sábado 28  de  febrero 2026
dólares

Cuba: Medidas económicas profundizan mercado negro de dólares

"Tener dólares no te hacía más rico que otros, porque un CUC, en la calle, valía más que un dólar... ahora todo cambió"

VILLA CLARA.- El vendedor de dólares sugiere un cambio de acera para que las cámaras de vigilancia del parque no lo graben in fraganti.

Camina hasta un pasillo cercano de un edificio familiar y de su cartera extrae un bulto considerable de billetes: tiene moneda nacional, pesos convertibles y dólares estadounidenses.

La operación clandestina se efectúa en pocos minutos con un buen margen para el cambista, que regresa al parque donde inició la transacción.

—Socio, ¿vas a cambiar? —murmura con disimulo y temor a las autoridades mercadeando su negocio ambulante de compraventa de divisas a quiénes van camino a una de las casas de cambios estatales aledaña al lugar.

Desde que el régimen cubano hizo una serie de anuncios económicos hace dos meses y medio, el cambista de 50 años ha comprado y vendido más divisas que durante los primeros siete meses de 2020.

El pasado 16 de julio, en un Consejo de Ministros encabezado por el gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, anunció la eliminación de la tarifa del diez por ciento para la compraventa de dólares en efectivo desde el 20 de julio, entre otras medidas económicas.

El cambista, que como muchos otros venía comprando dólares baratos, no sabía que el régimen iba a derogar la tarifa, pero si estaba al tanto de un rumor que ya corría en las calles: que las tiendas en moneda libremente convertible en Cuba iban a reabrir con una enorme provisión de productos esenciales en medio de la pandemia del nuevo coronavirus.

“Los rumores en Cuba corren rápido”, dice el cambista, que prefiere que su nombre permanezca en el anonimato por temor a represalias de las autoridades. “Mucha gente que viajó o que sus familiares les trajeron dólares antes de la pandemia empezaron a vendérnoslo porque salía mejor que cambiarlos (en las casas de cambio oficiales conocidas por el acrónimo Cadeca)”.

“Sin embargo, desde finales del año pasado se ha producido un incremento inusual en la demanda de divisas (…) debido a la creación y ampliación de la oferta doméstica de bienes en moneda libremente convertible”, explica el economista Ricardo Torres en su estudio El mercado informal de divisas en Cuba.

El economista también considera que, sumado a las limitaciones del sistema financiero cubano de ofrecer divisas y el agravamiento de la escasez en la red de tiendas en CUP/CUC y la disminución de los ingresos turísticos a causa de la pandemia, el apetito por el dólar ha aumentado.

“El despegue se ha precipitado en años recientes a partir de una redolarización parcial, la inconvertibilidad de monedas nacionales, el fenómeno de las mulas asociado a la escasez crónica en amplios segmentos de los mercados domésticos de consumo, y la apertura de la red de tiendas en divisa”, explica Torres.

Una realidad que el cambista en la calle conoce bien y corrobora: “Tener dólares, hasta ahora, no te hacía más rico que otros, porque un CUC, en la calle, valía más que un dólar”, dice el cambista. “Ahora todo cambió. (Además) al Estado no le conviene que seamos nosotros los que manejemos los dólares”.

Es decir, estas medidas han propiciado una profundización del mercado negro de dólares porque el régimen no tiene suficientes divisas en las casas de cambio y los dólares se han vuelto más necesarios que nunca para poder comprar artículos de primera necesidad como jabón, desinfectante o comida en las tiendas que solo reciben moneda libremente convertible.

Han creado, además, una nueva clase social compuesta por personas que pueden sobrevivir mejor a la pandemia por tener familiares en el exterior y que les envían las vitales remesas y que, con las restricciones, se han vuelto un salvavidas.

De acuerdo con la agencia de noticias IPS, el 32 por ciento de la población residente en Cuba recibe remesas regularmente. Es un mercado que mueve, en efectivo, entre 1 500 y 3 600 millones de dólares anuales por vías formales e informales.

A la fecha, la mayoría de los cubanos que reciben dinero por Western Union o mediante las tarjetas que emite la financiera Fincimex deben retirar el dinero en CUC y luego cambiarlo a moneda nacional.

Pero el pasado 28 de septiembre, el Departamento de Estado de EEUU restringió aún más el acceso a dólares para los cubanos al incluir a la empresa American International Services, conocida como AIS, a la lista de entidades bajo sanción.

Esta compañía es encargada de tramitar los envíos de dólares a Cuba a través de Fincimex, dependencia de GAESA, el consorcio militar que controla la economía cubana.

Por todas estas trabas y sanciones y porque no siempre hay divisas en las casas de cambio estatales, la población recurre a los revendedores ilegales.

A principios de septiembre, en las calles de Santa Clara, si alguien quería adquirir dólares, se encontraba con que la tarifa máxima era de 1,50 CUC por cada dólar.

Pero si desea vender solo recibía de 1,25 a 1,30 CUC por cada uno. Hasta ahora, el precio puede variar de acuerdo a la oferta y demanda, tal como sucede en cualquier país capitalista vecino de Cuba.

“Por mucho tiempo, el tipo de cambio informal se mantuvo relativamente estable, pero ello cambió alrededor del verano de 2019 cuando, por primera vez desde la sustitución del USD (dólar) por el CUC, el valor de la divisa estadounidense superó al peso convertible”, dice Torres.

Realidad que el cambista conoce de primera mano: “Por cada cien dólares estábamos dando 110 (CUC)”, dice. “Las últimas semanas la cosa ha estado dura, (las autoridades) nos tienen los ojos puestos arriba, por lo de los dólares”, dice el vendedor de divisas.

FUENTE: CUBANET

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