MIAMI.-Este verano todo apunta a que los cubanos permanezcan sin ver la luz, ya no tanto en sentido metafórico como real, a juzgar por las palabras del propio ministro de Energía y Minas del régimen, Liván Arronte, quien además de valorar como "compleja y tensa" la situación del sistema energético, reconoció que la solución a los apagones no es inmediata. La ciudadanía, entretanto, ha tenido que lidiar con una cotidianidad a oscuras, con calor y a riesgo de que sus provisiones se echen a perder. A medida que suben las temperaturas de julio, se enciende en el país la llama de la protesta.
Un recuento de la cadena española EFE a partir de comunicados de la Unión Nacional Eléctrica (UNE) da cuenta de que, desde mediados de marzo, y hasta el 10 de julio, se han registrado afectaciones en al menos 54 días. A partir de junio estos apagones han ocurrido prácticamente a diario, al punto de que el ministerio del ramo está emitiendo partes vespertinos en los que anuncia la severidad de las afectaciones en cada jornada.
Esto último fue admitido públicamente por el ministro, quien dijo que, si bien los apagones han sido constantes desde el 21 de junio de 2021, en las últimas semanas las temperaturas calurosas aumentan la demanda nacional. Y la respuesta es insuficiente e ineficiente.
El más reciente espaldarazo al sistema electroenergético del país lo produjo el incendio de la unidad generadora conocida como Felton, cuya reparación tomará "más de un año". En la práctica, para los hogares cubanos esto se traduce en “alumbrones”, dado que según reconocieron voceros del ministerio en contraste con las promesas de Díaz-Canel, la reserva en Cuba debe ser de 500MW, el equivalente de la unidad de Felton que continúa afectada. Significa que habrá lugares y horarios con más oscuridad que luz y lo que ello supone para la realización de actividades productivas y domésticas.
Este jueves 21 de julio un comunicado de la UNE confirmó que en el día previo se afectó el servicio por déficit de capacidad durante las 24 horas de día. La máxima afectación en la noche fue 716 MW a las 21:10 horas coincidiendo con el horario pico, declararon y añadieron que el servicio se mantuvo afectado durante toda la madrugada.
En el mismo parte, destacaron que se encuentran fuera de servicio por averías las unidades 6, 7 y 8 de Mariel, la unidad 4 de Cienfuegos, las unidades 4 y 5 de Nuevitas, la unidad 2 de Felton y las unidades 3 y 6 de Rente. En tanto, se hallan bajo mantenimiento la unidad 6 de Nuevitas y, en Varadero se encuentra fuera de servicio una turbina de vapor con 20 MW.
Ante este panorama no sorprende que la ciudadanía se lance a las calles como sucedió el jueves 14 de julio en Los Palacios, en la occidental provincia de Pinar del Río. Aunque el aparato propagandístico promovió enseguida una versión que transformaba la protesta en “incidente”, la realidad que pudo verse gracias a transmisiones en vivo de personas que se hallaban en el lugar, fue la de una manifestación orgánica debido a un apagón que se prolongó por horas.
Los videos de la protesta de Los Palacios, tomados por Ángel Luis López Plasencia fueron borrados horas después y Plasencia estuvo días sin volver a subir contenido a su perfil. Sin embargo, medios independientes pudieron salvar a tiempo estas evidencias documentales en las que se muestra claramente la voz de un pueblo que grita, lo mismo que el 11J de 2021, consignas como “Díaz-Canel sing…”, “Oe, policía pin…” y “Pongan la corriente, pin…”, esta última viralizada por estudiantes becados de la Universidad de Camagüey hace algunas semanas.
Desplegar patrullas a lo largo del país, tener listas las brigadas de respuesta rápida y el arsenal militar, asediar a los familiares de manifestantes del año pasado aunque impidió otro 11J, no logró persuadir a los habitantes de Los Palacios ni a quienes se unieron en el Parque El Curita, para acompañar a una madre que se plantó en medio de la calle con algunas de sus pertenencias y las que parecen ser sus dos hijas, una de ellas con discapacidad, a modo de protesta, presuntamente relacionada con problemas del mal estado de la vivienda.
Esa madrugada calurosa en la que muchos tuvieron que aventurarse al descanso sin energía eléctrica, entre mosquitos y ausencia de aire fresco, al apagón de eléctrico le siguió uno de carácter digital. De hecho, en el transcurso de la madrugada del 15 de julio organizaciones independientes entre sí que se encargan de monitorear interrupciones de Internet (IODA, de la Universidad de Georgia Tech, Cloudflare Radar, Netblocks o Doug Madory de Kentik), confirmaron que el apagón de internet duró hasta aproximadamente la 1 y 40 de la mañana.
El nuevo corte de internet en el contexto de al menos dos protestas ciudadanas en el occidente del país, se suma a una lista previa de violaciones de derechos digitales, entre ellas el mayor corte de este servicio en Cuba, en la semana del estallido social de julio (11J). No hay que olvidarlo: el estallido del verano de 2021 comenzó en San Antonio de los Baños, un poblado también de la zona occidental, relativamente apartado en la capital que había sido blanco de sucesivos apagones de electricidad.
Los videos grabados por el joven Yoan de la Cruz encendieron una chispa que no tardó en extenderse por decenas de localidades del archipiélago y que sirvió de excusa al régimen para condenar a años de prisión no solo a De la Cruz sino a quienes transmitieron en vivo otras de las protestas antigubernamentales, así como para atribuir a una “potencia extranjera” la autoría de las manifestaciones.
Un año después son todavía más orgánicas las protestas y consecutivos los apagones. Son insoslayables los motivos para que la ciudadanía tome las calles, sistémicas la crisis, las carencias, la depauperación del país y la incapacidad de resistir de su gente, al margen de la apuesta hotelera que derrocha brillos y luces, en contraste con el paisaje urbano del derrumbe, a oscuras.