viernes 20  de  febrero 2026
ENTREVISTA

Con “Todos se van”, Sergio Cabrera vuelve al cine

El director colombiano apuesta por una historia muy cubana y muy universal, al mismo tiempo que retoma su carrera para describir los sentimientos encontrados y la miserias humanas que caracterizan al totalitarismo

Sergio Cabrera, el director colombiano con más reconocimiento a nivel internacional, había decidido abandonar sus “sueños cinematográficos”  y  “dedicarse a la televisión”, pero cayó en sus manos el libro de la cubana Wendy Guerra y dio al traste con sus planes. La película Todos se van, basada en esta novela casi autobiográfica que le mereció el Premio Bruguera a la autora, tendrá una de sus mayores pruebas el jueves 23 de abril, cuando se estrene en las salas de cine colombianas.

La historia de Nieve, una niña de ocho años que en los ochenta en Cuba se convirtió en el centro de la disputa de divorcio entre sus padres, ambos revolucionarios pero con puntos de vista diferentes,  ya ha sido presentada en los festivales de cine de La Habana, Miami y Cartagena de Indias. Durante su paso por Miami, DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con Cabrera en el Café Juan Valdez de Downtown. 

“La reacción fue muy buena, aplaudieron la película, a la salida me esperaron para decirme que era muy valiente e importante, pero no creo que sea una reacción con la que pueda medir la película porque allá la miran con un ángulo diferente”, afirmó Cabrera sobre la única proyección que tuvo en La Habana. La idea original de Cabrera era filmar en Cuba, pero el Gobierno nunca respondió su solicitud de permiso. Irónicamente el director del festival la incluyó en la programación.

El rodaje

“Pensé que iba a ser más difícil de lo que fue, porque me había hecho a la idea de rodar en Cuba pero la verdad es que las ciudades caribeñas tienen muchas cosas en común, especialmente, en el caso de Colombia, Ciénaga, una ciudad que fue construida por arquitectos cubanos. Gran parte de la película sucede en las montañas en un campamento de un grupo de teatro. [Grabamos] en Cachipai, a tres horas de Bogotá, es montaña de mil metros. Fue relativamente fácil el resto porque en Colombia hay muchos actores cubanos, muy buenos, y traje de España a la actriz Yoima Valdez, la protagonista, y de Inglaterra a Scott Cleverdon, un coprotagonista.  La niña cumplió ocho años durante el rodaje. La traje de Cuba con la mamá,  esa fue la parte más complicada de la película”, dijo.

Rachel Mojena interpreta a Nieve y fue escogida entre 150 niñas cubanas para hacer el papel: “Desde las pruebas era evidente que la niña tenía una mirada y una actitud. Apenas hice la primera escena me di cuenta de que iba a salir bien. La niña está en más del 90 % de la escenas”.

La historia

 “Me hizo recordar mi niñez”, dijo de la novela de Guerra. “Me hizo volver a sentir niño con todos los miedos y vacilaciones que tiene uno cuando es niño.  Cuando uno es adulto se olvida de lo importante que es ser niño y que es sentir que ese niño se sienta apoyado”.

Cabrera tenía pensado volver al cine con una película infantil, pero le quedó gustando la idea de Guerra. “En un primer momento la descarté porque era una historia cubana. Pensé en colombianizar la historia pero creo que perdía la esencia, fuerza, y de repente en toda esta reflexión me di cuenta de que el hecho de que fuera una historia cubana en vez de ser un defecto era una virtud, porque cuando cuentas en una película un caso tan cotidiano como la historia de un divorcio vista por  la hija de los que se están divorciando, no es ni noticia.  Me di cuenta que situar la historia hace 40 años en un país tan enigmático como Cuba, que se está poniendo de moda con el restablecimiento de relaciones, poner la historia en un ángulo donde la perspectiva cambia radicalmente, hacia que la película fuera más fuerte, más interesante”.

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Luego su esposa decidió sorprenderlo comprando los derechos del libro y obsequiándoselos en su cumpleaños lo que hizo que se casara con la historia. “La condición para meterse a trabajar durante cinco años en un proyecto es que la historia me conmueva. Espero que la gente se conmueva tanto al ver la película como me conmoví yo al leer el libro”.

“Wendy dijo que ella siempre había odiado mucho a su padre y que viendo la película había empezado a perdonarlo, es la esencia de mi intención. La gente tiene que aprender a perdonar, porque cuando uno es niño no le enseñan eso y todo un proceso social muy importante puede ocurrir si aprendemos a perdonar y a ser más tolerantes y generosos. Como cineasta sé muy bien que uno no puede cambiar ni las sociedades ni las personas, pero sí puede indicar”, concluyó.

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