BERLÍN.- dpa
BERLÍN.- El documental compite por el premio Teddy del festival
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El cineasta uruguayo Aldo Garay enfrenta al público de la Berlinale a la difícil vida de la travesti Stephania Mirza Curbelo, originaria de Nicaragua y uruguaya de adopción, con su film El hombre nuevo.
El documental, que tiene su estreno mundial en la sección Panorama de la Berlinale y que compite por el premio Teddy del festival, hace un recorrido por las experiencias vividas por Stephania desde que siendo un niño fue adoptado por una pareja de militantes de izquierda de Uruguay en plena revolución sandinista.
Tras una vida marcada por las drogas, la prostitución y la marginación, Stephania se gana ahora la vida difícilmente cuidando coches en Montevideo. La película hace un repaso de su vida y la acompaña en su reencuentro con su país natal, donde desea ser aceptada como la mujer que es ahora.
La idea del documental surgió hace 20 años, cuando Garay conoció a Stephania. "No es que trabajáramos 20 años juntos. Hace dos años y medio o tres años fue cuando se planteó de verdad la idea de que ya había llegado el momento de narrar esta historia", comentó el cineasta.
El rodaje, que duró un año y se llevó a cabo entre Uruguay y Nicaragua, mostró la dureza de la historia que quedó patente, sobre todo a la hora de montar la cinta.
"Cuando empiezas a unir diferentes etapas del personaje. Ahí es cuando se consolida la dureza", explicó Garay, que hasta entonces se resguardó tras el objetivo de su cámara. "Es como si no fuera del todo cierto lo que está pasando porque hay una cámara".
A lo largo del recuento, Stephania va recordando etapas de su vida y expresa sus miedos por volver a reencontrarse con su familia a la que no ve desde que abandonó el país siendo un niño.
"Para ella fue difícil volver a revivir ciertas experiencias, pero por otro lado también está la emoción de a través del pretexto de que se está haciendo una película sobre ella poder arrimarse y acercarse a su familia, algo que si no fuera por la película jamás habría llegado", señaló el director.
Stephania tiene miedo de volver a Nicaragua como una mujer, "como una transexual pobre que no logró, según ella, colmar las expectativas de sus padres que la dieron en adopción para que se superara. Había muchas cosas que la paralizaban".
El film de Garay no ha cambiado su vida en el sentido de ofrecerle un futuro mejor. "Lo que cambió de su vida fue que se reencontró con su familia, que viajó, que pudo ir y descubrir cosas que dejó. Una película no cambia la vida de nadie".
Sin embargo, Garay reconoció que tanto él como su equipo se sienten en cierta manera responsables de lo que pasa después con alguien que es protagonista de una película.
Tampoco cambió la forma en que Stephania se ve a ella misma. Ella se ve como Julia Roberts, como deja claro en una escena mientras contempla unas fotografías suyas colgadas en Facebook.
"Ella se ve como se ve ahí. Es igual a Julia Roberts", agregó el director sobre su film, que espera tener cierta visibilidad gracias a la oportunidad de participar en la Berlinale.
