Trece familias en Cuba que ocuparon un espacio abandonado, perteneciente a la estatal Empresa de Recuperación de Materias Primas y ubicado de la calle Vista Hermosa, entre San Pedro y Piñera, municipio Cerro, La Habana, están en peligro de ser desalojadas.

La historia comenzó hace seis años, cuando siete familias, compuestas fundamentalmente por madres solteras, penetraron con sus hijos en el parqueo de Materias Primas. En aquella ocasión, fueron desalojadas a la fuerza con una amplia intervención policial, luego de prometerles las autoridades que serían resueltas sus necesidades habitacionales.

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Ante el incumplimiento reiterado de las promesas, las siete familias ocupantes originales más otras seis volvieron a entrar el parqueo a principios del mes de julio. El grupo está compuesto por 22 menores de edad y 17 adultos.

"Estamos esperando respuestas de los organismos competentes, Dirección Municipal de la Vivienda del Cerro, Planificación Física, el Gobierno y el Partido. Nos engañaron una vez con falsas promesas, pero esta vez no saldremos", dijo a DIARIO DE CUBA Yinet, una de las madres okupas.

"Aquí tenemos un cuadro crítico de enfermos y casos sociales. Hay dos niños enfermos, una hidrocefálica y un cardiópata que requieren atención. Una de las madres requiere hemodiálisis en días alternos. Todos los que estamos aquí no tenemos donde vivir. Solo queremos que nos legalicen este terreno para construir nuestras casas con esfuerzo propio", añadió.

"Todos los que entramos provenimos de esta misma circunscripción y tenemos graves problemas habitacionales, unos porque no cabemos con los niños en nuestras casas originales y otros porque están sus casas en derrumbe", explicó Yinet. "Al final, todos estamos aquí por necesidad".

"También invadimos el local porque estamos cansados de tanta corrupción. El parqueo está separado de las oficinas por un muro. Estas oficinas fueron vendidas y legalizadas por Omar Azari, un funcionario de la Dirección Municipal de la Vivienda del Cerro, que se fue del país huyendo de la justicia. Sin embargo, con los cuartos que vendió no pasó nada y allí están sus ocupantes. Todo en este país es un descaro", concluyó enojada.

Regla, madre soltera fue "de las primeras ocupantes", hace seis años. "Entonces, el actual intendente, llamado Nelson, nos dijo que debíamos salir del terreno porque estaba aprobado un proyecto para construir edificios biplantas para la comunidad. Por supuesto, todo eso resultó mentira. Así que volvimos a entrar. Aclaro que no forzamos la puerta, sino que la abrió la antigua delegada del Poder Popular, que custodia el local. Vinieron varios inspectores de Planificación Física y nos pusieron multas de 250 pesos por invadir locales del Estado, y amenazaron con volver a principios de agosto para duplicarnos las multas si no salíamos. Aseguraron que nos iban a extraer a la fuerza si nos resistíamos".

"Aquí estamos muy mal, estamos casi a la intemperie, levantando conucos temporales, no tenemos electricidad, ni agua, ni baños sanitarios, las necesidades las hacemos en cubos o en jabitas de nylon", dijo Regla. "Comemos de lo que nos traen nuestros familiares porque no tenemos donde cocinar". "Aquí estamos muy mal, estamos casi a la intemperie, levantando conucos temporales, no tenemos electricidad, ni agua, ni baños sanitarios, las necesidades las hacemos en cubos o en jabitas de nylon", dijo Regla. "Comemos de lo que nos traen nuestros familiares porque no tenemos donde cocinar".

"La directora de la Vivienda del Cerro, llamada Bárbara Robins López, primero nos dijo que hay planes para construir aquí una minindustria de conservas de alimento, pero luego vino y nos dijo risueña, 'les tengo una sorpresa, el local es de ustedes, pero tienen que salir'. No sabemos a quién creer, pero algo tenemos muy claro, no vamos a salir de aquí y vamos a luchar por nuestros derechos, para que nos asignen el terreno y podamos levantar casas dignas", finalizó Regla.

El fenómeno de las "madres okupas", se extiende cada vez más por toda Cuba, espoleado por el grave déficit de viviendas. En la capital, donde los derrumbes son frecuentes, es en La Habana Vieja y Centro Habana donde se concentran la mayoría de los casos, debido a la antigüedad y falta de reparaciones de las edificaciones.

Aunque siempre las autoridades intentan sacar a las madres de los locales o casas que ocupan, en muchos casos estas mujeres logran quedarse.

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