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MIAMI.- La peor masacre en la historia del municipio floridano de Hialeah ocurrió el 26 de julio de 2013. El hecho, que inicialmente fue atendido como un incendio, en pocos minutos se convirtió en un intenso tiroteo en el que murieron siete personas, incluyendo el atacante que fue abatido por las fuerzas policiacas. En esa escena, tres miembros del denominado SWAT Medic, del Cuerpo de Bomberos local, jugaron un papel protagónico.

El programa, presentado como “apoyo importante para la Policía” durante la Administración de Julio Robaina, en el año 2006, fue cancelado la semana pasada por el alcalde municipal Carlos Hernández, quien justificó la orden como una “decisión administrativa” que consultó previamente con los jefes del Departamento de Policía y del Cuerpo de Bomberos, respectivamente.

Según Hernández, la medida ha causado malestar entre la Asociación de Bomberos de Hialeah porque “ellos siempre quieren los mejor para su gente” y tras advertir que no iba a decir más nada al respecto, agregó: “Los jefes están de acuerdo con esto. Aquí no se ha hecho nada incorrecto”.

Pero así como el edil, tampoco el jefe del Departamento de Policía de Hialeah, Sergio Velásquez, “tiene nada qué decirle a la prensa ni a la comunidad”, de acuerdo con las palabras pronunciadas por el vocero de ese cuerpo policiaco Carl Zogby, al ser contactado por DIARIO LAS AMÉRICAS.

El programa

La idea fue presentada en el año 2005 por Ubaldo Deltoro, un agente policiaco de Hialeah que murió de cáncer. En ese entonces, el cuerpo armado era dirigido por Mark Overton, quien luego pasaría a manejar las riendas de la Policía de Bal Harbour y murió hace poco más de un año víctima de un infarto cardíaco.

El programa surgió de una “alianza” entre la Policía y el Cuerpo de Bomberos en un “esfuerzo” por entrenar “paramédicos SWAT” entre el mismo personal de bomberos, que pudieran prestar atención inmediata a las personas que resultaran heridas en balaceras como la registrada recientemente en Las Vegas.

En un principio, nueve socorristas hacían parte del programa. Sin embargo, desde hace unos tres años solo cuatro de ellos seguían realizando ese tipo de labores en una ciudad en donde, según estadísticas de la Asociación de Bomberos de Hialeah, se producen entre 25 y 30 hechos que ameritan la presencia del equipo SWAT de la Policía.

En un caso de emergencia, esos bomberos con “capacidades especiales” acompañaban al equipo SWAT del Departamento de Policía de Hialeah y ayudaban en operaciones extraordinarias, de rehenes y tiroteos, prestando atención a personas heridas.

Para pertenecer a ese grupo, los seleccionados tenían que pasar por un entrenamiento de tres semanas de pruebas tácticas, físicas, mentales y emocionales, y una semana adicional de tiro al blanco con todo tipo de armas, incluso de asalto o de largo alcance que son de su propiedad.

Tanto los llamados SWAT Medics como los oficiales del SWAT de la Policía municipal vestían chalecos y cascos antibala, y la única forma de diferenciarlos era al momento de entrar en acción por el conocimiento en primeros auxilios. También estaban armados y podían disparar si el caso lo ameritaba.

Malestar

Como lo dijera el alcalde Hernández, la Asociación de Bomberos de Hialeah, en efecto, se declaró “molesta” tras la decisión adoptada por la Ciudad, sin que previamente hubieran “consultado al sindicato o a quienes integran el programa”.

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Roberto Ortega, presidente de la Asociación de Bomberos de Hialeah.
Roberto Ortega, presidente de la Asociación de Bomberos de Hialeah.

Para el presidente de esa unión sindical, Roberto Ortega, el titular del Ayuntamiento debe “reconsiderar la medida” por creer que no es la “más correcta”, teniendo en cuenta que “ese grupo sirve de apoyo en casos de heridos que deben recibir atención inmediata. No es lo mismo una persona con un hueso fracturado, que otra que recibe un balazo”.

“El martes nos llegó un correo electrónico donde nos decían que ya no habría más SWAT Medic, un día después de la masacre en Las Vegas, en donde esos paramédicos cumplieron un excelente servicio”, agregó.

Añadió que la eliminación del programa no significa que esos bomberos vayan a perder sus trabajos. “Solo que ya no habrá uno de estos o varios en una escena activa o caliente, como se le dice, atendiendo a personas que puedan resultar heridas”.

Por esa labor, los bomberos SWAT Medic recibían un pago adicional que dependía de las horas extra trabajadas durante una emergencia. “No es que tuvieran un pago más alto que los demás. Solo se les pagaba overtime cuando eran llamados a atender un caso”, dijo finalmente.

“Desprotegidos”

Mario Pico, vocero de la Asociación de Bomberos de Hialeah, dijo que la orden del alcalde Hernández, según él “propiciada por el jefe de la Policía, Sergio Velásquez”, deja a los bomberos “desprotegidos”, y citó como ejemplo la masacre registrada en esa municipalidad en el 2013.

“Nosotros llegamos a un lugar y no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Esa vez llegamos pensando que es un incendio, porque el atacante había prendido fuego a un dinero que tenía en su apartamento, y después salió a un balcón a dispararnos. Si uno o varios SWAT Medics van con nosotros, claro que nos vamos a sentir más seguros”, resaltó.

Acotó que “ahora van a sacar una unidad del servicio para llevarla a un lugar que puede tardar hasta cinco o seis horas, en algunos casos, y esos paramédicos no pueden entrar. Si hay un civil desangrándose, no podrá entrar un paramédico a auxiliarlo”.

Debido a la cancelación del programa es probable que, en adelante, un “camión ambulancia” sea situado a dos o tres cuadras de la “escena” para brindarles atención a las personas que puedan resultar heridas.

“Yo estuve en la masacre”

Uno de los miembros del eliminado programa SWAT Medic accedió a hablar con DIARIO LAS AMÉRICAS, pero pidió que no reveláramos su identidad. Tiene más de 20 años como parte del Cuerpo de Bomberos de Hialeah y la semana pasada recibió un mensaje por su teléfono celular en el que se le informaba de la desaparición del grupo.

El bombero, de padres cubanos, era miembro de esa unidad especial desde sus inicios. La masacre de siete personas en Hialeah, la más mortífera en el condado Miami-Dade en las tres últimas décadas, marcó un antes y un después en su misión como paramédico, por ser uno de los primeros en llegar a la escena del múltiple crimen.

“Yo pude entrar porque sabía que estaba armado y tengo el entrenamiento para hacerlo. Fui casi el primero con dos policías del SWAT. Ahora están eliminando a un grupo que ya tenía casi 12 años, que era no solo para el servicio de la comunidad, sino también para los mismos policías”, afirmó.

En opinión de este veterano socorrista, la idea de situar una unidad de rescate a dos o tres cuadras del lugar del hecho “es una acción muy peligrosa” y justificó su premisa asegurando que “muchas veces es muy difícil saber dónde está una persona que dispara su arma, y eso puede ser un riesgo para los mismos paramédicos que no tienen un entrenamiento como el que nosotros tuvimos”.

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