WASHINGTON.- J. Michael Barrett*
EEUU tiene un acuerdo con Rusia para comprarle motores de cohetes
WASHINGTON.- J. Michael Barrett*
Especial
Decisiones de política internacional qua alguna vez parecían razonables pueden resultar imprudentes cuando los hechos cambian y las relaciones entre países evolucionan. Esas relaciones pueden evolucionar y convertirse en absolutamente hostiles, como es el caso de EEUU con Rusia.
Me pregunto por qué mientras nuestro país reta al presidente ruso, Vladimir Putin, por su mal accionar en el extranjero, nuestro Gobierno financia al régimen de Putin con dólares de impuestos americanos al comprar motores de cohetes rusos, conocidos como los RD-180.
Afortunadamente, los legisladores ahora tienen una oportunidad de corregir esta equivocación de la Seguridad Nacional.
En el año 2.000, la United Launch Alliance—o ULA, empresa conjunta de Lockheed Martin/Boeing que suministra cohetes a la Fuerza Aérea, la NASA y la Oficina Nacional de Reconocimiento—determinó que costaría menos comprar motores RD-180 que desarrollar los suyos propios.
Cuando se concibió el acuerdo, había también esperanzas de que esas transacciones con Rusia facilitarían las relaciones entre los dos países, y harían a Putin menos propenso a venderle armamento a naciones como Siria.
Pero las cosas no han resultado así. Michael V. Hayden, general de la Fuerza Aérea y exjefe de la Agencia de Seguridad Nacional y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) dijo recientemente: "Está claro que depender de Rusia para tener motores para nuestros cohetes fue una política basada en la esperanza, no en el buen juicio''.
Nuestro arreglo con Rusia está llenando con dinero recaudado de impuestos los bolsillos de funcionarios rusos corruptos y los de sus compinches. Los motores los fabrica NP Energomash, de administración principalmente estatal.
El senador John McCain afirmó que los estadounidenses "están pagando millones de dólares a compañías que no han hecho ningún trabajo más que servir de intermediarios a empresarios rusos corruptos conectados con Vladimir Putin''.
Desventaja militar
Nuestra dependencia de los motores RD-180 nos ha dejado en desventaja severa para controlar la agresión militar de Rusia. Esto se hizo claro el año pasado, después de que Estados Unidos impuso sanciones sobre Rusia por su toma militar de Crimea. Como respuesta, el viceprimer ministro ruso, Dimitri Rogozin, amenazó con abolir la venta de motores RD-180 a nuestro país para lanzamientos militares.
El poder de Putin sobre las operaciones de Seguridad Nacional americana es inaceptable.
El Congreso, sin embargo, puede ponerle fin a esta peligrosa—y vergonzosa—relación de negocios. En diciembre, los legisladores pasaron leyes que prohíben contratos futuros para adquirir los RD-180. También abolieron el uso de motores rusos en lanzamientos americanos de Seguridad Nacional después de 2019 y reservaron 220 millones de dólares para desarrollar un motor de reemplazo.
Pero la ULA no está contenta con estas restricciones y está luchando. De hecho, el representante Mike Rogers (Alabama)—cuyo distrito conserva una fábrica importante de la ULA—introdujo un proyecto de ley que revierte las normas sobre el uso de motores rusos.
La ULA ha decidido también limitar la producción de su lanzacohetes de fabricación estadounidense, Delta IV, con el objetivo de incentivar a EEUU a comprar los RD-180 hasta al menos el 2020. Está táctica turbia podría beneficiar a la ULA, pero pondrá en peligro la seguridad de EEUU a la vez que enriquecerá a Rusia.
Recientemente se ha dado un progreso alentador que demuestra que sí existen alternativas viables a los motores rusos, y de múltiples proveedores americanos. La Fuerza Aérea, por ejemplo, acaba de certificar el cohete de SpaceX, Falcon 9 de California, para uso en lanzamientos de Seguridad Nacional. Este cohete es una alternativa más económica que el cohete Atlas V de la ULA, que se impulsa con motores rusos. La NASA ya está usando la astronave SpaceX para ayudar a poner fin a la dependencia de los rusos de tener acceso a la estación espacial.
*J. Michael Barrett es exdirector de estrategia para el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y actual director de Digital Innovations.
