Y como a nadie se le ocurrió verificar la lista, los camaradas del partido comunista, tramposos por excelencia, mezclaron en la coctelera presos políticos con delincuentes comunes a razón de tres por uno. Tampoco era una libertad incondicional. Según The New York Times, la dictadura quería que los disidentes excarcelados se marcharan de Cuba. El clásico destierro.
Liberados de urgencia
El Vaticano y la urgencia antes de que llegara Trump a la Casa Blanca los hizo firmar el trato. De manera enigmática, las autoridades expresaron que la libertad era condicional y podría revocarse si el exconvicto incumplía las normas. Sin garantías jurídicas para los liberados y nula transparencia, la dictadura pretendía vender el relato de una concesión generosa ocultando la realidad: esas personas jamás debieron ir a prisión.
La mayoría de esos convictos eran jóvenes que, empujados por la miseria, el hambre y pésimos servicios básicos salieron a las calles y pidieron libertad el 11 de julio de 2021. José Daniel Ferrer, líder de la UNPACU, junto al veterano disidente de 72 años Félix Navarro, fueron los prisioneros políticos más importantes excarcelados. Otros, como la activista Sayli Navarro, el artista plástico Luis Manuel Otero y el músico urbano Maykel Osorbo, no fueron incluidos en la lista y permanecen tras las rejas.
Ferrer y Navarro no dejaron de denunciar a la prensa independiente e internacional las sistemáticas violaciones de los derechos humanos y el fracaso del modelo marxista en Cuba. José Daniel organizó un comedor comunitario en el barrio de Altamira, Santiago de Cuba. Cada mañana, alrededor de 200 ancianos y personas con hambre, hacían cola en la puerta de su casa. Al filo de las cinco y media de la mañana del martes 29 de abril, contaba un vecino, “dos camiones, decenas de patrullas y motos de oficiales de la Seguridad del Estado pasaron por frente de la escuela donde hago guardia. Un operativo como si fueran a atrapar a un terrorista. Ferrer solo daba comida y atención médica a quienes la necesitaban, entre ellos yo”.
Allanamiento y robo
En el allanamiento las fuerzas policiales abrieron agujeros en paredes y techos y se robaron alimentos, muebles, ropas, medicamentos y dinero de la familia. Navarro y Ferrer regresaron a la cárcel. Maricela Sosa Ravelo, vicepresidenta del Tribunal Supremo Popular, en un noticiero de televisión, confirmó que los tribunales de Matanzas y Santiago de Cuba habían revocado esas dos libertades condicionales. Según la vocera de la dictadura, Navarro y Ferrer habían sido citados para explicarles sus derechos, restricciones y consecuencias de los supuestos incumplimientos.
En el caso de Félix Navarro, recordó, que había sido condenado a 9 años y lo calificó de “multireincidente por lo cual debería cumplir las dos terceras partes de la sanción, a pesar de su edad”. Entre las ‘violaciones’ señaladas por la vicepresidenta del Tribunal Supremo, dijo que “Navarro había salido siete veces sin permiso de su lugar de residencia”. Y a José Daniel Ferrer, sancionado a 4 años, que de acuerdo con las leyes ya había cumplido, Maricela Sosa alegó que “Ferrer no compareció a dos citaciones del tribunal”. El 13 de octubre, Ferrer fue deportado rumbo a Estados Unidos.
En 2025 la represión se intensificó. Es la herramienta más eficaz de la dictadura para intimidar y controlar a la sociedad. En Cuba casi nada funciona. La crisis económica es perpetua, la inflación indetenible y comer dos veces al día es un auténtico lujo. Pero la maquinaria represiva trabaja con la precisión de un reloj suizo. El 10 de diciembre, Prisoners Defenders informó que en las cárceles de la Isla había 1.192 prisioneros políticos.
Más presos políticos
Entre enero y junio de 2025, Cubalex, bufete jurídico independiente dirigido por la abogada Laritza Diversent, documentó 1.566 violaciones de derechos humanos en Cuba, un promedio cercano a nueve abusos diarios. En noviembre, Cubalex denunció 165 eventos represivos en todas las provincias y 138 personas fueron víctimas de algún tipo de violación de sus derechos. Por su parte, el Observatorio Cubano de Conflictos reportó que, hasta el 2 de diciembre, se habían producido 1.326 protestas, denuncias y acciones cívicas en la Isla. Cada vez más, las calles se convierten en una lija de fósforos que al menor roce pueden incendiarse.
Los maratónicos apagones van en aumento. De 2021 a la fecha se pasó de un promedio de ocho horas diarias sin luz fuera de La Habana, a estar de 30 a 40 horas seguidas sin electricidad en diciembre de 2025. En la capital, los cortes eléctricos pasaron de cuatros horas diarias a más de diez en gran parte de la ciudad. El sistema electroenergético nacional es una ruina. Casi todas las termoeléctricas cuentan con tecnología de los antiguos países socialistas de Europa del Este y llevan cuatro décadas de explotación. Por falta de previsión del régimen, apenas generan un tercio de la demanda.
