La Administración federal podría verse obligada a cerrar parte de sus actividades a partir del martes. Eso provocaría una cascada de molestias a los ciudadanos, pero el efecto de la crisis sería diminuto si el 17 de octubre el Tesoro suspende pagos. n
Un 'default' de EEUU es, posiblemente, lo más grave que le puede pasar a la economía mundial, porque pondría al planeta al borde de una Gran Depresión como la de los años treinta. Con semejante riesgo político, no es de extrañar que la Reserva Federal decidiera mantener intacto su actual programa de compra de bonos la semana pasada. Porque, como ha escrito Jim McTague en la revista Barron's,"Ben Bernanke sabe que no debe subestimar la capacidaddel Congreso para dinamitar la economía. Y usted tampoco debe". n
Lo más paradójico es que la crisis es 'manufacturada' políticamente. EEUU notiene problemas de solvencia o liquidez, y su déficit público está cayendo a un ritmo espectacular. En este año fiscal, que acaba el lunes, el desequilibrio rondará el 4,7% del PIB, es decir, unos tres puntos menos que el año pasado.
La clave es la lenta, pero constante, mejoría de la economía y, con ella, de los ingresos fiscales. nAhora bien, u00bfpor qué el sistema político de EEUU está creando una crisis fiscal artificial? n
La explicación más común es que las diferencias ideológicas entre los dos grandes partidos son insalvables, de modo que el sistema político se ha vuelto"disfuncional". El problema es que eso es mentira. nLa dinámica política de Estados Unidos no es ahora más"disfuncional" que lo que ha sido a lo largo de toda su Historia. La idea de que éste ha sido tradicionalmente un país en el que las decisiones se alcanzaban por consenso no se sostiene.
Éste siempre ha sido un país dividido. nLa división no es tanto política (de derecha contra izquierda) o geográfica (deNorte contra Sur, o las dos costas contra el centro) cuanto cultural y social. EEUU está partido en dos: la ciudad contra el campo. Y viceversa. Eso ya quedó claro cuando nació el país, con 'el compromiso de las tres quintas partes', envirtud del cual cada esclavo proporcionaba a su propietario tres quintas partes de un voto. Era un sistema destinado a inflar la representación política de los Estados rurales, en los que había muchos más esclavos. nEn el siglo XXI, las cosas siguen igual.
Cuanto más rural es un distrito electoral, más fuerte es el Partido Republicano y, dentro de él, el 'Tea Party'. Y viceversa. Ahora, en esta falsa crisis presupuestaria, son los republicanos rurales los que están presentando más resistencia a cualquier acuerdo. 200 años más tarde, sigue la guerra de la ciudad contra el campo.