Ya se sabe: ser de "ultraderecha", según la extrema izquierda y sus 'hijos ideológicos bastardos', tal cual el propio Lenin calificó a todos los derivados de su dogma (socialdemocracia tipo PSOE-Podemos; izquierda liberal tipo Partido Demócrata de EE.UU.; neomarxismo gramsciano globalista tipo Unión Europea; marxismo del Siglo XXI en Latinoamérica, etc., etc...) en esta época, es el 'mejor de los piropos' que se le puede lanzar a un político de derecha o conservador.
Piropearte como que eres de extrema derecha o ultraderecha, por oponerte a políticas públicas absurdas, alejadas del sentido común, es para mí, sinceramente, formidable.
¡Uuff, señores de la zurdería siniestra y macabra, muchas gracias!
Veamos:
Al oponernos al control estatal, a la inflación que provoca un “Macro Estado” parásito, defendemos en cambio, el bolsillo de la clase media y los sectores más vulnerables, la libertad del mercado, el ‘emprendurismo’, la innovación, el respeto a la propiedad privada y un Estado de derecho estable y seguro.
Al oponernos a la tendencia globalista de control político y cultural de gobernanza única mundial, defendemos la identidad y soberanía de nuestros Estado-Nación que desde los orígenes del planeta como seres humanos hemos procurado; por ser la tendencia natural, congregarnos, asociarnos, vivir en familia, con el prójimo que étnica y lingüísticamente se nos asemeja.
Al oponernos a las fronteras abiertas, estamos a favor del trabajador nativo, para que no sea desplazado por mano de obra indocumentada y barata.
Al oponernos a la campaña abortista con todos sus matices, defendemos la vida y el ciclo normal de una generación que sustituye a otra.
Al oponernos a la propaganda de la comunidad LGTBIQ+, defendemos a nuestros niños, niñas y adolescentes de ser confundidos en cuanto a lo que son biológicamente y ser traumados psicológicamente.
Al oponernos al terrorismo religioso de organizaciones radicales islámicas en todas sus vertientes y sus "proxies" (patrocinados por Irán y compartes), defendemos la paz y la convivencia civilizada en y entre nuestros pueblos.
En fin, como podrán colegir, nos oponemos a toda forma y fondo que procura cancelar las instituciones y valores que nos legó la Civilización Occidental, léase: mayormente la CRISTIANDAD.
Bienvenida sea la ultraderecha o la extrema derecha, es decir, como la zurdería rancia y siniestra o la izquierda con máscara democrática y ‘liberaloide’, nos quiera llamar.
¡Dios, el Dios de la Biblia, el del Escudo Nacional de RD, con nosotros!