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Mientras Miami limpia sus calles de árboles caídos y espera pacientemente por recuperar la energía eléctrica para todos sus residentes, el panorama en Los Cayos y la costa oeste del estado, por donde pasó el vórtice del huracán Irma, es aún peor, prácticamente catastrófico, según señalan quienes han visto de cerca la zona.

Tras sobrevolar el área, el gobernador Rick Scott manifestó que Los Cayos quedaron "devastados" y los parques de casas rodantes destruidos, lo que supone la probabilidad de una cifra mayor de pérdidas humanas y sumas multimillonarias en daños materiales.

Sin embargo, al cierre de esta edición impresa las autoridades no se habían pronunciado al respeto porque, tal como expresó el gobernador, “recién comenzamos a revisar las zonas afectadas”.

El acceso a Los Cayos, a través de la carretera US-1, está únicamente limitada para los trabajadores de emergencia, la Guardia Nacional y los residentes de la zona norte de la cayería, donde se encuentran Key Largo, Tavernier, Plantation Key e Isla Morada, entre otros.

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Primeros informes

A medida que los equipos de socorristas y la Guardia Nacional comenzaron a llegar a Los Cayos, tratando de limpiar primero la vía única de acceso al territorio más meridional de los EEUU, los daños estimados apuntan a que una cuarta parte de los inmuebles fueron destruidos.

Una de las primeras voces en llegar a tierra firme fue la de Petrona Hernández, vecina de Plantation Key, cuya casa de ladrillo y hormigón sostuvo la fuerza de los vientos con 130 millas por hora, unos 209 kilómetros por hora.

“Va a ser muy duro para quienes no han visto lo que quedó de sus casas”, declaró Hernández a ABCNews.

De hecho, el director de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), Brock Long, señaló que, aun cuando el cómputo de daños puede variar cada hora, el estimado preliminar sitúa que el 25% de los inmuebles fueron destruidos y el 65% al menos dañado.

“Prácticamente, todas las casas en Los Cayos fueron impactadas de alguna manera”, subrayó Long.

Mientras tanto, un avión de carga con rescatistas y suplementos medicinales llegó a Cayo Hueso, al mismo tiempo que un ejército de mantenimiento revisaba los más de 40 puentes que unen los cayos o reparaban trozos de la carretera que fueron prácticamente borrados por el mar.

Más al sur

La zona más meridional de Los Cayos, donde se encuentra Cayo Hueso, o Key West en inglés, Sugarloaf Key, Cudjoe Key y Big Pine Key, y por donde pasó el ojo devastador del huracán, el escenario apunta a ser desolador.

Sólo en Cayo Hueso, donde habitan usualmente unas 27.000 personas, además de al menos unos 5.000 turistas, se teme por la vida de quienes optaron por permanecer en ese trozo de tierra que apenas mide 5,6 millas cuadradas, unos 14,5 kilómetros cuadrados.

Manuel González, que recurrió a un refugio en Miami antes del azote de Irma y ahora pernocta en casa de unos amigos en Broward, quisiera regresar para conocer el estado de su vivienda, ubicada a pocos pasos de la popular calle Duval en Cayo Hueso.

“Quisiera regresar y tal vez me dejen entrar pronto”, comentó este hispano, de padres cubanos, nacido en el pequeño territorio estadounidense, a sólo 90 millas de la costa de la isla de Cuba.

“Pero por otra parte”, añadió, “temo encontrar mi casa destruida y el lugar donde nací y crecí hecho polvo”.

Costa oeste

Siguiendo la ruta del huracán Irma, a lo largo de la costa oeste de la Florida, quienes han volado la zona reportan el grado de destrucción de lugares apartados como Everglades City y otros tan populares como Marco Island y Naples, donde se encuentran algunos de los balnearios más selectos del litoral floridano.

En Bonita Springs, donde el mar entró e inundó las calles, la gente luchaba por salvar sus pertenencias. Algunos trataban de llegar a sus hogares caminando con el agua por la cintura, mientras que otros remaban en canoas.

Al caer la noche, no hay más luz que los focos de linternas y los pocos generadores de electricidad que logaron sobrevivir la marejada.

De esta manera, el paisaje a vista de pájaro es cuando menos aterrador: grandes mansiones, hoteles y playas de blanca arena muestran los signos del paso de los vientos de Irma por esa zona.

Algo más al norte, a sólo 150 millas de Naples, el balneario de Saint Petersburg también muestra un aspecto desolador, mientras cuadrillas de mantenimiento tratan de limpiar las vías de la localidad floridana y un equipo de técnico verificaba el estado del enorme puente Sunshine Skyway, de cuatro millas de largo, que une los condados de Pinellas y Manatee sobre las aguas de la Bahía de Tampa.

Entretanto, el presidente Donald Trump anunció que visitará la Florida este jueves, cuatro días después del paso de un devastador ciclón que amenazó con azotar primero al Gran Miami.

"La devastación dejada por el huracán Irma fue mucho mayor, al menos en ciertos lugares, de lo que nadie pensaba - ¡pero (hay) personas increíbles trabajando duro!", comentó Trump a primera hora del martes en su cuenta de Twitter.

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