MIAMI.- Emilio Milián Socorro asegura ya no sabe qué hacer. Su esposa Claudia Díaz Martínez, de 32 años y madre de dos hijos, está perdiendo la batalla frente a una agresiva bacteria de Pseudomonas, al tiempo que no recibe la atención adecuada en Cuba, donde residen. Para colmo de males, un médico que auscultó a la paciente solo le recetó aplicarse “miel de abeja y agua con sal” para tratar el problema, según el testimonio de Milián Socorro.
La historia de esta joven cubana gira alrededor de decenas de visitas a hospitales y pocas soluciones a sus quebrantos de salud. Cuenta su esposo que cuando Díaz Martínez tenía siete años fue diagnosticada con un sarcoma de Ewing, un tipo raro de cáncer que se produce en los huesos o en el tejido blando alrededor de los huesos.
Pasó el tiempo, pero 22 años más tarde cuando se creía que no había rastros de la enfermedad, la mujer empezó a desarrollar un carcinoma ductal infiltrante, que es la forma más frecuente de cáncer de mama invasivo y se caracteriza por ser una masa o tumoración con límites no bien delimitados.
“Esto provocó que [Díaz Martínez] en 2017 recibiera quimioterapia y radiaciones por segunda vez después de las que recibió cuando era niña. Ella se atiende en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, que está en el Vedado [un sector de La Habana]”, explicó Milián Socorro.
Más tarde, el 18 de noviembre del 2019 la joven fue sometida a una cirugía reconstructiva de pecho. “A partir de ese momento empezó la pesadilla”, dijo el cubano que se no tiene trabajo por estos días y está dedicado por completo a encontrar una solución al problema de su esposa.
“Pesadilla”
De acuerdo con el relato, a la joven se le realizó una mastectomía contralateral izquierda y el mismo día fue enviada a la casa sin un drenaje. “Esto es una falta grave para este tipo de cirugía”, argumentó Milián Socorro.
Transcurridos cinco días después de la cirugía, Díaz Martínez presentó fiebre alta y comenzó a “soltar líquido por la sutura de la herida”, lo que hizo necesario llevarla de nuevo al hospital para “extraerle líquido”.
Ese día quedó ingresada bajo el diagnóstico de presentar un seroma, que es la acumulación de líquidos ‘corporales claros’ en un lugar del cuerpo en donde se ha extirpado tejido mediante cirugía.
Según Milián Socorro, “esto provocó que el día 4 de diciembre de 2019 su herida estuviera totalmente abierta”. Por tal motivo, dijo, “se le realizó un cultivo de la herida, dando como resultado una bacteria llamada Pseudomonas”.
Otra vez la paciente fue enviada a casa “sin ningún tipo de antibiótico”, acorde con Milián Socorro. Trece días después, aquejada de fiebre, la joven debió asistir de nuevo al hospital.
“El doctor que la atendía, ese (…) incompetente, nos dijo que ella no tenía nada, que ese cultivo [que se le había practicado previamente] a él no le importaba. Que la curara con miel de abeja y agua con sal”, afirmó el esposo de la paciente.
A partir de ese momento, Milián Socorro optó por buscar antibióticos para tratar de sanar la herida en el pecho de su compañera sentimental. Por lo que cuenta, “ella mejoró unos 10 días, pero después empezó a empeorar”.
¿Negligencia?
El día 2 de febrero la joven fue llevada al salón de cirugía. Desde esa fecha hasta el momento ha sido sometida a cinco intervenciones para limpiarle la zona afectada y realizarle diversas curas con anestesia general.
“Mi esposa ya perdió todo su seno, músculos y tejidos por esta bacteria. Le realizaron un TAC [tomografía] dando como resultado que esta bacteria se alojó debajo de la zona intercostal, provocándole una necrosis del cuarto y quinto espacio intercostal”, relató.
Díaz Martínez será sometida próximamente a otra cirugía de alto riesgo, en la que, según su esposo, “puede perder la vida por culpa de ese médico que nos recetó ponerle miel de abeja y agua con sal”.
Al respecto, Milián Socorro dijo que se reunió con el director del hospital para denunciar al facultativo, “pero este lo defendió alegando que era uno de los mejores doctores que tiene la institución”.
Agregó que “este médico acabó con la vida de mi esposa. Ella ha recibido muchos antibióticos de alto espectro para la bacteria y no la mata porque ya la tiene muy avanzada”.
Emilio Milian Socorro
El cubano Emilio Milián Socorro.
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Una esperanza
Milián Socorro tiene claro que Cuba se presenta ante el mundo como un país con “grandes avances en la medicina”, pero –a su juicio– “aquí está demostrado que nada han hecho ni pueden hacer por mi esposa”.
Por tanto, este cubano que también tiene presente que “para el gobierno nosotros no representamos nada”, ha lanzado a través de las redes sociales una solicitud para tratar de conseguir una visa humanitaria que le permita a su esposa viajar a los Estados Unidos.
“Aquí [en Cuba] solo están experimentando con ella. Estos médicos no tienen nada más que hacer”, advirtió.
Una campaña similar permitió a la Dama de Blanco Xiomara Cruz Miranda obtener una visa humanitaria del Gobierno de los Estados Unidos. La activista llegó a Miami en enero pasado y desde entonces se encuentra ingresada en el Jackson Memorial Hospital.
Finalmente, Milián Socorro indicó que “nosotros tenemos dos niños que día a día esperan que su mamá regrese bien de salud”.