MIAMI.- DANIEL CASTROPÉ
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Para el presidente de la Federación de Asociaciones de Propietarios de Kendall, Michael Rosenberg, la solución es detener la aprobación de nuevas construcciones
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FOTOS: ÁLVARO MATA
Suspender la entrega de nuevos permisos de construcción, que incrementen la urbanización en el área de Kendall, y por ende el aumento poblacional, hasta que el problema del congestionamiento vehicular sea resuelto definitivamente, es el clamor que mantiene la mayoría de los vecinos de ese amplio sector miamense ante la comisión del Condado Miami-Dade.
En declaraciones a DIARIO LAS AMÉRICAS, el presidente de la Federación de Asociaciones de Propietarios, Michael Rosenberg, dijo, al justificar la controvertida determinación, que “entre más casas sean construidas, entre más shopping centers nuevos sean inaugurados, entre más nuevos edificios acojan a muchas más personas, en Kendall será mayor el embotellamiento en las principales calles y avenidas del barrio”.

Según la información suministrada por Rosenberg, “el consejo de diez miembros de la Federación [a su cargo] votó por unanimidad una resolución que solicita a la comisión establecer una moratoria para nuevas construcciones, sobre todo en la zona situada en el oeste del Turnpike”.
De acuerdo con el directivo gremial, “esta no es una medida extremista porque pasarse 45 minutos en un vehículo, marchando lentamente para llegar al Turnpike, eso es un infierno que no le deseo a nadie y eso es lo que vemos todos los días”.
En efecto, tal como lo establecen estudios realizados por instituciones especializadas, como Florida International University (FIU), el caos vehicular en las “horas pico”, en Kendall genera un aumento en los tiempos de viaje que oscila entre los 30 y 40 minutos para acceder a Turnpike, así como una fracción de tiempo superior para alcanzar el Palmetto Expressway.

“En días no laborales la situación es mucho más tranquila y el tiempo que un conductor debe tomar es de alrededor de diez minutos, pero en días de trabajo la congestión que generan los vehículos es insoportable, y el problema es cada vez peor”, sostuvo.
Para Rosemberg, la decisión que debe adoptar la Comisión no es en contra del desarrollo urbanístico del barrio de Kendall. “Nosotros nos estamos oponiendo al crecimiento de un problema que cada día es más preocupante; es eso a lo que nos oponemos”, recalcó.
Además, dijo que “hace algunos años en Kendall vivíamos 50.000 personas, después [esa cifra] subió a 200.000 y ahora hay 400.000. Si nos mudáramos para Doral 200.000 de estas personas, yo creo que se arreglaría el problema”, pero eso no es aconsejable, ni posible para la gran mayoría.
Rosenberg aseguró que debido al acelerado crecimiento demográfico del vecindario “ahora los conductores se demoran dos horas adicionales para ir y regresar del trabajo a sus casas. Si usted viviera en Kendall ¿quisiera esto para su vida?”.

Las palabras del presidente del gremio de propietarios de inmuebles de Kendall se tornaron más alarmantes al afirmar que “cualquiera que haya conducido por las vías internas del barrio, sabe que esto es una locura. Nos estamos volviendo locos con esta situación”.
Aseveró que tiene sus dudas sobre una decisión favorable en el seno de la comisión del Condado de Miami-Dade. “Pero así es nuestra clase política y sobre todo el comisionado que representa a las miles de personas que vivimos en esta área”, afirmó.
Desacuerdos
Rosenberg fue más vehemente al subrayar que “si [Juan Carlos Zapata, comisionado del distrito 11] tuviera información de una tormenta de nieve que viene para Miami, él no le prestaría atención”.

Al respecto, Rosenberg opinó que el comisionado Zapata “está molesto conmigo porque mi nombre apareció en un listado de personas que podrían ser candidatos para la comisión del Condado y no sé si por coincidencia en la pasada Navidad el comisionado [Zapata] no entregó el aporte que siempre nos hacía para comprar regalitos a los niños”.
“Nosotros no estamos divorciados”, dijo Rosemberg al referirse a los desacuerdos con el comisionado Zapata, y añadió: “Es que él y nuestra asociación nunca han estado casados. Y también está molesto con nosotros porque hemos pedido que se consulte a la comunidad sobre el cambio de nombre de West Kendall que él está proponiendo por West End”.
DIARIO LAS AMÉRICAS intentó comunicarse con el comisionado Zapata. Una secretaria o asistente del dirigente de procedencia colombiana tomó nota de nuestra solicitud prometiendo que pronto “alguien” de su oficina llamaría a nuestra Redacción, pero finalmente eso nunca ocurrió.
Ampliación de Krome
Una de las alternativas de solución al problema del embotellamiento vial en Kendall es el proyecto de ampliación de la avenida Krome, que avanza a un costo de 300 millones de dólares y debe estar terminado en el año 2022.

Para las autoridades de transporte en el condado, este proyecto hará más segura esa vía conocida popularmente como “la carretera de la muerte”, por los constantes accidentes, principalmente entre jóvenes que conducen a altas velocidades.
Se trata de un proyecto vehicular que debe traer alivio a los residentes de West Kendall, cuyos puestos de trabajo están en lugares distantes como Doral o downtown Miami, entre otros.
Sobre el particular, Rosenberg dijo que también tiene algunas dudas por el tiempo de duración de las obras. “Llámame cuando esté terminado”, manifestó en tono sarcástico.
Sin embargo, en el marco de una serie de reuniones públicas en las que se han debatido los alcances del proyecto, los residentes de la zona han expresado su irrestricto apoyo a la obra argumentando los problemas de congestión vehicular que enfrentan a diario por las vías internas del barrio.
Entre tanto, algunos ecologistas se mantienen en firme en su oposición al proyecto aduciendo que el mismo puede generar un impacto negativo en el ecosistema de los Everglades.
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