jueves 22  de  enero 2026
OPINIÓN

Trump, el elefante en la cristalería suiza

Que quiera quedarse con Groenlandia no lo duden. Pero lo que realmente busca —creo yo— es convertir ese enorme bloque de hielo en una gran plataforma militar que proteja la frontera norte del continente

Por Omar Sixto

Nunca veo televisión en las mañanas, para qué amargarme el día cuando apenas empieza. Pero, como ando fuera de mi terruño, la rutina cambia. El baño de la habitación del hotel en el que pernocto tiene una vieja televisión adosada a la pared.

Llevo diez años viniendo al mismo hotel cada enero; soy un tipo de rutinas, y ese viejo y pequeño televisor ha estado ahí durante esos diez años.

Ayer, mientras hacía la tenue e inútil rutina con la que creo —o me hago creer— que mantengo en forma a mi cada vez más viejo cuerpo, pude escuchar la intervención del presidente Donald Trump en el foro de Foro Económico Mundial.

Les digo que no podía creer lo que oía.

Nunca he escuchado a un jefe de Estado hablar así frente a otros jefes de Estado y dirigentes políticos de múltiples países.

Nunca.

Y les digo algo más: no lo veo nada mal. Ya saben que el sujeto me repugna en el plano personal, aunque voté por él en la última elección. Pero veo muy bien que, ante la realidad, se hable y se actúe de acuerdo con esa realidad.

Las palabras del presidente no estuvieron edulcoradas con las flores retóricas y los devaneos con los que los políticos tradicionales evitan tomar decisiones reales.

Fueron directas, como deben ser.

Habló con el lenguaje de un director ejecutivo de un gran corporativo, vistiendo el traje del presidente número cuarenta y siete de Estados Unidos. Habló claro.

Mientras lo escuchaba, recordé aquella escena de la segunda parte de El Padrino II, cuando Michael Corleone visita Las Vegas y su hermano Fredo le advierte que “nadie le habla así a Moe Greene en Las Vegas”.

Moe Greene era —o creía ser— el mandamás de Las Vegas.

Ayer Trump les habló “así” a muchos de los Moe Greene que lo escuchaban desde la sala.

Y ya sabemos cómo terminó Moe.

Si no han visto la película, se la recomiendo.

Pocas horas después, la sangre no llegó al río, ni a la barbería donde se deshicieron de Moe. Las tácticas negociadoras de Donald Trump, conocidas desde 1987 gracias a su libro The Art of the Deal, volvieron a funcionar.

Llegó rompiendo las reglas del juego, amenazando. Desequilibró a sus contrapartes y obtuvo lo que buscaba.

Que quiera quedarse con Groenlandia no lo duden. Pero lo que realmente busca —creo yo— es convertir ese enorme bloque de hielo en una gran plataforma militar que proteja la frontera norte del continente.

Y lo logrará. Los europeos, a diferencia de Moe Greene, no son tan tontos.

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