sábado 21  de  febrero 2026
CINE

Los niños y el futuro marcan la última jornada del Festival de San Sebastián

Un día perfecto para volar, la película que es todo un testamento de amor del realizador Marc Recha hacia su hijo Roc, que protagoniza la película

SAN SEBASTIÁN.- EFE

Niños asustados por demonios reales e imaginarios; niños dulces, inocentes, que hablan con gigantes de mentira y vuelan cometas con sus padres, y niños que se quedan sin casa por culpa de un desahucio tomaron el 63 Festival de San Sebastián en la última jornada de competición.

A primera hora de la mañana llegó "Un dia perfecte per volar" (Un día perfecto para volar), todo un testamento de amor del realizador Marc Recha hacia su hijo Roc, que protagoniza la película.

"Estamos acostumbrados a que el patriarcado sea siempre una realidad atormentada en el cine; esto es justo lo contrario", dijo dicho Recha.

Una película familiar, rodada en el idílico lugar en el que viven los Recha, con música compuesta por Marc y por su hermano Pau, con su hijo de seis años y su amigo Sergi López como protagonistas.

"Ha sido un rodaje milagrosamente fácil, teniendo en cuenta que bascula sobre un niño pequeño que está casi siempre en plano (...)", asegura López, quien no obstante destaca que Recha había "puesto en bandeja todo para que ocurriera algo".

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La idea, explicó Recha, está en un cuento que, durante años, le estuvo contando a su hijo para "salvar el atolladero de los atascos"; un decorado de una gasolinera comenzó siendo una pelota que había olvidado un gigante y de ahí "ya vamos por el capítulo doscientos y pico mil".

El director de "El árbol de las cerezas" (1998) y "Pau y su hermano" (2001), que llegaba por primera vez a la sección oficial de San Sebastián, resumió que la película es "un acto de amor de un padre a su hijo y no deja de ser un testamento que quedará fijado en el espacio y el tiempo".

Poco después, el director de cine canadiense Philippe Lesage, director y guionista de "Les démons", dejaba pegado a sus sillas a los espectadores, inquietos, sintiendo removerse en su interior los mismos miedos que acosan a un niño de diez años, Félix (Édouard Tremblay-Grenier), en su doloroso ingreso en el mundo adulto.

Según explicó a Efe este joven documentalista quebequés, con este largometraje ha querido iniciar una nueva vía de contar la ficción, pero le ha salido "terriblemente contaminada" por su modo de mirar la realidad. Por eso, apunta, algunas veces la película transcurre lenta, porque necesita detenerse en su interior.

"Me parece que estamos demasiado acostumbrados a ver las historias contadas a toda velocidad, y a veces hay que dar un momento al espectador para que piense en lo que está viendo y lo pueda relacionar con sus propias experiencias", consideró.

Ambientada en Montreal, cuenta la historia de Félix, un niño de diez años imaginativo y sensible que ve con auténtico terror las malas relaciones de sus padres, la extraña (e intensa) amistad que tienen con la madre de su mejor amigo y las noticias que corren por su colegio de un maniaco que mata y descuartiza a niños.

"No me gusta que las películas me lleven de la mano ni que los directores me digan lo que tengo que sentir ni cuándo; odio que tengan un final anunciado", apuntó, y desde luego no es el caso de su película.

Fuera de concurso, se proyectó también en la Sección Oficial, "No estamos solos", del español Pere Joan Ventura.

El veterano cineasta, ganador de un Goya al mejor documental por "El efecto Iguazú" (2003), manifestó en una entrevista con Efe que el documental, unos setenta minutos de imágenes seleccionadas entre doscientas horas rodadas a lo largo de 2014, "es sólo una cierta panorámica, un recorrido por activismos diversos".

En su opinión, los movimientos ciudadanos han sido criminalizados, así como cualquier expresión de protesta, hasta el punto que, si hubieran hecho ahora la película, "con la Ley mordaza en vigor, en lugar de estar en San Sebastián estaríamos en la cárcel y con no sé cuantas multas".

"Pero por mucho que se empeñen, la 'Ley mordaza' es poner puertas al campo; la gente esta en otra dimensión", aseguró.

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