MEDELLÍN.- Ana María Moreno, directora ejecutiva del Buró de Convenciones y Visitantes del Gran Medellín, tiene una historia que contar. La suya es la del regreso y la narra desde una de las tantas elevaciones que bordean el valle donde descansa la ciudad, adonde decidió volver con toda su familia después de haber navegado con éxito por el competitivo mundo ejecutivo de Estados Unidos bajo la bandera de la compañía Hewlett-Packard.

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Nuestra conversación, una pausa en medio de un tradicional almuerzo paisa en un restaurante enclavado en una casona de arquitectura colonial, derivó rápidamente hacia sus sueños de un Medellín aún más próspero, mucho más visitado y reconocido a nivel mundial.

Confiesa que realmente su pasión siempre fue enfocarse profesionalmente en un área que tuviera un gran impacto social. Ello explica, quizás, su paso por San Vicente Fundación, el grupo hospitalario más grande de la ciudad, y posteriormente su labor en Ruta N, el centro de negocios e innovación de la urbe, que le permitió comenzar a trabajar por el mejoramiento de Medellín.

“Quiero que quienes vengan tengan una experiencia inolvidable, enriquecedora”, dice. “Creo que los viajes de los que uno se acuerda en su vida son aquellos que nos permiten también un viaje interior que nos cambie a través de la transformación misma de la ciudad”.

Ahora, como directora del Buró de Medellín, en el departamento de Antioquia, habla con orgullo de su ciudad, que recibe anualmente unos 850.000 visitantes y es la segunda más conectada de Colombia por sus vuelos desde Estados Unidos, Europa, Centroamérica y Sudamérica, además de contar más de 40 vuelos diarios desde la capital, Bogotá.

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La ciudad de Medellín, una metrópolis que descansa en el fondo del Valle de la Aburrá, en el departamento de Antioquia, Colombia.

La ciudad de Medellín, una metrópolis que descansa en el fondo del Valle de la Aburrá, en el departamento de Antioquia, Colombia.

Eres una “repatriada”, en el buen sentido de la palabra…

Estudié en el Colegio Alemán de Medellín. Siempre estuve muy enfocada en la cultura europea, en viajar por el Viejo Continente. Me gradué de ingeniera administradora de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, Universidad de EIA, pero siempre me han gustado mucho los temas de mercadeo y comerciales en general. Justamente porque terminé una especialización de mercadeo internacional me fui a vivir a Chicago con mi esposo, que por ese entonces trabajaba para la petrolera BP. Allí estudié un máster en Mercadeo. La vida me llevó a Houston, donde trabajé en Hewlett-Packard en el área de tecnología.

Mis hijos nacieron en Estados Unidos, a la par que empecé un doctorado online en Administración de Negocios en la Universidad de Phoenix. Pero con los niños aún pequeños me di cuenta de que era hora de regresar a Colombia porque, a pesar de que mi experiencia de vivir en Estados Unidos fue muy linda, para nosotros el valor de la familia es muy importante. Quería que mis hijos crecieran cerca de sus abuelos, de sus primos, rodeados de los amigos de la familia; que pudieran crecer en una cultura “más acompañada”, de amor…

¿Cuál es la misión del Buró de Medellín?

Nuestro objetivo es promocionarnos a nivel nacional e internacional. No solo nos enfocamos en la ciudad, sino en toda la región de Antioquia. Desde el Buró trabajamos el turismo vacacional y de reuniones. Captamos eventos para la ciudad con el objetivo de generar desarrollo económico y social, que nos permite satisfacer una demanda como destino durante todo el año. Nuestro principal cliente es la alcaldía de Medellín. Ellos nos han dado la responsabilidad de la promoción de la ciudad y de captación de eventos para incrementar el turismo en sus dos expresiones.

¿Cuál ha sido la transformación de Medellín tras un pasado en el que prevalecieron la violencia y el narcotráfico?

Hace 30 años, Medellín era una ciudad sin mucha luz ni esperanza. La violencia se había apoderado de esta urbe. Los mismos ciudadanos no queríamos vivir aquí. Mucha gente salió de la ciudad. Los mismos colombianos de otras ciudades y, mucho menos los extranjeros, ni siquiera pensaban en Medellín como un destino.

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Vista de la Comuna 13, en Medellín, antiguamente una de las zonas más peligrosas de la ciudad, hoy visitada por cientos de turistas.

Vista de la Comuna 13, en Medellín, antiguamente una de las zonas más peligrosas de la ciudad, hoy visitada por cientos de turistas.

