lunes 8  de  abril 2024
EL SALVADOR

Bukele, el fenómeno mundial que arrasa en las elecciones

Nayib Bukele fue reelecto en un proceso que sirvió de referéndum a su programa de gobierno, asegura el analista Gabriel Trillos

Por Estefani Brito

SAN SALVADOR.- Sin que representara una sorpresa, Nayib Bukele fue reelecto presidente de El Salvador el 4 de febrero, en unos comicios en los que sometió a “referéndum” su programa de gobierno y alcanzó un apabullante espaldarazo que puso en “jaque” a los partidos de oposición.

“De acuerdo con nuestros números, hemos ganado la elección presidencial con más del 85% de los votos”, anunció el mandatario en su cuenta X (antes Twitter), antes de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ofreciera los resultados preliminares, anticipando un “récord en toda la historia democrática del mundo”.

Horas más tarde, el TSJ, que recurrirá al voto manual para definir a los diputados, confirmaba con el 70,2% de las actas escrutadas y el 83% del sufragio, la aplastante victoria de Bukele. El presidente superó por casi 80 puntos al candidato del exguerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Manuel Flores, que obtuvo un exiguo 7%.

Este proceso electoral, en el que Bukele se hizo con más de 1,6 millones de los votos, sirvió como “referéndum” a su gobierno, que goza de una abrumadora popularidad, gracias a su política de “mano dura” contra las pandillas que tenían sometida a la población.

Él (Bukele) se sometió a una segunda evaluación del pueblo salvadoreño, sometió su gestión y su programa de gobierno. Él mismo se sometió a prueba y los resultados están sobre la mesa, la gente lo ha certificado a él, a su forma de gobernar, a sus programas sociales y, sobre todo, a su plan de seguridad”, explica en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS el periodista y especialista en Comunicación Estratégica, Gabriel Trillos.

De empresario a fenómeno mundial

Hijo de un químico industrial, de ascendencia palestina y líder de la comunidad árabe en San Salvador, Bukele, un joven empresario de 30 años en aquel momento se hizo con la alcaldía de Nuevo Cuscatlán en marzo de 2012, con la tarjeta del FMLN.

En tres años logró transformar un “municipio marginal” en un proyecto “viable”, satisfizo sus necesidades básicas con proyectos de desarrollo social y redujo los índices de criminalidad. Esto atrajo la mirada de los capitalinos, quienes en marzo de 2015 le entregaron la “joya de la corona municipal”, la peleada Alcaldía de San Salvador, con 48,47% de los votos.

Expulsado en 2017 del izquierdista FMLN, pero acompañado de su exitosa gestión, Bukele fue por la Presidencia de la República en 2019 con respaldo de GANA, con la que obtuvo una mayoría absoluta con el 53,10% del escrutinio.

Tras gobernar poco más de un año con el Congreso en contra, en 2020 logró la mayoría parlamentaria con su recién nacido partido Nuevas Ideas. Este fue el primer “voto de confianza” que le daría el pueblo salvadoreño a su gestión, que se consagró el pasado domingo, cuando alcanzó la reelección.

Desde que él entró a escena política, entró con nuevos mensajes, tratando de ser muy innovador en su dinámica de conexión con la gente, y su evolución y popularidad han venido creciendo”, indica Trillos.

En un país que durante 30 años estuvo entre la derecha (ARENA) e izquierda (FMLN), Bukele llegó a romper esquemas. Hoy, “encasillarlo” se hace imposible, mientras que se convierte en un fenómeno no sólo regional sino mundial, que vaticina el nacimiento de una nueva corriente: el “bukelismo”.

“Es difícil encasillarlo porque es un empresario que impulsa el tema de la dinámica económica y, al mismo tiempo, confronta el tema social como lo haría una izquierda moderada. Es un estilo que no podemos encasillarlo, creo que habría que encontrar una nueva definición para esta forma de hacer política que él práctica”, señala el analista.

Ya algunas encuestadoras hablan del “bukelismo”, sin embargo, Trillos considera que debe evaluarse “cómo se construye” y “cómo se va definiendo” en el transcurso del tiempo. “La historia política irá conformando el concepto de esta dinámica política, lo que sí creo es que no se puede encasillar de la manera tradicional”, apunta.

Respuesta y eficiencia, claves en su popularidad

No existen dudas de que su popularidad y apabullante triunfo estuvo apalancado en su lucha contra el “cáncer” de las pandillas, que mantenían bajo el terror, angustia y zozobra a la sociedad.

Bajo un régimen de estado de excepción, extendido por vigésima segunda vez a principios de enero, el gobierno detuvo a más de 75.000 personas vinculadas a “las maras” y logró la creación de una "mega cárcel" con capacidad para 40.000 reclusos.

Pese a las denuncias de vulneraciones a los derechos humanos de opositores y activistas, su política cuenta con el respaldo mayoritario de los salvadoreños, que manifiestan sentirse seguros en sus barrios con las pandillas prácticamente desarticuladas.

El otrora país con mayores índices de homicidios per cápita del mundo, cerró el 2023 con una tasa en 2,4 asesinatos por cada 100.000 habitantes, según cifras oficiales. “La seguridad ha sido el bastión fundamental de sus resultados, de sus logros más palpables”, expresa Trillos.

No obstante, considera que se deben sumar otras acciones de corte social, como el manejo de la pandemia, el plan de vacunación, el reparto de alimentos a las comunidades más vulnerables, la entrega de laptops y tablets a estudiantes de instituciones públicas, y las reformas y modernizaciones al sistema de salud y hospitales públicos.

“Su popularidad ha venido creciendo y es gracias a su forma diferente de participar en política, de comunicarse con las personas y de demostrar bastante eficiencia en programas que responden a problemas que la gente tenía”, subraya.

¿Rumbo a un partido hegemónico?

Tras su abrumadora victoria, la supervivencia de los partidos tradicionales se encuentra en “jaque”, mientras que opositores y detractores alertan que El Salvador se enrumba a un sistema de partido hegemónico.

En opinión de Trillos, los partidos políticos, que sumaron alrededor del 17% de los votos, deben “evaluar su mensaje y su estrategia para encontrar la forma de conectar de nuevo con la ciudadanía”.

“Su bajo caudal de votos debería hacerlos reflexionar (...) están luchando por sobrevivir. Tendrían que replantearse su identidad como oposición en este nuevo ciclo político”, sostiene.

Indica, además, que, si el país se aproxima a un sistema de partido hegemónico, lo hace con el voto reiterado de la gente. “Al parecer están determinados, quieren ese espacio de figura y de partido hegemónico. La última vez, ganó por 22 puntos de diferencia sobre el segundo lugar y ahora la tendencia es 80 puntos. Eso es mucho, muchísimo, y ese mensaje de respaldo popular algún sentido tiene”, enfatiza.

En esta nueva gestión, Trillos asegura que las expectativas ciudadanas van dirigidas a profundizar los cambios que Bukele ha implementado, que combata el bajo crecimiento económico histórico, atraiga mayores inversiones, genere fuentes de empleo sostenibles e impulse el sistema de educación y salud.

@ebritop22

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