miércoles 29  de  julio 2026

Yo no dije nada

A veces estoy feliz sin ninguna razón. Mi pecho está en calma, se siente lleno, completo. Todo lo que me proponen me parece una buena idea

A veces me sorprendo a mí misma en un estado como de sedación absoluta. Sentada mirando la nada misma, como si acabaran de darme una mala noticia, como si no tuviera nada que hacer. Es como si sintiera que todo lo que hago siempre sale o termina mal, entonces mejor sentarse a esperar a que me notifiquen que, efectivamente, estoy jodida. n n

A veces tengo mucha energía. Y entonces escribo, salgo a correr y luego llego a la casa y hago mis ejercicios mirando en la pantalla de Youtube a la instructora que hace los ejercicios conmigo (yo los hago con ella en realidad) y luego tengo energía para salir a caminar con él y me siento bien pero la verdad no sé de dónde sale esa energía. n
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A veces me miro al espejo y me veo muchos defectos y entonces voy a CVS y compro maquillaje para esto y lo otro y un rato después siento que la cara me pesa y no sé maquillarme. Vuelvo a pensar lo que siempre he sabido, desde que tengo quince años sé que no debo maquillarme. Pero lo olvido, en mis momentos de inseguridad lo olvido y quiero ser otra persona y solo cuando he fallado me doy cuenta de que ese no era el camino. n
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A veces me miro al espejo desnuda y me gusta lo que veo. Me digo no está mal para haber tenido una hija y algunos amores frustrados. Me siento cómoda con cada una de mis imperfecciones, desde mi cicatriz hasta mi falta de caderas y mis pechos pequeños. Luego bailo un poco y meto mi computadora al baño mientras me ducho y pongo la música fuerte (no tanto si mi hija duerme) y solo bailo y me siento bien, siento que así quiero ser siempre, quiero ser una vieja que baila sola frente al espejo. n
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A veces me siento la mamá ejemplar. Cuando salimos juntas y ella es obediente y sale de la tienda si se lo pido, siento una felicidad que no tiene sentido. Mi concepto de la madre ideal es educar sin ser una bruja, lo cual en mi caso es casi imposible, algunas veces (casi siempre, okay, siempre) termino regañándola por esto o por esto otro. Y me molesta. No me gusta regañar. Pero no sé que se supone que deba hacer, tal vez dejarla hacer un poco de lo prohibido es la solución. n
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A veces me siento una mala madre. Cuando no consigo que ella me haga caso sin persuadirla con alguna canción o un cuento imaginario y ella se tira al piso y llora, siento que yo tengo la culpa de eso y me siento fatal. No sé por qué cada pequeña equivocación de ella me la atribuyo a mí y tal vez es un error pensar así, pero no lo puedo evitar. Ser madre es todo lo bueno, pero también es un trabajo culposo. n
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A veces estoy feliz sin ninguna razón. Mi pecho está en calma, se siente lleno, completo. Todo lo que me proponen me parece una buena idea. Todo a mi alrededor tiene un sentido y lo disfruto al máximo: el agua de la piscina, la luz naranja del atardecer, el viento de mediodía, las hojas verdes de los árboles tan altos, las pequeñas lagartijas que huyen con cada uno de mis pasos. Todo me parece fascinante y solo me provoca escuchar una canción o caminar dando saltos y hablar con alguien de qué genial es esto y qué cool esto otro.
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A veces siento que soy una persona mediocre. Eso lo siento con más intensidad cuando no tengo nada que decir. Me pasa cuando no sé qué escribir, cuando no sé qué decir. Cuando estoy frente a una persona con la que quiero hablar, pero no me sale ninguna palabra y si esa persona me habla solo alcanzo a decir: claro, sí, con énfasis, pero sin saber cómo continuar la conversación. Es como si alguien estuviera usando esas palabras por mí en otro lugar, en otro planeta. n
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A veces soy muy masculina y me visto como hombre y sin darme tanta cuenta estoy actuando un poco como hombre. A veces soy más femenina y se me da por ponerme un vestido corto y lo disfruto, me miro al espejo y doy una vuelta para que el vestido gire conmigo, o sino me pongo los pantalones muy ajustados y a la cintura y me siento una mujer de otra época más antigua. A veces me emociona la idea de romper con él las reglas tradicionales del amor y verlo con otra persona, con alguien que hemos elegido y nos gusta mucho. A veces pienso que esa es una idea muy arriesgada y mejor ponerme mi chompa de abuela y buenas noches, yo no dije nada.

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