Hay algo muy interesante que ha pasado en la transformación de Medellín: es el trabajo entre el Estado, la empresa privada, el sector académico y la ciudadanía. Esos cuatro pilares se han juntado para pensar en la Medellín del futuro. Hemos sido capaces de construir planes a mediano y largo plazo, independientemente de la administración que tenga la ciudad. Tenemos un plan de turismo enfocado al 2024. Por ejemplo, cuando se hizo el plan de ciencia, tecnología e innovación la idea era pasar de una ciudad de una economía tradicional a una economía basada en el conocimiento. La pregunta era cómo vamos a trabajar la empresa privada, el Gobierno y la academia para transformar la economía local, creando desarrollo económico y social.

Esa visión a largo plazo genera consistencia entre los diferentes gobiernos de Medellín y ayuda a transformarla en beneficio de su gente. El proceso tocó las áreas de educación, seguridad y desarrollo económico.

La ciudad se convirtió en un mejor lugar para sus residentes y los empresarios, porque Medellín tiene una historia industrial. El propósito era que los grandes grupos económicos se quedaran en Medellín y no se fueran a otras ciudades.

¿Cuáles son los atractivos por los que un turista debe viajar a Medellín?

Medellín no es una ciudad de “cinco atractivos turísticos que tienes que visitar”. Esta ciudad ofrece experiencias. Realmente aquí tienes la posibilidad de visitar un lugar como la Comuna 13, donde no solo vas a ver grafiti, sino que vas a entender cómo una comunidad que estaba muy afectada por la violencia se transformó a través del arte y la cultura. Cuando haces ese tour entiendes qué pasaba en la ciudad y cómo es ahora.

Lo mismo pasa cuando visitas una finca cafetera en Envigado, que es un municipio del Valle de Aburrá. Te empapas de la cultura cafetera colombiana, aprendes de los ciclos del café. La misma experiencia la tiene el visitante cuando va a una finca silletera (dedicada al cultivo de flores) en Santa Elena. Ahí empieza a entender la cultura colombiana a través de los campesinos, de la tradición de bajar a la ciudad con las flores, de la tradición que dio lugar a la Feria de las Flores. A través de estas experiencias turísticas se revela también la transformación de la ciudad y descubren la amabilidad de los paisas. Hemos ido de una ciudad que nadie quería conocer hace 30 años a convertirnos en un destino. También nos definen la gastronomía, nuestra cocina típica y las reservas naturales, porque Medellín es una ciudad con naturaleza integrada.

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Dos campesinos esperan para desfilar en la popular Feria de las Flores de Medellín.

Dos campesinos esperan para desfilar en la popular Feria de las Flores de Medellín.

La oferta al visitante incluye la posibilidad de conocer pueblos patrimonio como Santa Fe de Antioquia, enclavado a una hora de la ciudad, o recorridos en Envigado por rutas prehispánicas. Y en esta oferta general no puedo dejar de mencionar las compras y los productos de diseñadores locales. Te comento, el turismo que llega a la ciudad es muy joven, más del 40 por ciento, y vienen atraídos por figuras de la talla de J Balvin y Maluma, que son de Medellín.

Respondiendo a la gran pregunta general sobre cómo se ha transformado Medellín, creo que justamente mediante el arte hemos dado oportunidades a los jóvenes de la ciudad para que salgan de la criminalidad.

¿Dónde tiene Medellín un camino por recorrer como destino turístico?

Aún tenemos que trabajar mucho más en los que llamamos la conectividad, en otras palabras, facilitar el movimiento hacia la ciudad. Tenemos un equipo destinado a atraer aerolíneas a Medellín. El bilingüismo sería el segundo reto y en eso estamos trabajando con los gobiernos nacional y local. Medellín necesita ser una ciudad más bilingüe. También está el tema de la seguridad. Hay que garantizar que el ambiente aún sea más aún propicio para que los turistas vengan y hacerles saber que son bienvenidos.

Desgraciadamente, con las llamadas “narcoseries”, se ha creado una falsa imagen relacionada con el sexo y las drogas. Esa no es la oferta de nuestra ciudad. La cultura de las drogas cambió los valores esenciales de la cultura de nuestra sociedad. La idea del dinero fácil, sin esfuerzo, sin tener que trabajar. La Medellín de hoy trabaja en cerrar heridas muy profundas. Desde este año, tenemos una estrategia llamada “Medellín abraza su historia”, que trata justamente en no esconder la realidad del narcotráfico, pero sí en poner a los héroes reales de aquella guerra en el lugar que deben estar. Los héroes no fueron los narcotraficantes y su cultura, fueron quienes lucharon y ayudaron a la transformación de la ciudad.

La Medellín de las drogas fue hace 30 años, pero esa ya no existe.

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