen. Háganse valer, no se lo pongan fácil y ¡déjense conquistar! Marquen sus límites y si no lo hace por usted, hágalo por las miles de mujeres que todavía creemos en el discurso de mamá. 

*Adriana Navarro  es reportera y presentadora de AméricaTeve Canal 41 de Miami. Desde hace años está a cargo del segmento “Vivir Mejor” en el noticiero de las 5 de la tarde donde aborda temas de salud, belleza, gastronomía, cultura y educación.

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