MIAMI.-LUIS E. RANGEL
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@luirangel
Don Mattingly llega a los Marlins gracias a su fama de ser una figura integradora en el clubhouse, ¿pero eso le bastará para sobrevivir en el puesto más inestable del béisbol?
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El 5 de abril de 2016, Don Mattingly se convertirá en el octavo mánager de los Marlins de Miami desde 2010. No hay franquicia más inestable para dirigir en el béisbol de las Grandes Ligas en la actualidad. El estratega, que habría firmado un contrato de cuatro años, llega con el mismo estatus de estrella que tuvo Oswaldo Guillén en el inicio de 2012. El venezolano duró apenas una contienda. Le sucedió lo mismo a otro dirigente de alto perfil como Joe Girardi, despedido en medio de una gresca verbal con el propietario de la organización, Jeffrey Loria, aunque en la única campaña que tuvo las riendas marinas fue elegido como el Mánager del Año de la Liga Nacional.
Mattingly tiene el prestigio de haber jugado y ser figura con los Yankees de Nueva York, en donde estableció los vínculos con Loria, quien no oculta su admiración por la figura del fallecido George Steinbreinner -el polémico dueño de los Bombarderos del Bronx- y todo lo relacionado con la Gran Manzana.
También tiene los números que lo avalan como un mánager de éxito, puesto que a lo largo de su trayectoria al frente de los Dodgers de Los Angeles, el equipo terminó con foja positiva y además lideró la división en tres de los cinco años, aunque nunca pudo ganar la Serie Mundial.
Su gran cualidad
Sin embargo, dentro de la organización lo que más, estiman de Mattingly es la habilidad para liderar el clubhouse.
“Dicen que es un gran comunicador, y eso va a ayudar bastante en ese grupo de muchachos”, dijo una fuente dentro del equipo.
Tras el paso de Dan Jennings, quien jamás jugó pelota y que fue además criticado por supuestamente haber “perdido el clubhouse”, la cualidad de integrador de Mattingly es su elemento más positivo. Por el hecho de haber participado en las Grandes Ligas, los peloteros tienden a identificarse con él. Es, en otras palabras, un mánager para los jugadores.
Según Andrew Friedman, presidente de operaciones de béisbol de los Dodgers, Mattingly era particularmente detallista a la hora de dar noticias negativas a los jugadores, como cuando le tocaba informarles que iban a las menores o que iban perder la titularidad.
“Es realmente bueno comunicándose con ellos en esos momentos”, dijo el ejecutivo. “Les habla de frente y en forma honesta. Además de eso, aprecia cúan difícil es jugar este deporte. Eso no lo ha olvidado. Y eso lo ayuda a lidiar con los jugadores”.
Pero las mismas palabras decían de Guillén, por ejemplo. El “amor” entre Loria y el estratega venezolano duró poco.
Y así ha sido la trayectoria de Loria. De hecho, en los últimos 15 años, los peces han tenido 11 mánagers diferentes. El número es elevado, pero ha habido equipos más inestables. Por ejemplo, los mismos Yankees tuvieron 11 estrategas en 15 contiendas también entre 1978 y 1992, aunque en ese lapso pasaron tres veces a postemporada y una vez ganaron la Serie Mundial. Más caótico fue lo que le sucedió a los Cachorros de Chicago de 1959 a 1963, cuando llegaron a tener hasta nueve estrategas en cinco temporadas.
Los Marlins jamás han tenido a un mánager que haya dirigido cuatro años, lapso que dura el contrato del nuevo dirigente, de forma continua al equipo. Y la pregunta que se hace ahora el mundo del béisbol es si Mattingly finalmente le dará consistencia al puesto más inestable de las Grandes Ligas.
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