Miami.- Nora Sándigo, la activista proinmigrante que se ha convertido en refugio para más de 800 niños cuyos padres han sido deportados, es un excelente ejemplo sobre cómo festejar el Día de Navidad.
Miami.- En un mundo que cada año comercializa y desvirtúa más el sentido de una celebración con profundas raíces cristianas, la residente de Miami, presidenta de Fraternidad Americana y quien fue escogida Heroína del Año por la revista People en español, nos recuerda que este día va mucho más allá del regalo o la celebración por el solo hecho de pasar un buen rato.
Miami.- Nora Sándigo, la activista proinmigrante que se ha convertido en refugio para más de 800 niños cuyos padres han sido deportados, es un excelente ejemplo sobre cómo festejar el Día de Navidad.
En un mundo que cada año comercializa y desvirtúa más el sentido de una celebración con profundas raíces cristianas, la residente de Miami, presidenta de Fraternidad Americana y quien fue escogida Heroína del Año por la revista People en español, nos recuerda que este día va mucho más allá del regalo o la celebración por el solo hecho de pasar un buen rato.
Y no está mal festejar en esta fecha. Todo lo contrario. Pero la celebración con familiares y amigos debe estar acompañada de una renovación de nuestros votos a favor del bien común y debe subrayar el interés y la preocupación por la solidaridad. Porque al final, de eso se trata: de tomar esta fecha nuevamente como punto de partida para mejorar como individuos y contribuir al enriquecimiento espiritual de otros.
“Soy una mujer bendecida, no por el premio, sino por poder servir a los necesitados. Abrazar a un niño que no tiene familia me hace sentir feliz, eso me respalda en cada paso que doy. No todo es dinero. La gente puede donar un paquete de arroz, frijoles o leche. Un galón de leche cada semana puede hacer mucho. Todos podemos ayudar, nunca somos tan pobres como para no tener algo que dar. Cualquier cosa que tengamos a mano puede ayudar a los niños”, dijo Sándigo y sus palabras encierran el verdadero significado de la riqueza, que no necesariamente se concentra en los bienes materiales.
Ojalá la Navidad nos haga reflexionar a todos. Es hora de renovar nuestro compromiso con los valores de amor, paz, solidaridad, esperanza y reconciliación.
