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Miles de choferes en Cuba se han visto obligados a esperar en los últimos días hasta cinco horas, incluso más, para comprar combustible luego de largas filas de cuadras y cuadras, una imagen que se ha convertido en el rostro más visible de a crisis energética que el régimen ha calificado como "coyuntural".

La isla no ha sufrido hasta el momento los temidos apagones o cortes de energía eléctrica, que unas décadas atrás aterrorizaban a la población.

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Un recorrido de la agencia AP por varias gasolineras de la capital cubana mostró extensas filas, discusiones entre conductores irritados por la espera o porque otros "marcaban puestos" para vehículos "amigos", al punto que se ha necesitado de la presencia policial para organizar la venta de combustible en varias estaciones de servicio.

"Hay muchos CUPET (gasolineras) que han cerrado, que no tienen para ofrecer la venta del combustible, pero bueno..., nos levantamos un poco más temprano. Los cubanos estamos acostumbrados a pasar momentos difíciles. Este es un momento que nos ha tocado volvernos a consagrar", refirió Edys Nelson Pérez, un chofer estatal.

La gasolina comenzó a faltar en la isla después de que la semana pasada el designado gobernante Miguel Díaz-Canel reconociera que Cuba enfrenta un déficit de combustible que calificó de "coyuntural" y cuya primera señal antes de la alocución del mandatario en la televisión oficialista fueron decenas de paradas de ómnibus abarrotadas por centenares de personas en la capital.

El transporte público, los autobuses de los centros de trabajo y los automóviles estatales se han convertido en vehículos vitales para mover a la población en una isla donde los autos privados escasean y la mayoría de los que circulan tienen hasta más de cinco décadas de explotación.

Aunque Díaz-Canel culpó a EEUU de la crisis energética tras el endurecimiento de las sanciones de la administración de Donald Trump en los últimos meses, en realidad la crisis actual está muy relacionada con la incapacidad del régimen para sobrevivir fuera del amparo de sus aliados, de quienes ha recibido, y recibe, una parte importante de su sustento como país.

Donald Trump activó un título III de la Ley Helms-Burton que da luz verde a los procesos judiciales de estadounidenses contra empresas de otras naciones que operen con la isla y comenzó a perseguir a las navieras que se atrevan a transportar crudo venezolano a la Cuba.

El designado gobernante cubano ha reconocido cierta ineficiencia de la gestión estatal del régimen comunista, pero culpó a Washington de la intención de asfixiar a la isla para derrocar a su gobierno.

Cuba depende de Venezuela para cubrir un 60% del combustible que su economía necesita cada día, y ante la escasez de petróleo las autoridades han dicho que se concentrarán en garantizar los servicios básicos.

FUENTE: Con información de AP

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