La detención del intelectual y líder católico cubano Dagoberto Valdés Hernández, director del Centro de Estudios Convivencia, encendió nuevas alarmas sobre el deterioro de los derechos humanos en Cuba y el recrudecimiento de la represión del régimen contra activistas, intelectuales y miembros de la Iglesia católica.
Según denuncias de Convivencia y del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), Valdés fue arrestado este viernes en su vivienda en Pinar del Río por agentes de la Seguridad del Estado, encabezados por un oficial identificado como el mayor Ernesto, quien se presentó acompañado por una patrulla de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Desde el momento de su detención, se desconoce su paradero, pese a las gestiones realizadas en estaciones policiales y dependencias de la policía política en la provincia.
La falta de información oficial sobre su ubicación y estado físico ha llevado al OCDH a calificar el hecho como una desaparición forzada, responsabilizando directamente al régimen cubano por la integridad del opositor. La organización exigió su aparición inmediata, en libertad, así como garantías para su seguridad personal.
La detención de Valdés no se produjo de manera aislada. En las mismas horas, también fueron detenidos e interrogados otros miembros de la directiva de Convivencia, entre ellos Yoandi Izquierdo, quien relató que al acudir a dependencias policiales fue amenazado con un arresto inminente.
Organizaciones del exilio, como la Fundación Nacional Cubano Americana, denunciaron el arresto y reclamaron fe de vida, acceso a la familia y liberación inmediata de Valdés. A estas denuncias se sumó el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP), que recordó que el intelectual ha sido durante años objeto de hostigamiento sistemático, amenazas, campañas de descrédito y restricciones a su movilidad, como represalia por su pensamiento crítico y su defensa de una sociedad civil autónoma.
De hecho, en agosto de 2025, Valdés ya había sido advertido de una prohibición de viajar a La Habana, impuesta para impedirle reunirse con el jefe de la legación diplomática de Estados Unidos en Cuba. Otros miembros de Convivencia han denunciado prácticas similares, que incluyen limitaciones arbitrarias para salir de su provincia bajo el argumento de “evitar contactos” o “eventos no autorizados”.
El OCDH enmarca estos hechos dentro de un patrón represivo sostenido, que se ha intensificado en el último año y que castiga desde expresiones críticas en redes sociales hasta cualquier forma de protesta pacífica.
En un informe reciente, la organización señaló que Cuba atraviesa uno de los períodos más duros para las libertades fundamentales, con un Estado que “administra la represión” mientras se muestra incapaz de ofrecer soluciones a la profunda crisis económica y social que afecta a la población.
La detención de Dagoberto Valdés, figura respetada dentro y fuera de la Isla por su pensamiento cívico y su compromiso con el diálogo y la no violencia, refuerza las denuncias sobre la creciente paranoia del régimen frente a voces independientes, especialmente aquellas vinculadas a la Iglesia y a espacios de reflexión intelectual.
Ante este escenario, el OCDH y otras organizaciones hicieron un llamado urgente a gobiernos democráticos y organismos internacionales para que actúen frente a la escalada represiva y exijan al régimen cubano el respeto a los derechos humanos, la liberación de los detenidos y el cese del hostigamiento contra la sociedad civil.
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FUENTE: Observatorio Cubano de Derechos Humanos / Centro de Estudios Convivencia - CEC / Fundación Nacional Cubano Americana / Diario de Cuba / Martí Noticias