Catalina Parra
@yosoycatalina
¡Soñar no cuesta nada y usar la imaginación es gratis! Esto es lo que nos enseña la maravillosa obra colombiana que llega a Miami para el deleite de todos los que son y no son colombianos
Catalina Parra
@yosoycatalina
Vida de Perros ¡Maluco también es bueno, bueno también es maluco! es una obra del grupo teatral El águila descalza, que fue fundado en 1980 por Carlos Mario Aguirre en una pequeña habitación de un apartamento que ocupaba en el barrio Laureles de Medellin, Colombia y a la que le cabían solamente 7 espectadores, más adelante se le une Cristina Toro y desde entonces este grupo ha realizado más de 40 montajes teatrales y más de 15 giras internacionales.
La característica principal de El águila descalza es el humor crudo y realista, un realismo que es contestatario, que denuncia y desnuda una realidad que viven los habitantes de una región especifica de colombiana llamada Antioquia y que no es muy distinta a la del resto del país.
Vida de perros es la historia de dos habitantes de la calle que usan su imaginación para sobrellevar la difícil cotidianidad de su vida, Vitor Paniagua y Vitoria La Rota encuentran que la mejor manera de olvidarse por un rato de su triste realidad es convirtiéndose en reina, papa, presidente, mesero, comensales, taxista, mamá y etc... Vitor y Vitoria nos llevan en un viaje mágico que parece un parque temático de la realidad de un habitante de las calles de Medellín.
Esta obra está en Miami y se presenta en el teatro Trail, es netamente colombiana y debo decir que esto es algo que puede jugar muy a favor o muy en contra de esta buena puesta, pues quien sea de otro país debe ir con un amigo o conocido que le ayude a entender la forma de hablar y modismos que se usan. Por otro lado siento total admiración por Carlos Mario Aguirre quien interpreta el papel de Vitor Paniagua. Es increíble que en una obra tan larga, que en ocaciones puede ser pesada, mantiene al público siempre atento a su capacidad histriónica y su versatilidad, que son maravillosas.
La escenografía es impecable y los elementos juegan muy bien en cada acto. Sin embargo, la iluminación no ayuda mucho pues siento que las luces no hace parte de las escenas ni de su atmósfera. El vestuario es magnífico y ante los actores me quito el sombrero. Por otro lado opino que las groserías son muy ricas cuando se dicen con ganas pero sobre todo cuando se dicen por una razón justa y precisa, sin embargo en esta obra siento que hay demasiadas malas palabras dichas porque sí y a mi juicio chocan. No siendo más los invito a que vayan a ver esta obra y a juzguen ustedes mismos.
