domingo 22  de  febrero 2026
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Proyecto de FIU trae esperanza a jóvenes desempleados

MIAMI.- Desde 2012 un programa de FIU y la empresa DIAGEO ha generado nuevas oportunidades a jóvenes de bajos recursos que quieren vincularse a la industria hotelera

Cerca de 300 estudiantes de bajos recursos se han graduado de la escuela de hotelería y turismo de FIU (reconocida como una de las mejores en Estados Unidos) sin pagar un centavo.

Se trata de un programa de ocho semanas, más otras dos de pasantías remuneradas,  llamado “Aprendiendo para la vida” (Learning for Life), nacido en Brasil en 2008 y que funciona en 35 países de América Latina y el Caribe,  Europa, África y el sur de la Florida.

Dicho plan de estudios -patrocinado por la distribuidora mundial de licores DIAGEO, en asociación con FIU- busca brindar herramientas de atención al cliente y otras destrezas en la industria hotelera y de banquetes a desempleados o quienes quieran conseguir mejores oportunidades de trabajo.

Reginal Jones fue uno de los beneficiados con este programa. Nacido en Miami, casado y con cinco hijos, ahora trabaja como banquetero en la empresa Terry’s Catering  y cubre un amplia zona que va desde Orlando hasta Key West.

“He tenido la oportunidad de mostrar lo que aprendí en FIU. Soy un banquetero profesional, atiendo diferentes tipos de fiestas y debo poner en juego, en diferentes circunstancias,  las habilidades y destrezas que aprendí”, explicó Jones, quien considera que lo más valioso que le dejó su paso por “Aprendiendo para la vida” fue “que el trabajo duro realmente vale la pena y hay que aprender la manera correcta de hacer las cosas”.

Dados sus ingresos, de no haber tenido esta oportunidad, jamás habría podido entrar a FIU, y mucho menos estar vinculado al tipo de empresa en la que trabaja en la actualidad. Además, Jones está estudiando en la misma universidad  para ser cocinero profesional.

 “Sin este programa, tal vez estaría trabajando en un restaurante de cadena, de comidas rápidas, sin que ese fuera mi deseo”, subrayó.

Cada programa es un mundo

De acuerdo con Janelle Marie Prieto, gerente del programa “Aprendiendo para la vida” para América Latina y el Caribe y encargada de estar a la cabeza de su ampliación en Europa, África y zonas de Norteamérica, “cada programa es un mundo y trabajamos con distintos socios.  El modelo es el siguiente: DIAGEO tiene un concepto, encontramos un socio educativo que facilite el entrenamiento y esto puede ser desde una organización no lucrativa hasta una empresa de entrenamiento en hotelería.  Trabajamos con las universidades y con los gobiernos.”

El programa se adapta a cada país y a cada comunidad. Y, además, cada individuo es un mundo, una complejidad específica que se debe tener en cuenta.  En Latinoamérica,  el núcleo familiar es clave –el abuelo, la prima, el tío, la hermana-, es la red de apoyo con la que cuenta un estudiante, la que le da cierta tranquilidad mientras él o ella aprende los contenidos del programa y, después, realiza las pasantías.

En el sur de la Florida, por ejemplo, “Aprendiendo para la vida”, funciona de una manera distinta.

“Tenemos más dificultades, con los estudiantes y las personas que tratamos de ayudar”, afirmó Prieto, quien explicó que en la Florida trabajan con todo tipo de socios comunitarios. “Cada dos meses  tenemos una reunión con un  comité asesor, que no ese oficial,  y contamos con varias organizaciones que representan  cada faceta de esta comunidad. Todos ellos se unen para ver cómo trabajan en el proyecto”, explicó.

En la Florida hay cerca de 80 empleadores asociados al programa de DIAGEO.  Ellos saben que los jóvenes que se vinculan al proyecto vienen de circunstancias muy difíciles y que,  por lo tanto, deben tener más atención y quienes se relacionen con ellos deben ser más pacientes.

Proyecto sustentable

Como no hay lazos familiares tan fuertes como en América Latina, el programa en Florida utiliza grupos de la comunidad y asigna “gerentes de caso” para cada estudiante. “Esta es la red de apoyo que los asistentes a “Aprendiendo para la vida” podría no tener en su hogar”, aclaró Prieto. De esta manera, los coordinadores de este proyecto ofrecen actualizaciones semanales sobre los estudiantes y su asistencia a los programas.

“Nosotros siempre les decimos que este programa no es algo que se pueda tomar a la ligera, hay que trabajar, nosotros les estamos dando una oportunidad porque creemos en ellos”, puntualizó la gerente de este programa, quien se ha encargado de coordinarlo en Miami.

El proyecto es sustentable porque está concebido para que tenga en cuenta las condiciones del mercado en el que se inserta y las necesidades de la comunidad.  De acuerdo con Prieto, “necesitamos ser innovadores, continuar creciendo, no sólo enfocarnos en bartenders, porque llega un momento en que el mercado se satura. Necesitamos ver qué oportunidades existen dentro de nuestra cadena de abastecimiento, ese es el futuro de ‘Aprendiendo para la vida’”

 

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