Cuba a oscuras
Cuba se apaga. Los grupos electrógenos, diseñados como respaldo al sistema eléctrico nacional, por falta de lubricantes, piezas de repuesto y combustible, están rotos o parados. Para modernizarlo se necesitan, según el experto cubano residente en Texas Jorge Piñón, no menos de diez mil millones de dólares. Dinero que GAESA prefiere guardar en bancos occidentales o invertir en la construcción de hoteles de lujo y no en la generación de electricidad. Con un país en penumbras se acrecienta la crisis económica.
“No es la limonada la base de todo como dijera Díaz-Canel, expresa de forma satírica un ingeniero, es la electricidad la que permite el desarrollo de un país”. De los 6 mil Megawatts que en teoría puede generar el sistema eléctrico nacional, en diciembre de 2025, rara vez supera los 1,400 Megawatts para una demanda que ronda los 3,500. Menos del 40 por ciento. Debido a su pésima gestión, el castrismo ha provocado una verdadera tormenta perfecta. La crisis económica no acaba de tocar fondo. Al igual que la inflación. Las producciones agrícolas, ganaderas, pesqueras e industriales han decrecido entre un 50 y 70 por ciento en comparación con siete años atrás. Algunas, como la producción de carne de cerdo, cayó en un 90 por ciento.
El desabastecimiento general y la ausencia de ofertas de bienes y servicios inciden en la meteórica devaluación del peso. El dólar es tan codiciado como el oro. Sirve de moneda resguardo y permite una mejor calidad de vida a los cubanos. Pero cada vez es más complicado acceder al billete verde. El turismo descendió de 4 millones y medio de viajeros a un millón 900 mil en 2025. Los turistas que visitan Cuba no suelen repetir su ‘experiencia’. A nadie le gusta viajar a un país oscuro, con basureros inmensos en las esquinas, pésimos servicios y una criminalidad en ascenso.
Menos remesas
Las remesas también han disminuido. De 3,500 millones anuales hace seis años, a menos de 1,700 millones en la actualidad, según cálculos de economistas independientes. “La mayor parte de los cubanos residentes en el exterior prefieren invertir en sufragar los gastos para que sus parientes emigren. Ahora que se ha cerrado la frontera sur de Estados Unidos, se encuentra parado el otorgamiento de visas y el programa de reunificación familiar, los nuevos inmigrantes se marchan a España, México, Chile, Argentina, Brasil o Uruguay. Otros emigran a naciones pobres como Honduras, Guatemala y El Salvador. La prioridad es huir de Cuba a donde sea”, señala Gustavo, economista.
Gustavo considera que esa es una de las razones para que disminuya el flujo de dólares a la Isla. “El otro motivo es que después de la pandemia, con el cierre de Western Union y la tasa artificial que tenía el sistema bancario que valoraba el dólar a 120 pesos, tres veces menos que su valor en el mercado informal, los cubanos radicados en el exterior prefieren canales alternativos para hacerle llegar las divisas a sus parientes. Y estos, a su vez, optan por comprar en negocios privados, el coste es menor que en las caras tiendas dolarizadas del gobierno. La clave de la nueva guerra económica del régimen es recuperar el control de las divisas, no beneficiar a la población”, concluye el economista.
Ofertas para algunos
Aunque el sector privado ya supera al comercio interior estatal en ventas minoristas, por sus altos precios -es un nicho mercado diseñado para los que reciben dólares o tienen altos ingresos en pesos- provoca que una amplia franja de los cuatro millones de trabajadores estatales y dos millones de pensionados que no reciben remesas, coman una vez al día y su calidad de vida haya caído en picada.
Según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el 89% de la población vive en extrema pobreza. “La miseria ha aumentado mucho y se ha quintuplicado el número de mendigos que duermen en las calles y niños sin amparo filial que trabajan o se prostituyen”, afirma una trabajadora social. La mala noticia es que el régimen no tiene solución a los disimiles problemas que afectan al país.
Epidemia generalizada
Un ejemplo evidente es la propagación de la epidemia viral que afecta a la Isla. En julio de este año se inició en el municipio de Perico, provincia Matanzas, a cien kilómetros al este de La Habana, un brote de una arbovirosis supuestamente trasmitida por el mosquito Aedes Aegypti. Los directivos del Ministerio de Salud Pública viraron la cara hacia otro lado. Acusaron a las redes sociales de generar falsas alarmas.
Expertos calculan que cinco meses después, el virus ha afectado al 80 por ciento de la población. “En algunos casos se ha especificado que es chikungunya y en otros que es dengue hemorrágico. Pero su veloz propagación y mortalidad hace sospechar que es una combinación de diversos virus. Como la mayoría de los pacientes no asisten a los hospitales por falta de medicamentos y por déficit de reactivos, apenas se realizan pruebas de laboratorio, es muy complicado precisar el tipo de arbovirosis que es”, aclara un especialista médico.
El virus provoca fuertes dolores articulares durante varios meses. Cifras oficiales reportan 55 fallecimientos. Datos independientes elevan la cifra a medio millar. Eider, padre de dos hijos, dice que “tres meses después de padecer el virus me cuesta mucho cargar un cubo de agua, tengo dolores terribles en las piernas y la cervical”. Con su salario, equivalente a doce dólares mensuales, tenía que decidir entre alimentarse o comprar medicamentos. Eligió comer.
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