Un nuevo contingente de migrantes, la denominada “caravana”, se aproxima lentamente a la frontera entre Estados Unidos y México y proviene del llamado triángulo del norte de América Central lo que aviva el espinoso asunto de la inmigración para el presidente Donald Trump.

El número de personas que compone la caravana parece variar de un día a otro, aunque algunas personas abandonan su empeño, por enfermedad o agotamiento, otras se han unido por la enorme publicidad que ha generado.

Las Naciones Unidas estiman la cifra en unas 7.200 personas.

No es difícil advertir que el mandatario trata a los hombres, mujeres y niños que viajan desde Honduras, Guatemala y El Salvador como si fuera una fuerza enemiga que debe ser detenida a toda costa cuando lleguen a la frontera.

“El asalto a nuestro país en nuestra frontera sur, incluidos los elementos criminales y las DROGAS que se están infiltrando, es mucho más importante para mí, como presidente” , escribió recientemente Trump en uno de sus tuis.

En otro mensaje anunció la movilización de los militares para detener la "embestida" de los migrantes, además de advertir a los países de Centroamérica de que podría cancelar la ayuda estadounidense, si no detienen los movimientos ilegales de personas a Estados Unidos.

Mientras tanto, el Pentágono desplegará 5.200 soldados activos para unirse a los 2.100 que ya se encontraban en la frontera sur.

Con las elecciones de mitad de mandato a solo días, el tema de la inmigración ha acaparado los debates por las elecciones parlamentarias de la Cámara de Representantes, particularmente en estados donde la tasa de desempleo es más alta, la economía es débil y la tasa de inmigrantes indocumentados pesa.

No hay que olvidar que la promesa de endurecer las políticas migratorias ayudó a Trump a hacerse con la presidencia en 2016.

Es cierto que en los últimos 40 años, la migración irregular centroamericana produjo varios desplazamientos de personas que huían a Estados Unidos, de los violentos enfrentamientos en de la región, que formó parte del escenario de la Guerra Fría entre Washington y Moscú.

Las causas que originan el fenómeno migratorio son la pobreza, la corrupción política y la violencia en esos países.

Ha sido usual en el pasado que las caravanas sean organizadas por grupos de activistas de derechos humanos, como una vía para llamar la atención sobre los problemas que aquejan a estas naciones y buscar el compromiso de la región y de organismos internacionales, para encontrar soluciones expeditas.

En esta ocasión aunque se hace énfasis en una marcha espontánea, el nombre de un periodista y político hondureño, Bartolo Fuentes, se vincula insistentemente con la organización del colosal movimiento de personas.

Viajar en caravanas protege a los inmigrantes de los peligros durante su travesía.

El punto es que esta última caravana ha alcanzado una escala mucho mayor, convirtiéndose en un gran desafío político.

Trump, por su parte, lo ha tomado como el mejor ejemplo del por qué la frontera de los Estados Unidos debe fortalecerse.

Muchos centroamericanos planean buscar asilo y Estados Unidos está legalmente vinculado por el derecho internacional de considerar tales solicitudes aunque la administración ya ha adelantado que está preparada para rechazar peticiones.

Para los migrantes, el aviso de Trump es que deben regresar a casa pues no serán bienvenidos.

Es el tipo de mensaje que sabe que le dará a él y al partido republicano las municiones políticas necesarias para atacar a sus rivales demócratas.

Con este panorama, es inevitable que el drama de estas personas forme parte del juego político por la conquista del poder.

El gobernante ha responsabilizado con frecuencia a la administración del presidente Barack Obama por mantener una política de inmigración fuera de control.

Enviar al Ejército para reforzar la seguridad en la frontera puede tener sentido práctico, pero crea la impresión de que Estados Unidos se prepara para un combate, aunque la secretaría de Seguridad Nacional aclaró que no se disparará en contra de los inmigrantes pero si se detendrán.

La caravana en cambio parece no prestar oídos a esta advertencia con la esperanza de que el sueño americano les abra la oportunidad de una promesa de libertad y prosperidad.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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