SAN JOSÉ.-JOSUÉ BRAVO
Especial
El país con la economía más desarrollada en Centroamérica sigue sin hallar el camino para hacer descender los niveles de pobreza en la población
SAN JOSÉ.-JOSUÉ BRAVO
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Costa Rica, el país con la democracia más sólida en América Latina y con la economía más desarrollada en Centroamérica a pesar de su recesión en el último año hasta antes de junio; sigue sin encontrar el camino para reducir esa casi cuarta parte de la población pobre.
El 26,2% de las personas y el 21,8% de los hogares se encuentran en condición de "pobreza multidimensional", un concepto que toma en cuenta 19 indicadores relacionados con la salud, la educación, el empleo, la vivienda y la protección social, señaló el estatal Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

En una calle de San José, la capital costarricense. (EFE)
Eso significa que en el país hay 1 millón 262 mil 219 personas que viven en pobreza multidimensional para un total de 318 mil hogares; en un país de 4,8 millones de habitantes.
El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) explica que un hogar es pobre multidimensional si tiene cuatro o más privaciones en vivienda y uso de internet, salud, educación, trabajo y protección social. Es aplicado por primera vez en el país con la asesoría técnica de la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford, Inglaterra.
Esta nueva medición confirma las brechas que existen entre el área rural y la urbana. Mientras que en la zona rural tiene una incidencia de pobreza multidimensional del 35,4% de hogares, en la zona urbana es más bien de un 16,6%.
Con sistemas tradicionales de medición o este nuevo, Costa Rica no ha logrado disminuir ese cuarto o quinto porcentaje de su población en condiciones desfavorables.

Un indigente camina por una calle en San José, Costa Rica. (EFE)
Cuesta creer que el país modelo en desarrollo en 1990, el que ha apostado en la educación como una fuente de crecimiento, se convirtió dos décadas después en una nación con mayor desigualdad entre ricos y pobres.
La desigualdad se reflejó aún más el año pasado cuando los ingresos promedios del 2% de hogares más ricos fueron 48 veces mayores que los del 10% más pobre. “Estamos ante un sistema que produce más y redistribuye menos”, explica el sociólogo Carlos Sandoval.
Las áreas en la que los ticos están desmejorados son en vivienda, educación y salud. El 50% de los hogares pobres no tiene Internet y el 43% tiene su techo o piso en mal estado.
En el caso del área de salud, el 63% carece de un seguro social y un 28% no tienen acceso al tratamiento de basura.

Existen grandes brechas en entre el área rural y la urbana. (EFE)
A pesar de estas cifras, el presidente Luis Guillermo Solís dice que "se ha quebrado una tendencia de pobreza creciente que venía desde el 2014. Esa tendencia se ha detenido, creemos que va a empezar a involucionar y vamos a empezar a ver en los próximos meses una reducción de la pobreza que nos ha tenido atormentados”.
La falta de educación formal es uno de los indicadores más pobres. Con ese escenario, la Ministra de Educación, María Marta Mora, atribuye el problema a falta de inversión que tuvo el Estado por la crisis de los años 80, “que generó un rezago que no hemos podido recuperar”.
“El Estado no invirtió en política educativa en unos años y varias generaciones se perdieron y ahí están los resultados (…).Nosotros tenemos que volver a la mesa de diseño, y volver a analizar cómo conformamos nuestros presupuestos. Por ejemplo, en equidad, para poner un caso, estamos innovando con programas de cuido (de niños) en los colegios nocturnos para que las mujeres mayores de 25 años terminen sus estudios”, reaccionó en la prensa local Mora.
En las cifras no le han ido del todo bien en los últimos meses. Datos que traducidos a la realidad, se ve el drama humano de quienes intentan subsistir con pocos recursos, desempleos y una economía en recesión.
La tasa de desempleo abierta entre los pobres es 4,8 veces más alta que la de los no pobres, afecta al 25,44% de estos hogares. La línea de la pobreza en el país está definida por un ingreso menor a 107,293 colones (unos 200 dólares) para la zona urbana y 82,418 colones (poco más de 150 dólares) para la rural.
En Costa Rica se han vuelto comunes las enormes filas de ciudadano en busca de empleo. A agosto de este año, 218 mil costarricenses estaban desempleados, lo que equivale a un 9,4% de la fuerza laboral del país.
En junio pasado, la economía frenó su tendencia hacia la desaceleración, la cual mantuvo durante los 14 meses anteriores. A pesar del repunte la economía creció menos de la mitad de lo que había aumentado un año antes, según estimaciones del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
Este rezago vislumbra un panorama sombrío para la generación de empleo en los dos últimos meses que resta el año. Ante el panorama el gobierno ideó una serie de medidas para bajar las tasas de interés en la banca nacional en aras de reactivar la economía e incrementar la creación de puestos de trabajo.
Otra estrategia del Gobierno consiste en dotar de 1,4 millones de colones (unos 2,500 dólares) a cada empresa que contrate a una mujer joven o persona con discapacidad y lo mantenga dentro de su planilla durante al menos un año.
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