sábado 21  de  febrero 2026
MILITAR RETIRADO

Venezuela en huelga de hambre

El país cae cada vez más hacia un abismo sin fondo y hay muy poca voluntad o disposición de los liderazgos a asumir una posición más contundente que pare este desastre, y mucho más que fijar posición, impulsar y llevar a cabo acciones de fuerza que de manera legítima logre el cambio político, social y económico que demanda mayoritariamente la población, sin que estas acciones tengan que inscribirse en la violencia. Posiciones y acciones que realmente sean contundentes a generar motivación para la participación de la gente ante la penuria que sufre y su responsabilidad de sumar esfuerzos en generar los cambios para su bienestar individual y colectivo. Que deben ser emprendidas de manera articulada con todos los sectores de la sociedad civil venezolana y en forma determinante para lograr la reconstrucción del país. Cuyos objetivos se inscriben por la unión, la democracia, la justicia, la soberanía, el progreso, el bienestar en sana paz y fundamentalmente en un estado de derecho que impere la justicia.

Por ANTONIO RIVERO

Antonio Rivero G.

General en Retiro y Dirigente Político

Realmente no me es fácil opinar sobre el tema sin pensar en lo que fue mi decisión al respecto. Realmente es una decisión muy personalísima que atenta contra la propia vida. Dice mucho del espíritu de lucha, porque es producto de ese espíritu y es una herramienta de lucha por igual, basado en el ideal o causa que la motive. Es extrema en razón del deterioro de la salud que puede provocar basado en los tiempos que se sostenga y en la decisión que se tome en el transcurso de ella por seguir adelante. Yo no viví jamás las etapas que llegó finalmente a sufrir Franklin Brito y que posteriormente lo llevo a su digno fallecer, pero si sentí que pudiera haber llegado a ella, y créanme que así lo siento aún. Es difícil de explicar y de hacer entender, pero es la verdad.

No sé hasta donde es el estado de sujeción a ella que pueda tener Leopoldo López y Daniel Ceballos, como en este momento Alexander Tirado y Raúl Emilio Baduel. Hacerla en conjunto no es lo mismo tampoco que hacerla sólo. Pero cierto es que estos hombres están dispuesto a mucho por causa de la libertad y la democracia de nuestro país. Están con el deseo de motivar por igual a la gente a sumarse a la lucha, conjuntamente con la presión a ejercer para que haya resultados efectivos de las condiciones exigidas con la huelga y dentro de los tiempos más inmediatos. Su actitud pone en evidencia la marcada situación de injusticia que impone el régimen gubernamental en Venezuela a los que disienten de su modelo político imperante.

El país cae cada vez más hacia un abismo sin fondo y hay muy poca voluntad o disposición de los liderazgos a asumir una posición más contundente que pare este desastre, y mucho más que fijar posición, impulsar y llevar a cabo acciones de fuerza que de manera legítima logre el cambio político, social y económico que demanda mayoritariamente la población, sin que estas acciones tengan que inscribirse en la violencia. Posiciones y acciones que realmente sean contundentes a generar motivación para la participación de la gente ante la penuria que sufre y su responsabilidad de sumar esfuerzos en generar los cambios para su bienestar individual y colectivo. Que deben ser emprendidas de manera articulada con todos los sectores de la sociedad civil venezolana y en forma determinante para lograr la reconstrucción del país. Cuyos objetivos se inscriben por la unión, la democracia, la justicia, la soberanía, el progreso, el bienestar en sana paz y fundamentalmente en un estado de derecho que impere la justicia.

Hoy a pesar de la inclemente e injusta prisión que sufren los presos políticos en Venezuela, sus voces siguen siendo expresiones de lucha contra toda la ignominia del régimen y a favor de alcanzar los objetivos que en torno a la libertad son garantía de todos los derechos que podamos disfrutar en una auténtica democracia. Más allá de sus voces sus actitudes hoy muestran un mayor desprendimiento y sacrificio humano al disponerse a vivir su prisión bajo una huelga de hambre que encierra su espíritu de lucha. Leopoldo López y Daniel Ceballos asumen este compromiso inicial con la fuerza de su liderazgo moral. Proyectando de igual manera el llamado a manifestar de manera legítima en la calle por las evidentes razones que mantienen al país en esta profunda crisis. Un esfuerzo humano que no se manifiesta en el liderazgo compartido aguas afuera de estas prisiones a pesar de gozar de una libertad de acción para conducir y canalizar todas las manifestaciones que surgen del deterioro social que sufre cada vez más la población.

De esta forma debemos ver de manera reflexiva y con profunda solidaridad, las decisiones que han tomado estos líderes contra su propia vida, sumada a su injusta prisión y que en el orden de relación que sostienen todos los presos políticos, pueden sobrevenir decisiones en cadena que terminen de adoptar esta misma actitud entre el resto de ellos, como así lo dispusieron posteriormente Alexander Tirado y Raúl Emilio Baduel. Esa reflexión debe llevar a que el liderazgo en libertad; político, social o de cualquier naturaleza que consciente de esta situación del país asuma con entereza la voluntad de cambio que demanda el país y emprenda coherentemente la organización y planificación efectiva de manifestaciones legitimas con expresiones de calle, desde donde surja la participación ciudadana con la fuerza necesaria para exigir las libertades y derechos secuestrados, así como definitivamente la renuncia de quienes detentan los poderes de este régimen totalitario.

El deterioro de vida de los venezolanos ante la escasez de alimentos se manifiesta hoy en la lucha que de esta manera asumen Leopoldo y Daniel con una huelga de hambre. Solo con acciones legitimas de naturaleza contundente que debemos de emprender y que hemos de asumir con total compromiso, responsabilidad y desprendimiento de intereses personales o grupales, bajo la necesaria condición de una Venezuela unida para el cambio, podrá desmontar los atentados de vida que han asumido estos líderes y parar cualquier reacción en cadena que pueda terminar en mayor tragedia humana. Solo me queda rogar a Dios por la salud de ellos y manifestar el deseo de estar a su lado solidariamente y llevando a cabo acciones que rompan los motivos que lo condujeron a tomar esta respetable decisión por la Libertad de Venezuela.

@antonioriverog

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